Xabi Alonso dialoga con Jude Bellingham durante el Real Madrid - Sevilla
Los jugadores del Real Madrid quieren que Xabi siga y lo darán todo en la Supercopa
Saben que han fallado en momentos clave y deben darlo todo, no ya por el técnico sino por ellos mismos, porque las notas se ponen en junio
Alonso ha recuperado a Rodrygo cuando ya nadie daba nada por él y ha devuelto la confianza a Asencio
El Real Madrid destituye a Xabi Alonso y elige a Arbeloa como sustituto
mucho han cambiado las cosas en el aura que rodea al Real Madrid. Durante dos semanas hemos hablado de un entrenador que vivía en el alambre, a punto de caerse, en cuanto hubiera un tropiezo más. Sin embargo, la policía, es decir la afición, no es tonta. Los seguidores se dieron cuenta que los problemas del Real Madrid no eran principalmente de entrenador sino de jugadores y las encuestas decían que era la falta de intensidad y de actitud de algunos futbolistas la primera causa del liderato perdido, dejando a un lado la desventaja extraordinaria de los arbitrajes.
Este periódico realizó una encuesta en el estadio Bernabéu a cien madridistas y el resultado era clarísimo. Las encuestas posteriores han confirmado el veredicto. Más de dos tercios de los seguidores blancos, y en algunos momentos el ochenta por ciento, consideran que los primeros culpables de los malos resultados han sido los jugadores y no el preparador. Los futbolistas comprobaron la opinión del madridismo y tomaron cartas en el asunto. Los simpatizantes blancos hablaron con nitidez.
Coincidían en la valoración realizada con sinceridad por Valverde y Tchouaméni. Había faltado actitud defensiva e intensidad en varios partidos. El mediocentro francés declaró que los principales culpables eran ellos y el ambiente interno cambió radicalmente. Debían reaccionar.
Durante unas semanas la plantilla se escudó en las críticas a su inmediato superior, pero esa protección artificial ya no colaba. Ya no valía. Quienes saltan al césped son los futbolistas, no el jefe del banquillo. El espectador veía falta de entrega y la diana cambió de dirección.
El ambiente se revolucionó en un espasmo. Se acabaron las cuitas internas. Había que pensar como grupo, como equipo. Analizar qué estaba pasando. Se señalaba al plantel, aunque era injusto generalizar porque muchos pupilos de Alonso siempre dieron el máximo. Estos mismos hombres que habían luchado como siempre a tope por la camiseta del Real Madrid fueron los que tomaron la iniciativa y dijeron que esto no podía continuar así, porque esa crítica dirigida a algunos la estaban pagando injustamente ellos, la estaban pagando todos. Eran los profesionales vestidos de corto los que debían dar el paso adelante.
Reflexión general, reunión en la cocina y todos con Alonso
Fue importante que los futbolistas escucharan a la afición para vivir esta transformación absoluta del ecosistema íntimo del vestuario. La plantilla se reunió en la cocina, donde se lavan los trapos sucios. Y los lavaron bien, a fondo. Los responsables de los resultados eran ellos y hablaron claro. Dijeron que no habían trabajado con intensidad en varios partidos y que la afición se estaba volviendo contra ellos. Esto debía cambiar de inmediato. Todos admitieron que debían dar el máximo por este club.
Eran palabras que no deberían ser expuestas dentro de un vestuario, porque se dan por consabidas y más en un equipo de la exigencia del Real Madrid. Pero hubo que hacerlo. ¿Por qué? Porque el egoísmo de algunos profesionales había minado esa unión del esfuerzo conjunto. El desplante de Vinicius a Xabi en el clásico hizo mucho daño. El grupo habló claro. Algunos futbolistas dijeron que el culpable no era Alonso y el consenso general firmado con la palabra fue que se acabaron las disidencias, los egoísmos, y que debían apoyar al entrenador. Así se ejecutó el cambio de tendencia.
Pronto vimos que Rodrygo, Vinicius, Asencio y Lunin, que muchos futbolistas defendían al técnico en cada gesto y en cada declaración. Los abrazos del número siete al entrenador eran el mayor grado de exposición de esta variación general del ambiente. Había que reaccionar y enmendar la plana, porque los tres empates en Vallecas, Elche y Gerona más la derrota ante el Celta habían colocado al guipuzcoano al borde del abismo. Un nuevo tropiezo más le costaba el cargo. Y si eso sucedía, los señalados serían ellos, no él.
Había que ganar al Alavés, Talavera y Sevilla para frenar el relevo
La plantilla escuchaba que Alonso se jugaba el trabajo en cada envite y se conjuraron para vencer y que el golpe no se produjera. Porque algunos culpaban a ciertos jugadores de esta situación. Y muchos futbolistas catalogaban que era injusto que el entrenador pagara esta crisis.
En el buen hacer del guipuzcoano destaca la recuperación total de Rodrygo, por el que nadie daba ya crédito, y el 'regreso' de Asencio al mejor nivel, tras sus fallos en el Mundial de Clubes.
Pero Xabi se la seguía jugando. Tres partidos para superar este escollo y llegar a la Supercopa al mando. La primera final se disputaba en Vitoria. El Real Madrid ganó. Y sufrió hasta el final porque el arbitraje de la escuela Negreira quiso. No se pitó un claro penalti a Vinicius. El club y el equipo ya cuentan con este problema añadido.
En Gerona se privó a los blancos del triunfo al no señalarse un claro penalti sobre Rodrygo. Alonso también paga la guerra arbitral, que cuesta puntos y quizá la Liga y su permanencia en el Real Madrid. Demasiados enemigos a la vez.
Después se superó la eliminatoria copera. La victoria frente al Sevilla era la última exigencia para que el preparador se mantuviera como jefe del banquillo. Los tres triunfos han sostenido al vasco en el puesto.
En la Supercopa, con Xabi y junto a Xabi
El entrenador examinará de nuevo su futuro frente al Betis y especialmente en esa Supercopa de España ante el Atlético y ya veremos si en la final.
No es una realidad agradable jugarse la continuidad en cada encuentro. Esta tensión de la urgencia no ayuda ni al preparador ni a los futbolistas. La clave es que la dirección deportiva madridista desea comprobar en Arabia si Alonso es el técnico idóneo para seguir dirigiendo al Real Madrid. La cúpula de la entidad necesita ver una evolución. Desea constatar si el equipo se muestra competitivo frente a los rojiblancos y en una hipotética final ante Athletic o Barcelona.
Xabi Alonso, en una imagen de archivo
Los futbolistas están con Alonso y quieren apoyarle haciendo un buen papel en la Supercopa. Va por el técnico y por ellos mismos. Están, más que nunca, en el mismo barco.