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Marco Brenner celebra su victoria en la 14ª etapa de La Vuelta a España

Marco Brenner celebra su victoria en la 14ª etapa de La Vuelta a EspañaEFE

Brenner se corona en La Pandera y Enric Mas le mete más segundos a Roglic

Marco Brenner (Tudor) fue el más fuerte de la escapada del día y estrenó su palmarés con el triunfo en la decimocuarta etapa disputada entre Jaén y La Pandera, de 154,5 km de recorrido, en la que Enric Mas logró pasar de los 2 minutos de renta ante sus rivales directos.

Eufórico irrumpió Brenner (Augsburgo, 24 años) en la meta de La Pandera, cima de la sierra de Jaén. Tras adelantar a Santiago Buitrago en los últimos metros tuvo tiempo para cerrarse el maillot, lucir el nombre de su equipo y levantar los brazos estrenando su palmarés en una grande.

El ciclista germano, ganador de la reciente Vuelta a Polonia cruzó la línea a 1.800 metros de altitud con un registro de 4h.15.09, a una media de 36,3 km/hora. Buitrago, entregado y exhausto cedió 1 segundo, y Cristian Rodríguez, un jabato 11.

«Me cuesta creérmelo, no me sentía muy bien al final por una caída que tuve, pero me ayudaron mis compañeros toda la etapa y en la subida final me sentí mejor. Uno es ciclista para vivir momentos como este. No es fácil ganar en una grande, es algo que ilusiona», dijo en meta Brenner.

En el sector de favoritos había cedido Roglic. Se fueron por delante rebañar segundos Enric Mas y Felix Gall. Ambos se ayudaron y entraron a 4.13 minutos de Brenner, pero sacando 25 segundos al esloveno, que ahora tercero en la general a 2.10 del maillot rojo. Entre medias el austríaco a 2.06. La barrera de los 2 minutos superada. La crono del próximo jueves cada vez da menos miedo al líder del Movistar.

«Está bien superar los 2 minutos de ventaja, es un tiempo que merecemos, le doy las gracias al equipo de corazón. Con 7 hombres nos defendemos muy bien. En la crono ya veremos, hemos trabajado para esto y me defenderé», dijo el líder en meta.

La etapa «de los olivos» prometía fuertes emociones. El calor se combatió con hielo y agua extra. No hizo falta reuniones para prevenir los efectos de la calima. Un comienzo explosivo para afrontar 3 puertos y 4.338 metros de desnivel. La fuga se formó de inmediato con 44 hombres.

Movistar metió a Castrillo y García Pierna, el Bahrain a Pello Bilbao y Buitrago para sumar en la montaña. El mejor clasificado era el francés Barthet, a 11.06 minutos. Ningún peligro. Movistar dio luz verde a la expedición y de paso controló la marcha del pelotón, que coronó el Puerto de los Villares (2a, 10,5 km al 5,4) a 4 minutos de la fuga.

Santiago Buitrago garantizó mantener el jersey de puntos azules abriendo el alto en cabeza. En la bajada se dio a la fuga Kevin Vermaerke, un guerrero incansable. Lo intentó en Aitana, en Calar Alto, y quemó las naves para coronar en solitario el Puerto de Locubín (2a). Un intento para dar una alegría a su equipo, deprimido sin Pogacar y solo 4 hombres en carrera.

A 15 de meta esperaba con el mazo el muro de Valdepeñas de Jaén, meta en otras ediciones, punto de paso en la presente. Se trata de una calle de la localidad con un desnivel terrible en sus 800 metros de longitud, con un tramo vertical, al 25 por ciento, propio del Angliru, donde Steinhauser atrapó a Vermaerke.

El germano entró en la base de La Pandera (1a, 11,9 km al 7,2 y máx. del 17) en solitario. La carrera estaba rota, el pelotón un auténtico rosario donde cada uno sobrevivía como podía. El grupo principal empezó su duelo estelar a 7 minutos de la avanzadilla.

Desde la fuga irrumpió Mario Aparicio (Burgos Burpellet), a 5 km de meta. El burgalés se dejó el alma, pero los saltos se sucedían en retaguardia. Llegó Buitrago lanzado. Los puntos azules volaban, no lo suficiente como para evitar que se soldara a rueda Marco Brenner.

La pareja colombiana-alemana ya se hizo con el control por la victoria. Buitrago atacó a 1 km de la cima sabiendo que al esprint tenía poco que hacer con su rival. Brennar se puso a la par, y el resto de la historia le llevó a la gloria, a vivir un sueño que no esperaba.

Entre la alta jerarquía lo intentó Enric Mas, también Carapaz, como no podía ser de otra manera; incluso Felix Gall. Esos zarpazos hirieron a Primoz Roglic, débil una vez más en la refriega. Unas grietas que le obligaron a perseguir a distancia. A 25 segundos. Tiempo que cedió. El esloveno no es el que fue. En la crono tendrá la opción de llevar la contraria a algunos. Pero Mas está lanzado. Es el favorito.

Jornada sinuosa antes del descanso

La decimoquinta etapa de la Vuelta cierra una semana marcada por los ascensos a Calar Alto y La Pandera y llega antes de la segunda jornada de descanso con el trayecto de 189,7 km entre Palma del Río y Córdoba, una jornada ondulada, sinuosa, propicia para una escapada. Los favoritos permitirán las aventuras

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