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Imane Khelif, boxeadora intersexual que ganó la medalla de oro en peso wélter en los Juegos Olímpicos de París 2024AFP

Así será la nueva prueba genética que introducirá el COI en Los Ángeles 2028 para competir como mujer

Todo apunta a que en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 no viviremos la polémica que tuvimos en los Juegos Olímpicos de París 2024. Aquella edición tuvo un nombre propio: Imane Khelif. La boxeadora intergénero llegó a la capital de Francia como una completa desconocida y se marchó siendo una de las atletas más populares y todo por competir en categoría femenina siendo intersexual, es decir, que tenía cromosomas XY aun siendo mujer.

Esto le dio una ventaja respecto a sus rivales e incluso pudo ser peligroso, pues no se debe olvidar que su primera rival, Angela Carini, se retiró a los 46 segundo y aseguró que «jamás había recibido unos golpes tan fuertes». Se desató la polémica desde entonces y el Comité Olímpico Internacional (COI) se puso de perfil, pero ahora, con el cambio de presidenta, se ha buscado la forma de acabar con el problema. «En los Juegos Olímpicos, incluso las diferencias más pequeñas pueden decidir una victoria», afirmó la presidenta del COI, Kirsty Coventry.

De ahí que en Los Ángeles 2028 la categoría femenina quede reservada exclusivamente a mujeres biológicas mediante la aplicación de una prueba genética obligatoria que determinará la elegibilidad de las atletas. Este sistema estará basado en la detección del gen SRY, una secuencia genética vinculada al desarrollo sexual masculino y que suele encontrarse en el cromosoma Y. Por eso, las deportistas deberán someterse una única vez en su vida a un análisis genético –mediante saliva, sangre o muestra bucal– y el resultado será definitivo para determinar si pueden competir en la categoría femenina.

Esta nueva norma provocará que las mujeres trans y la mayoría de personas con diferencias en el desarrollo sexual (DSD) no podrán participar en la categoría femenina. Ahora bien, sí podrán hacerlo en categorías masculinas, mixtas o abiertas. Una medida que también ha levantado polémica, pero que el COI sostiene que la lleva a cabo apoyándose en estudios científicos recientes y en un amplio proceso de revisión desarrollado durante el último año y medio.

Críticas en España

El COI ha explicado que estas investigaciones muestran que el desarrollo biológico masculino genera ventajas en disciplinas donde esté presente la fuerza, la potencia o la resistencia y de ahí que hayan tenido que establecer una norma clara, apoyada además por la gran mayoría de atletas femeninas consultadas. No obstante, en España este asunto ha vuelto a generar debate y el secretario de Políticas LGTBI del PSOE, Víctor Gutiérrez ha asegurado que «la decisión del COI no se entiende» y que responde a «un contexto internacional de señalamiento hacia las personas trans».

No obstante, es el nuevo rumbo que ha tomado el COI con el fin de establecer una regla única y homogénea para todos los deportes. Eso sí, el test del gen SRY no es ni mucho menos nuevo y ya se utilizó durante los años 80, pero terminó dejándose de hacer por los falsos positivos y el riesgo a perjudicar a mujeres con variaciones biológicas naturales. Sin embargo, se espera que ahora, con una tecnología más avanzada, sirva para zanjar este debate dentro del deporte.