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Fede Valverde festeja uno de sus goles ante el Manchester City

Fede Valverde festeja uno de sus goles ante el Manchester CityGTRES

Valverde escapa de su cárcel de perfil bajo y explota la grandeza que Ancelotti y Kroos le adjudicaban

Fede Valverde es un jugador con la potencia rematadora de Lothar Mathaus y él no se lo cree. Es un futbolista con la fuerza de Ruud Gullit y él no lo sabe. Es un centrocampista con la resistencia de Claude Makelele y no lo asimila en su fuero interno, porque su modestia se lo ha impedido históricamente. Siempre fue un gladiador disciplinado, de perfil bajo, que nunca se queja, como dice Trent Alexander-Arnold. No exige los galones que sus condiciones le permitirían pedir en beneficio de sí mismo y sobre todo de su equipo.

Ahora, por fin, Álvaro Arbeloa le ha convencido para dar el salto adelante que el Real Madrid requiere y que él mismo necesita para ser una estrella mundial. Es el hombre clave para confirmar el triunfo frente al City. En Valdebebas lo decían antes de volar a Mánchester: si Federico funciona, el Real Madrid está clasificado, si el Halcón no está a gusto, tendremos problemas. Ancelotti lo intentó durante años y lo consiguió a medias. El italiano analizaba que Valverde es un mediocampista de catorce goles al año y de una presencia mucho mayor en la importancia del esquema.

Carletto logró hace tres años que Fede anotara doce dianas motivándole con esa frase que decía que si no alcanzaba esa cifra rompía el carnet de entrenador. Pero el italiano sabía que Valverde podría alcanzar quince tantos al año si él asumía la relevancia de su fútbol. Arbeloa, en la distancia corta, está consiguiendo ahora ese reto.

Toni Kroos también manifestaba que Federico era un hombre de mucho mayor recorrido en goles y en relevancia en el juego del conjunto blanco. Pero el uruguayo llegó a la plantilla hace ocho años como rotación de Casemiro, Kroos y Modric y le ha costado asumir que él era uno de estos grandes y que ha tomado el número ocho de Toni para serlo. El germano lo ha dicho. Es digno heredero de su dorsal. Por fin está sacando todo lo que tiene dentro y tiene mucho. Es culpa de Arbeloa.

Jugar para exhibir su valor

Trent Alexander-Arnold ha dicho que lleva observando muchos años a Valverde y destaca que es uno de los mejores mediocampistas del mundo y no se le reconoce porque el propio Federico no se da valor. El Halcón jugaba bien y se transformaba en el antiguo Pajarito, tímido, escondido, a la hora de escuchar halagos. Pajarito le llamaban en Uruguay cuando era joven porque volaba con su zancada prodigiosa por todos los sitios de manera silenciosa haciendo casi todo bien, sin que muchos lo vieran. No se daba a valer. Los técnicos sí lo veían.

En el Real Madrid se transformó en El Halcón por su potencia, sus galopadas, su resistencia inacabable y su forma de presionar a los rivales. Tenía un magnífico disparo y no lo utilizaba demasiado porque daba el balón a los grandes delanteros del Real Madrid, de Benzema a Vinicius pasando por Rodrygo y Bale, en vez de chutar él. Arbeloa ha logrado que sea protagonista. Que tire a puerta y que tire la puerta. Que suba al ataque a rematar con la confianza que apoya en su fuerza inagotable. Valverde ha sentido el empujón que el técnico madridista le ha dado para que sea grande, para que sea el centrocampista número uno del Real Madrid. Sí, el número uno. Y lo es. Se lo ha ganado.

Álvaro Arbeloa, en un momento del Real Madrid - Elche del pasado sábado

Álvaro Arbeloa, en un momento del Real Madrid - Elche del pasado sábadoAFP

El resultado de estas charlas personales del entrenador con el uruguayo es que El Halcón sencillamente vuela más alto que nunca. Por fin se lo ha creído. Por fin se ha creído que es un centrocampista mundial que debe aprovechar su disparo y que debe pisar el área con decisión porque tiene muchísimas condiciones para marcar goles, para culminar jugadas y para ser un número uno en el fútbol del Real Madrid. El Celta, el City y el Elche lo han sufrido en sus carnes. El rendimiento de Valverde en los últimos tiempos es impresionante y ha confirmado la relevancia de su fútbol en el esquema del conjunto.

Federico decidió el partido de Balaídos con un disparo que dio el triunfo al filo de lo imposible. Cinco días después se consagró ante el planeta con tres golazos para la historia frente al Manchester City de Guardiola. Su perfil bajo quedaba patente al comprobar que estos tres tantos le pusieron en la órbita mundial después de ocho años de un eficaz rendimiento en el Real Madrid oscurecido por su lejanía del foco mediático. Todos los entrenadores le valoraban enormemente y le ponían como titular, pero no era un jugador reconocido con un caché internacional.

Jürgen Klopp le quiso para el Liverpool hace unos años, dato que confirmaba su liderazgo como centrocampista. Ofrecieron 150 millones por él. Era intransferible. Pero estas cosas no calaron para convertirle en lo que los vestuarios llaman «un jugador de periódico». Valverde no tenía prensa porque él mismo se escondía para no tenerla. Arbeloa ha cambiado esta situación. Federico marcó frente al Elche otro golazo por la escuadra, que se sumaba al trío de dianas de lujo firmadas ante Guardiola y al tanto decisivo marcado en Vigo. Cinco goles en tres encuentros. Suma siete dianas y nueve asistencias esta temporada y el entrenador ya le ha dicho que debe alcanzar los quince y superar claramente su plusmarca de doce lograda con Ancelotti hace tres años.

Alcanzar los 648 partidos de Benzema

Siempre de perfil bajo, a la chita callando, ni el propio Federico sabe que ya suma 359 partidos con el Real Madrid y solo tiene 27 años. Posee contrato por tres temporadas más y su ritmo de rendimiento constante y callado pueden llevarle a convertirse en el futbolista extranjero con más encuentros disputados en el Real Madrid, liderazgo que ostenta su amigo Benzema con 648. Pero no solo eso. Puede alcanzar los 671 de Sergio Ramos. Y por delante solo están Raúl con 742, Casillas con 725 y Sanchís con 710.

Valverde puede entrar en la lista de los cinco futbolistas del Real Madrid con más partidos que acabamos de citar. Siempre silencioso, Arbeloa ha convencido a 'Fede' para que muestre todas sus virtudes al ataque y no ceda el balón para que brillen otros. Hoy debe hacerlo una vez más, porque sus magníficas prestaciones serán necesarias para eliminar el City. Si Valverde funciona, no habrá peligro. Pero si El Halcón sufre, habrá problemas.

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