En San Siro, dos portadores de la antorcha (Baresi y Bergomi) entran al estadio, iniciando un relevo simbólico. A continuación, la llama olímpica se entrega a un grupo de tres atletas italianos (Egonu, Danesi, De Gennaro), ampliando el gesto y haciéndolo colectivo. El movimiento continúa sin interrupción: el grupo pasa la antorcha a un tercer grupo de tres, que continúa su recorrido acompañando a la llama fuera del estadio. Toda la secuencia está acompañada por la orquesta y la voz de Andrea Bocelli, culminando con la salida de la llama de San Siro, concluyendo el protocolo y abriendo simbólicamente el camino de los Juegos más allá del espacio de la ceremonia.