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Laporta charla con Ceferin en el palco del estadio Olímpico de MontjuicEFE

La UEFA sancionará al Barcelona por el caso Negreira a pesar de su campaña de imagen

Enric Masip ha hecho el último intento. Asesor de Laporta y figura importante del barcelonismo, el exjugador de balonmano manifiesta que en el derbi madrileño hubo alguna jugada que se debió revisar por los árbitros en contra del Real Madrid.

Es el último ejemplo de la campaña barcelonista para intentar paliar el caso Negreira con el mensaje mediático de que al Real Madrid le llevan ayudando los árbitros durante décadas y que le siguen ayudando ahora cada semana. Gaspart, Rossell, Bartomeu, Toni Freixa, expresidentes y candidatos azulgranas, todos ellos no han parado de salir a la palestra para decir que el Madrid lleva décadas 'robando'. Y lo dicen esperando que el club madrileño les presente una demanda para poder repetirlo y amplificar el mensaje.

El Real Madrid no entra al capote. Sí sabe, pero no contesta. Todos esos exdirectivos del Barcelona firmaron y aprobaron los pagos a Negreira y han declarado ante la Justicia por el mayor caso de corrupción del arbitraje europeo. Varios de ellos han estado enfrentados entre sí y se han llevado muy mal –incluso llegando a las manos–, pero ahora están unidos en esta causa para salvar al Barcelona.

La UEFA sabe que el club catalán ha pagado al vicepresidente de los árbitros españoles durante dos décadas y que su actual dirigente, Joan Laporta, le cuadruplicó el sueldo y esas cantidades no se pagan por hacer informes arbitrales. El reconocimiento de los antiguos presidentes y candidatos a la presidencia barcelonista de la existencia de los pagos a Enríquez Negreira es el último dato para que la UEFA intervenga. El organismo dirigido por Aleksander Ceferin va a actuar.

Madridismo indignado

La actuación coordinada y concertada de todos esos dirigentes barcelonistas para centrar el tiro en «el Madrid nos roba» ha indignado al madridismo. Exigen que la Casa Blanca reaccione. Pero los hechos no tienen colores ni forofismo. Todo es una campaña orquestada. El Barcelona fue claramente beneficiado por Cordero Vega en su último partido frente al Rayo Vallecano con un penalti no pitado de Fermín a Ratiu y dos posibles expulsiones de Lamine y Raphinha por doble amonestación.

Masip y la maquinaria de opinión barcelonista colocada en televisiones, radios y periódicos salieron a destacar que el Real Madrid había sido ayudado en el derbi. Es táctica de manual: desviar el tiro al contrario. El Barcelona está acostumbrado a desviar la opinión porque los pagos a Negreira están demostrados y toda su estrategia es decir que eso pasó hace mucho tiempo y ridiculizar a quien saca el tema. Lo que los directivos actuales, los exdirigentes de la era Negreira y la maquinaria azulgrana de opinión quieren minimizar es que fue Laporta quien cuadruplicó el salario de Negreira y que es Laporta el actual presidente del Barcelona.

Por eso insisten cada semana en «el Madrid nos roba» después de cada partido de los blancos, incluso cuando juegan la Copa de Europa y no les afecta directamente el resultado.

Esa estrategia intenta influir en la Justicia española, que juzga el Barçagate de Negreira, pero no afecta en la UEFA. Allí no vale para nada. El Comité de Ética de UEFA estudia el caso del Barçagate de Negreira y tomará un veredicto. Tiene que profundizar en todas las actuaciones del Barcelona que ya conoce y emitir un fallo.

La FIFA presidida por Gianni Infantino también podría intervenir en el caso pero ha dejado que sea la región afectada –la UEFA– la que aborde el Barçagate. Fuentes del organismo europeo han especificado a este periódico que si la corrupción del Barcelona se ratifica por el Comité de Ética de la UEFA, el castigo que se impondría al Barcelona sería un año sin competir en Europa y tres o cuatro ventanas sin fichar: es decir, un año y medio o dos años sin poder contratar jugadores que no sean de la casa.

El club perdería nada menos que 100 millones de euros en ingresos. El madridismo se indigna por tener que escuchar toda esa parrafada repetitiva del Barcelona, pero tendrán que aguantar. Y deben saber que a la UEFA no le influye nada de esto. Al contrario, el amarillismo de esas campañas orquestadas molestan mucho en el órgano continental del fútbol. No gustan. El Comité de Ética decidirá el caso Negreira sin influencias externas.