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Los jugadores del Atlético de Madrid tras el batacazo ante el Bodo/Glimt

Los jugadores del Atlético de Madrid tras el batacazo ante el Bodo/GlimtAFP

El miedo real del Atlético a una tensión total entre club y afición por la mala planificación deportiva

Corren malos tiempos en el Atlético de Madrid pese a que en el pasado verano, cuando el club rojiblanco anunció una gran inversión, la impresión era de que se venía una gran temporada. Desde el 2021 la sensación que hay en el Metropolitano es que todas las temporadas son iguales, entrando en Champions League sin demasiados apuros pero sin competir la Liga, y con actuaciones discretas en Copa del Rey y Copa de Europa.

Quería cambiar eso la directiva del Atlético de Madrid antes de la llegada de Apolo, que ha comprado el club y más pronto que tarde tendrá el control total de la entidad, aunque en los primeros años sus cabezas visibles seguirán siendo Enrique Cerezo, presidente, y Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado y que el pasado verano aseguró que estaban «construyendo una plantilla para soñar». Un proyecto que se le encargó a Carlos Bucero, que ahora está a la sombre de Mateu Alemany, director deportivo.

Tan poco han gustado en el club los fichajes de Carlos Bucero que muchos de ellos ya han hecho las maletas. Connor Gallagher y Giacomo Raspadori son ya historia y Alemany ha conseguido recaudar por ellos alrededor de 65 millones de euros en este mercado de invierno. Es decir, ha recuperado la inversión que se hizo pese a que los jugadores se habían devaluado. Sin embargo, nadie ha llegado para sustituirles y la plantilla se ha quedado bastante corta.

Aquí está el gran problema del Atlético de Madrid, pues esta situación podría dinamitar por completo lo que queda de temporada pese a que siguen vivos en las tres grandes competiciones. Y es la afición no olvida que este mercado del mes de enero lo comenzaron con 24 fichas y ahora solo tienen 20. Una plantilla que cuenta además con jugadores residuales como Lenglet o con veteranos como Koke o Griezmann, que no están para jugar 90 minutos cada tres días.

¿Temporada perdida?

Hay una cosa clara y es que el proyecto que inició Bucero ni convencía en los despachos ni tampoco en el cuerpo técnico, pues aunque Simeone haya sido bastante moderado en sus declaraciones ha habido ciertos recados a la gestión. Tampoco convencía a los aficionados, que no ven en Le Normand, Sorloth, Nico González o Ruggeri jugadores con los que soñar en grande. En teoría Álex Baena y Julián Álvarez sí lo son, pero de momento ninguno está dando la talla.

Es ahí por lo que también hay voces críticas con el entrenador hasta el punto de que hay quien asegura que el Cholo Simeone está viviendo su última temporada y media en el Atlético de Madrid, pues termina contrato en junio de 2027. Mateu Alemany, quien lidera ahora el proyecto deportivo y parece no tener la mejor sintonía con Simeone, habría ya empezado a tantear posibles entrenadores, con Andoni Iraola como su gran favorito. Se hace raro pensar que esto vaya a ser una opción, pero también aparece Fernando Torres, quien parece entenderse mejor con el expresidente del Mallorca.

Diego Pablo Simeone, durante el Galatasaray - Atlético de Madrid

Diego Pablo Simeone, durante un partido de esta temporadaEFE

A ello se suma que ya no toda la afición quiere la continuidad de Simeone. Hay quien ha comenzado a dudar, aunque nadie esconde que lo sucedido en este mercado de invierno es una enorme decepción. Los resultados deportivos serán los que calmen o tensen el ambiente, pero los pitos y la pañolada ante el Bodo/Glimt pudieron ser el inicio de un clima irrespirable. Por el momento fueron la demostración de que la hinchada quiere un proyecto que de verdad sea ambicioso. Eso sigue sin llegar y para este mercado de invierno ya van tarde.

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