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Las protestas de Vinicius en el clásico marcaron un antes y un después en la relación de Alonso con el vestuarioAFP

El momento que condenó a Xabi Alonso como entrenador del Real Madrid

El tolosarra perdió la autoridad ante el vestuario cuando quedaron sin castigo los aspavientos de Vinicius al ser sustituido en el clásico

El Real Madrid comunicó este lunes la decisión de prescindir de Xabi Alonso como primer entrenador del club. La noticia era esperada y solo faltaba ponerle fecha a un texto que parecía redactado desde que los blancos perdieran con el Celta en el Bernabéu, a principios de diciembre. Desde entonces, cada partido suponía una final para el tolosarra, aunque fue mucho antes de enfrentarse a los vigueses cuando el ya extécnico merengue perdió el control de la situación.

La llegada de Xabi Alonso en verano suponía un aire de renovación tras varias temporadas con Ancelotti en el banquillo. El italiano triunfó y fue encumbrado como una leyenda en el Bernabéu, pero su última temporada fue un desastre. Sin embargo, nadie lo culpó y las miradas en la directiva y en la grada se dirigieron hacia el césped.

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Para solucionar el problema llegó Xabi Alonso, con un mensaje diferente y con una idea de fútbol más moderna. La presión alta y el fútbol de ataque fue la clave que le hizo triunfar en su etapa en Alemania y le llevó a conquistar la Bundesliga con el Bayer Leverkusen.

Alonso llegó para el Mundial de Clubes y debutó al poco de aterrizar, por lo que los pocos días de trabajo impidieron que el equipo diera muestras de lo que el nuevo entrenador quería hacer y el Madrid se estampó en la primera gran prueba: el PSG de Luis Enrique.

Xabi Alonso, dando indicaciones una pausa de hidratación en el Mundial de ClubesAFP

Al inicio de la nueva temporada, Xabi Alonso trató de imponer su ley. Los jugadores ejercían una presión alta sobre los rivales, robaban balones y controlaban los partidos. No se habían cogido aún los automatismos, pero el equipo daba razones para tener esperanza. Además, contaba partidos por victorias hasta que llegó el Metropolitano: un 5-2 que escoció y mucho.

Mano dura y mano blanda

Esa misma semana se revolvió Fede Valverde. El uruguayo se mostró molesto por tener que jugar de lateral derecho ante las bajas de Carvajal y Trent, y Xabi Alonso aplicó la mano dura como respuesta: banquillo en el siguiente partido y el '8' jugando de lateral en el de después. El mensaje caló en el vestuario, que vio que el nuevo entrenador no practicaba la mano blanda de Ancelotti, pero la situación cambió tras el clásico contra el Barça.

Tras dos debacles en partidos grandes, el Madrid dio una buena imagen en el Bernabéu ante su máximo rival, con una victoria por 2-1 que pudo ser mucho más amplia por lo visto sobre el césped. Tras cuatro derrotas seguidas contra el Barça, los blancos se volvían a imponer, pero supuso el principio del fin para Xabi Alonso.

En el minuto 72, el técnico decidió cambiar a Vinicius y el brasileño se revolvió a la vista de todo el mundo. Con grandes aspavientos, el '7' se retiró faltando al respeto al entrenador y a sus compañeros, y siendo pitado por su propia afición. Días después, el delantero pidió disculpas en un comunicado a través de las redes sociales en el que olvidó mencionar a Alonso, síntoma evidente de que había un claro divorcio entre jugador y entrenador.

El club dio por válidas las disculpas de su estrella y decidió no sancionar de ninguna manera al brasileño, ni internamente ni de cara a la palestra. Hizo igual Xabi Alonso, que fue fiel a sus principios con Valverde pero no con Vinicius: doblegó su brazo y le dio la titularidad en el siguiente partido. El jugador se rebeló contra su entrenador y no hubo consecuencias, por lo que el vestuario entendió quién mandaba.

Vinicius pasó de ser suplente ocasional (tres veces hasta ese momento) y cambio habitual (solo había jugado tres partidos al completo), a convertirse en un indiscutible. Después del clásico, el brasileño solo fue sustituido cuando lo pidió y solo se quedó fuera de la alineación titular en Elche y ante el Talavera. El cambio de actitud fue advertido por el resto de jugadores, que también modificaron sus conductas y se olvidaron de presionar.

El Madrid dejó de ser a partir de entonces el que pretendía Xabi Alonso y se empezó a parecer al de la temporada anterior. Encadenó tres derrotas y cinco empates en diez partidos, lo que puso una diana en la espalda del entrenador. Tras perder ante el Celta y el Manchester City, cualquier tropiezo podía ser letal para el tolosarra y este llegó en Arabia, en la Supercopa de España. Con el Barça empezó el fin y con el Barça terminó la historia. Será una incógnita si la historia hubiera sido diferente se hubiera actuado de manera diferente con Vinicius.