Gianni Infantino
La presión de la UEFA y las dudas de la Conmebol fuerzan a Infantino a recular en su plan de privatización del Mundial
El presidente de la FIFA retira el proyecto para dar entrada a inversores privados tras la oposición de las principales confederaciones del fútbol mundial
La FIFA ha enterrado el proyecto con el que pretendía abrir la puerta a inversores privados en la explotación comercial del Mundial. El presidente del organismo, Gianni Infantino, anunció este viernes que la propuesta de crear FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva filial destinada a gestionar los activos comerciales y los grandes eventos de la organización, no seguirá adelante al constatar que ha generado una división entre las federaciones incompatible con el objetivo de reforzar el fútbol mundial.
En un comunicado difundido a través de sus redes sociales, Infantino explicó que, tras escuchar a las distintas asociaciones nacionales, el proyecto había dejado de responder al propósito para el que fue concebido. «Nuestro propósito siempre ha sido, y siempre será, unir y mejorar», afirmó el dirigente suizo, antes de anunciar la retirada definitiva de la iniciativa y expresar su intención de recomponer el consenso entre las federaciones en las próximas semanas.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, junto a Aleksander Čeferin, presidente de la UEFA
La marcha atrás llega apenas unas horas después de que la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) se pronunciara por primera vez sobre el proyecto. Aunque evitó sumarse al rechazo frontal expresado por otras confederaciones, el organismo presidido por Alejandro Domínguez anunció la apertura de un proceso interno de consultas entre sus diez federaciones miembro y reclamó a la FIFA información adicional sobre el alcance de la operación.
Bajo el lema «Primero está el fútbol», la Conmebol explicó que analizará la propuesta «con la responsabilidad y el rigor que el tema exige» y solicitó aclaraciones sobre la estructura societaria, la gobernanza y las posibles consecuencias de la creación de FIFA Forward Enterprise. El organismo sudamericano insistió en que cualquier decisión comercial debe estar al servicio del fútbol y no por encima de su esencia, al tiempo que hizo un llamamiento a la unidad de toda la familia del fútbol.
El proyecto, presentado oficialmente el miércoles, contemplaba la creación de una sociedad independiente para gestionar el negocio comercial de la FIFA, incluidos torneos como el Mundial. Según la propia organización, la nueva empresa estaba valorada en unos 20.000 millones de dólares, de acuerdo con una estimación de J.P. Morgan. Además, The Times aseguró que las 211 federaciones disponían de poco más de 50 días para decidir si respaldaban la iniciativa, a cambio de recibir alrededor de 53 millones de dólares cada una.
Sin embargo, el mayor golpe llegó desde Europa. La UEFA rechazó de forma tajante el proyecto tras reunir a sus 55 federaciones nacionales y advirtió de que la FIFA estaba cruzando una línea roja al plantear la entrada de capital privado en el negocio del fútbol mundial.
En un comunicado especialmente duro, el organismo presidido por Aleksander Čeferin sostuvo que «el fútbol no está en venta» y defendió que ni la FIFA ni ninguna otra institución son propietarias del deporte. La UEFA denunció la falta de transparencia sobre los inversores y sobre el destino de los beneficios, alertó de que la operación podría condicionar el futuro de las competiciones por intereses comerciales y avisó de que la gobernanza del fútbol no puede convertirse en un activo financiero. El rechazo fue unánime entre sus federaciones y el organismo europeo llegó a estudiar medidas de presión si la FIFA mantenía el proyecto.
La creciente oposición de las principales confederaciones terminó por hacer inviable la iniciativa. Antes de la retirada definitiva ya habían expresado su rechazo la Concacaf, la Confederación Asiática (AFC) y la propia UEFA, mientras que la Conmebol había optado por congelar cualquier decisión hasta recibir más explicaciones del máximo organismo del fútbol mundial.
En su comunicado de despedida del proyecto, Infantino aseguró que seguirá trabajando para reunir a todas las partes implicadas y buscar fórmulas que permitan reforzar el desarrollo del fútbol, especialmente en los países que más apoyo necesitan, pero sin romper el consenso entre las federaciones.