Sergio Scariolo, entrenador del Real Madrid en un partido de la Euroliga
El Real Madrid de Scariolo funciona a marchas forzadas: bien en casa, pero un desastre como visitante
Los blancos siguen en sequía fuera de casa tras la derrota en el último momento con el Maccabi Tel Aviv
El Real Madrid naufraga ante el Estrella Roja y sigue sin rumbo lejos de casa
El nuevo Real Madrid de Sergio Scariolo está firmando un inicio de curso discreto, con ciertos altibajos en sensaciones que en parte se deben al profundo cambio en la plantilla, a la que han entrado seis caras nuevas (Theo Maledon, Chuma Okeke, Trey Lyles, Gabriele Procida, David Kramer e Izan Almansa). Es más de un quinteto nuevo que se suma al cambio de estilo con la llegada del técnico italiano, muchos cambios que precisan de una gran capacidad de adaptación.
Esta necesidad de adaptación puede ser la causa de la irregularidad de un equipo que en los últimos partidos ha enseñado su capacidad para aspirar a ganar títulos, y cómo puede acabar perdiendo. Hasta el momento, el Real Madrid perdió la final de la Supercopa, y ha alternado victorias y derrotas en Liga y en Euroliga. En el campeonato europeo han jugado tres partidos como visitante (Virtus, Estrella Roja y Maccabi) y todos han terminado con derrota. El último, en Belgrado frente al Maccabi Tel-Aviv, lo perdieron por un triple en los instantes finales.
El Real Madrid no ha conseguido todavía una victoria fuera de casa este curso, un balance que está claramente por debajo de las expectativas, y que demuestra que el proyecto del italiano está todavía en construcción. Tanto es así, que esta situación puede llevar a un séptimo fichaje de los blancos, que estarán atentos a los descartes NBA que se apilan estos días, aunque ya parten de una situación complicada con tres extracomunitarios.
Curiosamente, los hombres de Scariolo calcaron el inicio de la temporada pasada: 1-1 en Supercopa (perdió la final contra el Unicaja), 3-2 en Euroliga y 1-1 en ACB. En ambos, casos, 4-0 y 0-3 a domicilio entre competición doméstica y continental. Es una muestra pequeña todavía, pero lo que está claro es el balance negativo fuera del Movistar Arena, que ya recalcó el italiano después de la desastrosa segunda parte de su equipo en la casa del Crvena Zvezda (Estrella Roja).
Avi Even, entrenador del Maccabi Tel Aviv celebrando una jugada en su partido de Euroliga contra el Real MAdrid
El pasado miércoles, el Real Madrid lo tenía todo para conseguir romper con la mala racha y ganar su premier encuentro como visitante, pero el Maccabi Tel Aviv se adelantó a tan solo 4,3 segundos del final con un triple casi imposible, que hizo que los israelís ganaran por 1 punto (92-91). Y es que se repitió la situación de los blancos, que comenzaron el partido sin dar sospechas de lo que acabaría pasando, ya que los madridistas empezaron con 10 puntos de diferencia en el primer cuarto, pero poco a poco se hundió en defensa, y en la segunda parte el Macabbi se puso por encima con un +5.
Esta situación empieza a preocupar, porque se está haciendo habitual. La irregularidad del equipo dentro de cada encuentro es clara. En Vitoria, derrota después de 20-40 en el segundo cuarto (105-100 al final), en Belgrado, pasaron de un gran inicio (20-31) a un desastre tras el descanso (un 48-45 llegó a ser 83-65 , y un 90-75 al final). También les ocurre en las victorias: contra el Partizán, el Madrid pasó de un tranquilo 54-33 a sufrir (84-80 a 110 segundos del final). Contra el Olympiacos, el camino inverso: 19-29 en el primer cuarto, 25-8 en el último.
Por el momento el mayor problema del Real Madrid es su nula capacidad de encajar bien los golpes del rival, sobre todo fuera de casa. Llega un punto en el que parecen caerse los sistemas, hay jugadores que hacen la guerra por su cuenta y comienzan los pequeños pero importantes fallos ataque y en defensa, con pérdidas, despistes y una actitud blanda. Resulta extraño ya que en lo encuentros contra Baskonia, Partizán y Estrella Roja había dejado, antes de decaer, minutos excelentes.
En cuanto a sus posiciones en las tablas, tenemos por un lado la Euroliga, en la que se encuentran en decimosegundo lugar (de veinte), con un balance neutro (tres victorias y tres derrotas). Por otro lado, en la ACB han salido mejor parados de momento, ya que se encuentran sextos, con una diferencia de puntos positiva (15) y un balance positivo, aunque solo llevan tres partidos (dos ganados y uno perdido).
Por el momento, los hombres de Scariolo tienen la mirada puesta en el próximo domingo 26 de octubre, donde jugarán su cuarto partido de la Liga ACB contra el Manresa. Los blancos serán locales, por lo que si todo sigue como hasta el momento, es muy probable que se lleven la victoria. Sin embargo, lo difícil viene en la Euroliga, donde tendrán que hacer todo lo posible para terminar con esa sequía visitante contra el Bayern en próximo martes 28 de octubre.