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Xabi Alonso, durante su estreno en el Santiago BernabéuAFP

Los cambios que ya ha introducido Xabi Alonso en el Madrid: correr más, recuperar balones y potenciar a Mbappé

Xabi Alonso vino a cambiar al Real Madrid y lo ha hecho desde el primer día. Comenzó a hacerlo en el Mundial de Clubes y ahora aplica sus ideas sin la urgencia de aquella competición. Este Real Madrid es muy diferente. Primero, por los nombres. Cinco titulares distintos (Huijsen, Carreras, Güler, Trent y Brahim) y tres sustituciones también novedosas (Mastantuono, Carvajal y Gonzalo) respecto a los protagonistas de la campaña pasada. Y es otro Real Madrid por las formas, el estilo, el esquema y la estrategia.

La distinción es total en todos los ámbitos. Cada jugador de campo del Real Madrid corrió un promedio de once kilómetros frente a Osasuna. Federico Valverde superó la cifra con creces. Álvaro Carreras, también. Mastantuono se repartió esos once mil metros con Brahim, al igual que Carvajal con Trent, los cuatro con un despliegue físico importante. El dato elocuente es que los hombres que ocuparon las diez disposiciones de campo hicieron once kilómetros de media en los noventa minutos, un recorrido mayor que en la etapa de Ancelotti, que variaba entre los 106 y los 109.

El segundo capítulo determinante es la recuperación del balón, basada en una premisa de la estrategia de Alonso, la presión. Su equipo robó 17 balones en noventa minutos, un tercio más en promedio que en el curso anterior. Piensen bien el dato, porque son números pequeños, pero es que robar 17 balones es recuperar uno cada cinco minutos y hay que subrayar que durante cuatro de esos cinco minutos el Real Madrid tiene la posesión del balón, ataca. Es decir, que los pupilos del guipuzcoano roban el esférico en el minuto que no lo tienen. Este apartado es innegociable, crucial, para el responsable del plantel. Y su imposición táctica solo acaba de empezar.

La presión produce una reacción en cadena muy eficaz

Ese crecimiento en la incautación del balón es el punto clave. Primero, porque Alonso exige hacerlo desde arriba, desde el ataque, lo que provoca que el rival tenga dificultad para sacar el balón y si lo consigue lo hará con mayor apresuramiento. Ello incide en una pronta recuperación de la pelota. Y afecta especialmente a la destrucción de muchos posibles ataques enemigos.

La reacción en cadena es constante. Llegan muchos menos ataques del adversario y el sistema defensivo madridista sufre menos. El resultado es que la retaguardia funciona mejor por la eficacia de la estrategia destructiva y si a esa realidad añadimos el salto cualitativo dado con Huijsen, Carreras, Trent y el regreso triunfal de Militao, la explicación es sencilla.

Los jugadores del Real Madrid en un partido de pretemporadaAFP

Por supuesto que llegarán partidos difíciles y oponentes de máxima alcurnia que pondrán en problemas al Real Madrid, como es ley del fútbol, pero ahora mismo es una gran verdad que la línea defensiva ya no es una preocupación existencial para el club. La nueva retaguardia otorga una seguridad total al equipo. Osasuna constató que para atacar al Real Madrid había que recurrir al fútbol directo. Los rivales de tronío serán más agresivos, está claro, pero es cierto que la línea de cuatro hombres que Alonso ha creado atrás, con el apoyo de Tchouamení, ya no es un dilema interno de la dirección deportiva. Esa asignatura se ha aprobado con sobresaliente y con Huijsen como jefe de área.

La asignatura pendiente es la profundidad ofensiva

El ámbito que más trabaja actualmente Xabi Alonso es la creación en ataque. Hay un punto de partida que debemos destacar: los futbolistas no están con la punta de velocidad deseada porque no han podido hacer la pretemporada idónea. La Liga no se lo ha permitido. Les han faltado diez días de preparación. El club madrileño pidió comenzar el campeonato en

y ganar cinco fechas de entrenamientos. La patronal se lo prohibió. En estas circunstancias, los jugadores acusaron las piernas cargadas de un trabajo de pretemporada realizado en dos semanas. Comenzarán a sentirse finos en otros quince días.

Expuesta esta precisión, el guipuzcoano busca soluciones para que el equipo juegue en ataque a la altura de miras que exige la estrella, el número diez.

Aprovechar las condiciones únicas de Mbappé

El responsable deportivo del Real Madrid ensaya diariamente con sus hombres jugadas, combinaciones y paredes en la búsqueda de la creatividad necesaria en ataque. Faltó profundidad en las cercanías del área, una carencia que también fue consecuencia de esa carencia de la velocidad punta que acusan los futbolistas con las piernas acogotadas de tanto trabajo de fondo.

Hablemos claro: Mbappé es la excepción que confirma la regla. Frente al Leganés, ante el Tirol y en el primer partido oficial en el Bernabéu demostró estar superdotado, enorme, fino, rápido, confiado en el potencial de su calidad. El resto del ataque no le acompañó en esa excelencia. Vinicius hizo algunas incursiones peligrosas, sufrió un penalti no señalado, pero no está con el vértigo que define su fútbol. Brahim y Güler acaban de empezar como titulares y hay que afinar la conjunción. La buen noticia fue el número treinta.

Mastantuono, el nuevo enlace con el francés

La novedad que aportará nuevas ideas en la construcción del gol es Mastantuono. Se presumía y se vio desde el primer minuto de su bautizo en el Bernabéu. El argentino mejoró la dinámica ofensiva en la media hora que disputó y el entrenador analiza que sus cualidades de generación de acciones de ataque casan perfectamente con las virtudes de Mbappé. Los buenos siempre se entienden. Se van a compenetrar muy bien.

Franco Mastantuono durante su estreno como jugador del Real MadridEFE

Todos, Vinicius, Brahim, Güler y Mastantuono, trabajan con 'el míster' para mejorar la coordinación de las combinaciones decisivas junto al líder del conjunto, Kylian, que está un escalón por encima de todos. El plan de Alonso es claro: Vinicius por la izquierda, Mastantuono o Brahim por la derecha, Güler desde la construcción y Mbappé por todos los sitios, con libertad de movimientos.

La tendencia natural de Mastantuono de entrar desde el flanco derecho hacia el centro con su clase en el regate, el pase filtrado y el disparo con la izquierda son características que van a generar muchas jugadas de gol para Mbappé. Franco apunta pronto a la titularidad, porque es un creador diferente. Diferente totalmente es el Real Madrid. Es evidente. El cambio se ejecuta con rapidez. Una transformación total. Con una estrella que rinde en todas las mutaciones: Mbappé.