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El primer sancionado por la estructura arbitral del caso Negreira puede ser el Real Madrid
La RFEF, a instancias de la Liga, abrió expediente al club blanco porque criticó en su carta que no se ha tomado ni una sola medida tras descubrirse el caso Negreira
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Siempre molestó mucho escuchar la frase de que «España es diferente». Desgraciadamente, nuestros poderes políticos, sociales y deportivos la hacen realidad periódicamente. «El que se mueva no sale en la foto», es otra frase lapidaria que también se cumple. El Real Madrid se ha movido contra viento y marea desde que la corrupción arbitral del caso Negreira, con el pago de 8,5 millones al vicepresidente de los colegiados españoles durante dos décadas, confirmó una sospecha que existía durante todo este siglo.
El club blanco solicitó desde hace tiempo el cambio de un sistema arbitral influido y creado por Enríquez Negreira, que decidió los ascensos y descensos de los jueces. Desde entonces, el antagonismo del estamento arbitral con el campeón de Europa ha sido evidente. Las decisiones de los árbitros y especialmente del VAR, por actuación o por omisión, han perjudicado ostensiblemente a la entidad que pide esa reforma. Y su carta, denunciando la continuidad de «una estructura arbitral y disciplinaria que sigue sin cambios, perpetuando un sistema que está corrompido desde dentro», ha provocado la reacción del inmovilismo. Javier Tebas, LaLiga y los equipos profesionales han solicitado a la RFEF que castigue al Real Madrid.
Sorprende que sea el denunciante de un «sistema que está corrompido desde dentro», con el caso del Barcelona y Negreira como prueba previa, el que puede ser sancionado. Javier Tebas es quien pide castigo para el Real Madrid. En verdad buscaba un rapapolvo a Florentino Pérez, pidiendo un correctivo a la Junta directiva madridista, pero el Comité Disciplinario de la Federación ha abierto expediente a la entidad y la máxima sanción, si existe, será económica.
No obstante, la clave de este litigio es el posicionamiento de Tebas, de LaLiga y de los clubes que la integran. El presidente de LaLiga no ha dicho prácticamente nada de que se haya permitido que el caso de la corrupción arbitral protagonizado por el Barcelona y Enríquez Negreira haya prescrito.
Como muy bien sabe el presidente de LaLiga, un profesional del Barcelona, Albert Soler Leal, que ya estuvo en el Consejo Superior de Deportes con Zapatero, fue nombrado Director General de Deportes del CSD con Pedro Sánchez. Dejó justamente el Barcelona para regresar al Consejo Superior. El objetivo, con Iceta como ministro de Cultura, era hacer una nueva Ley del Deporte. En esa nueva Ley se introdujo el articulado que expresaba que los delitos graves prescribían a los tres años.
José María Enríquez Negreira a su llegada a la Ciudad de la Justicia de Barcelona
La judicialización del caso Negreira era conocida por el Gobierno, por Soler Leal, por el Barcelona y por la RFEF desde 2018. Se descubrió por Hacienda, que detectó irregularidades en la declaración de la renta de Enríquez Negreira. El Barcelona reaccionó y dejó de pagar inmediatamente a Enríquez Negreira y a su hijo (un total de 8,5 millones hasta 2018). El vicepresidente arbitral expuso ante el juez que «el Barcelona me pagaba para que no hubiera arbitrajes en su contra».
La nueva Ley supuso que el 'Barçagate' prescribiera en 2021. Manuel Franco, presidente del CSD, llegó a un acuerdo con Soler Leal para que dejara el Consejo Superior con la Ley ya hecha. Tuvieron desencuentros en la confección de esa Ley, porque según fuentes del propio CSD quiso hacer un articulado en favor de los intereses de LaLiga.
La exposición pública del caso, a la carta
La exposición pública del escándalo se hizo en 2022. A la carta. Y Tebas y la Liga no han criticado con dureza este montaje para tapar y dejar sin castigo una corrupción evidente. El 'Barçagate' tenía que hacerse público, pues se conocería tarde o temprano. Eso sí, había que publicitarlo ya prescrito el caso.
Le correspondía a Joan Laporta, que había regresado a la presidencia en 2021 y fue quien cuadruplicó el salario de Negreira hace tres lustros, en su primera etapa presidencial. Tebas, LaLiga y los clubes no han dicho nada de todos estos sucesos que demuestran un guion preparado desde arriba. Callados. De puntillas. En este litigio solo se remiten a la Justicia. Se remiten a la futura sentencia judicial. Les parece mucho más grave que el Real Madrid denuncie.
La manipulación del VAR
En la misma línea, Javier Tebas y LaLiga no han dicho ni una palabra de la sentencia judicial que expresa que «Vinicius fue expulsado injustamente» en el partido Valencia - Real Madrid jugado en Mestalla el 21 de mayo de 2023. Fue el partido marcado mundial y tristemente por la denuncia de racismo de Vinicius. Posteriormente, en la constante polémica del encuentro, el brasileño fue «agarrado por el cuello y agredido por dos jugadores del Valencia, pero el VAR solo emitió al árbitro de campo la reacción de Vinicius al intentar zafarse de la agresión».
El equipo madrileño acudió a los tribunales ante un hecho de tal magnitud. La Justicia confirmó que «el VAR ocultó imágenes al colegiado que estaba en el césped». Es una denuncia muy grave que pone en tela de juicio, nunca mejor dicho, la imparcialidad de los colegiados y del VAR.
El estamento arbitral es intocable
Toda esta vorágine demuestra una guerra larvada y menos larvada con el Real Madrid porque quiere mover la foto y que sean destituidos los jefes arbitrales y los colegiados que estuvieron con Enríquez Negreira al mando de su futuro como trencillas. El VAR manipuló imágenes, lo dice la Justicia, y Clos Gómez, discípulo de Negreira, sigue al frente.
Inmovilismo. Todo sigue igual. Rafael Louzan, nuevo presidente de la Federación, piensa tomar medidas en julio. Desde la entidad madridista opinan que esos cambios los tuvieron que haber hecho Luis Rubiales, primero, o Pedro Rocha, después. Pero el poder del estamento arbitral es muy fuerte y puede decidir los procesos electorales en la RFEF. A Louzan le ha caído la patata caliente.
Tarjeta roja a Antony
Los hechos no son para que nadie se sienta orgulloso en el mundo del fútbol. Y los organismos no actúan. El Real Madrid pide el cambio del sistema arbitral, por creer que «está corrompido desde dentro», y LaLiga solicita a la Federación que se le castigue. La RFEF abre expediente al club que pide la reforma arbitral. Y el antagonismo con el Real Madrid ha superado ya todos los límites.
El penúltimo capítulo de esta guerra es la retirada de la tarjeta roja sufrida por el bético Antony frente al Getafe hace una semana. El brasileño entró por detrás, nunca podía llegar al balón, era expulsión de manual y ahora el comité federativo rearbitra la jugada y dictamina que iba a por el balón y le permite jugar contra el campeón de Liga vigente. Ha dejado mal a un colegiado, Alberola Rojas, que lo hizo bien.
Diversos profesionales de la entidad madridista están estupefactos ante la invención de hechos que no se han producido, con tal de permitir que un futbolista juegue. Antony entra por detrás con los tacos y nunca puede llegar a la pelota, las imágenes son claras.