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Vista de la concentración 'Por genocida, fuera Israel del baloncesto', este jueves en Madrid, convocada con motivo de la celebración del partido entre el Real Madrid y el equipo israelí Maccabi Tel AvivEFE

Podemos pincha en su manifestación para boicotear el Real Madrid - Maccabi Tel Aviv de Euroliga

El partido entre el Real Madrid y el Maccabi Tel Aviv, correspondiente a la jornada 21 de la Euroliga, se disputó finalmente este jueves en el Movistar Arena sin público en las gradas y con un amplio dispositivo de seguridad en los aledaños del pabellón. Se preveía aun así una multitudinaria protesta a las puertas del Palacio de los Deportes de Madrid por la presencia del equipo israelí, pero terminó quedándose en una concentración convocada por Podemos que apenas reunió a 250 personas.

Los manifestantes, incluida la plana mayor de la formación morada, se dieron cita en la plaza Salvador Dalí, bajo una fuerte vigilancia policial que superaba los 400 agentes entre Policía Nacional, Municipal y servicios de emergencia. El encuentro había sido catalogado como de alto riesgo ante posibles incidentes, una decisión que obligó a blindar los accesos y a jugar a puerta cerrada para garantizar la seguridad de jugadores, técnicos y personal del recinto.

La protesta estuvo encabezada por la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, acompañada por otros dirigentes del partido. Desde la formación morada se insistió en vincular el evento deportivo con el conflicto en Oriente Próximo, utilizando el baloncesto como escenario para un mensaje político que no terminó de calar fuera de su propio entorno militante. Quiso Podemos lograr que fuese algo similar a lo ocurrido en la última etapa de La Vuelta de España, pero su poder de convocatoria fue de lo más escaso y el partido, a puerta cerrada, pudo disputarse con normalidad.

Entre banderas palestinas y consignas contra Israel, los convocantes reclamaron la exclusión del Maccabi Tel Aviv de la competición europea, una petición que, como era previsible, no tuvo ningún recorrido ni en la Euroliga ni en las autoridades deportivas. El baloncesto lleva manteniéndose al margen de presiones ideológicas desde que comenzó el conflicto y nunca ha barajado expulsar a los equipos israelíes.

Manifestación pacífica

La concentración transcurrió sin incidentes graves, aunque se vivieron algunos momentos de tensión aislados cuando un asistente mostró símbolos de apoyo a Israel, lo que evidenció el clima de polarización que ciertos sectores intentan trasladar incluso a los recintos deportivos.

Lo ocurrido en Madrid no fue un hecho aislado. Apenas dos días antes, una convocatoria similar en Barcelona, en la previa del Barça - Maccabi en el Palau Blaugrana, reunió a un número todavía menor de personas. Dos protestas consecutivas que han fracasado pese a los intentos de la extrema izquierda de boicotear ambos partidos.