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Enric Mas, ganador de la Vuelta a España

Enric Mas, ganador de la Vuelta a EspañaAFP

Enric Mas contiene los ataques y conquista su primera Vuelta a España en el gran día de Mikel Landa

Enric Mas ha tocado el cielo de Granada. El premio a toda una carrera a la sombre de grandes nombres como Tadej Pogacar o Jonas Vingegaard la he llegado en la Vuelta a España 2026. Salvo un imprevisto histórico en el protocolario paseo de mañana, el ciclista balear se ha coronado virtualmente como el indiscutible campeón de la Vuelta a España 2026 tras resistir con la templanza de los grandes mitos el asedio final en el indomable Collado del Alguacil.

No es una victoria cualquiera; es la consagración definitiva de un corredor que, tras encadenar tres dolorosos subcampeonatos en la ronda española, ha aprendido a dominar los tiempos, la estrategia y los nervios cuando la carretera más quema. La suerte estuvo de su lado en la primera semana de competición, con el abandono de Tadej Pogacar tras una inesperada caída, y ha sabido aprovechar la oportunidad, «coger la responsabilidad» que dijo cuando se vio líder de la carrera por sorpresa y desde entonces no ha soltado el maillot rojo.

La etapa reina por las cumbres granadinas prometía ser una emboscada de época, un todo o nada donde el Red Bull-BORA-hansgrohe y un combativo Primož Roglič quemaron sus últimas naves. Sin embargo, la respuesta del Movistar Team y de su líder fue una oda a la madurez táctica. No le pudieron los nervios en ningún momento y respondió a cada ataque recibido pegándose a la rueda de veteranos como el esloveno o Richard Carapaz.

Lejos de entrar en pánico ante los hachazos lejanos en El Duque, Mas supo apoyarse en sus escuderos, templar el ritmo y dejar que el desgaste de la propia montaña hiciera el trabajo sucio. Cuando la carretera se transformó en un muro imposible de piedra y tierra prensada en el Alguacil, el balear no solo contuvo la renta de 1 minuto y 37 segundos, sino que exhibió la solidez de quien se sabe dueño absoluto del maillot rojo. De quien al fin abraza la gloria después de muchos varapalos y una incansable lucha con las lesiones.

El don de estar en el lugar adecuado

Como los delanteros con los goles, Enric Mas ha sabido estar en el sitio que le tocaba. Competir ante Pogacar, que sigue sin saber lo que es ganar la Vuelta a España, no era una realidad, pero en el ciclismo puede suceder cualquier cosa y eso pasó en esta edición de la ronda española que ya es histórica. Ha sido una montaña rusa desde que arrancó en Mónaco. La carrera cambió por completo con la caída y el abandono de esloveno, que dejó el liderato totalmente abierto.

A partir de ahí, la competición se trasladó al sur y ha sido en las carreteras de Andalucía donde se ha decidido todo, con un terreno durísimo que ha llevado al límite a los ciclistas. Al final, con un pelotón completamente destrozado por el esfuerzo acumulado y la tensión de los tramos de tierra prensada en el Alguacil, Enric Mas ha sabido aguantar el tipo para asegurar su primera victoria en una gran carrera de tres semanas.

Es un logro enorme para el corredor balear, de 31 años, pero también para el ciclismo español. De hecho, supone un alivio enorme y un premio a la constancia de un corredor que ya sumaba demasiados segundos puestos, demostrando que tiene nivel de sobra para liderar una nueva etapa y enganchar de nuevo a los aficionados. Eran ya 12 años sin ver a un español ganar la Vuelta, el último fue en 2014 Alberto Contador y desde entonces ha llovido, pero Enric Mas ya puede decir que es campeón.

Si la lucha por el maillot rojo tuvo tensión, tampoco se puede pasar por alto al hombre que se llevó la gloria del día: un renacido Mikel Landa. Fiel a su estilo inconfundible y luchando contra el tremendo cansancio que arrastraba en las piernas durante esta última semana, el veterano ciclista alavés se filtró en la escapada del día y firmó una cabalgada en solitario de las que crean afición.

Landa fue descolgando uno a uno a sus compañeros de aventura y supo sufrir como nadie en las infernales rampas del Collado del Alguacil, manteniendo el pulso frente al grupo de los favoritos que venía desatado por detrás, aunque Enric Mas se supo campeón varios kilómetros antes de la línea de meta y el 'landismo' añadió otra página dorada a su leyenda.

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