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La afición de la Real Sociedad, durante la final de Copa del Rey

La afición de la Real Sociedad, durante la final de Copa del ReyEuropa Press

El silencio de la cúpula del fútbol con los pitos al himno de España y las alabanzas a ETA

Gran parte de la afición de la Real Sociedad convirtió la final de la Copa del Rey en un aquelarre independentista vasco de extrema izquierda. Primero fue Arnaldo Otegi el que pidió que se llenara el campo de ikurriñas, pero también vimos banderas comunistas y estandartes para pedir la independencia de Navarra, lugar que los independentistas vascos consideran parte de Euskal Herria. En cambio, no se vio ni una sola de España en el fondo que ocupaba la afición txuri-urdin.

Ya en la previa hubo una polémica con cánticos a favor de la banda terrorista ETA que se escucharon por las calles de Sevilla. En concreto, el cántico decía «Somos la banda de Anoeta... ¡ETA!» una canción que nada tiene que ver con el grupo terrorista, pero donde se cuela el nombre de ETA de manera camuflada en forma de cántico. «Somos la banda de Anoeta, por eso te sigo a donde vas, no importa que ganes o que pierdas, tu gente siempre te va a animar», dice el cántico.

Fue el primer comportamiento reprochable de la afición de la Real Sociedad y más teniendo en cuenta que la organización terrorista asesinó el 19 de enero de 1993 con un tiro en la nuca a José Antonio Mikel Santamaría Vaqueriza, exfutbolista de la Real Sociedad. El atentado se llevó a cabo en plena Tamborrada en la sociedad gastronómica Gaztelupe, donde se encontraba cenando junto a un centenar de comensales.

Aquel asesinato conmovió a San Sebastián, pero años después algunos de sus aficionados siguen alabando a ETA. No fueron muchos los que hicieron estos coros, pero sí los que pitaron el himno de España. Prácticamente la totalidad de los más de 20.000 hinchas de la Real Sociedad que se encontraban en La Cartuja silbaron la canción nacional y a la figura del Rey Felipe VI, presente durante el partido.

Silencio de la cúpula del fútbol

El Gobierno de España guardó silencio sobre los pitos al himno y también la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). El presidente del fútbol español, Rafael Louzán, no se pronunció al respecto y ha sido Javier Tebas, presidente de LaLiga, el primero en hablar del asunto y exige que se tomen medidas. «Tenemos que terminar que esto sea siempre parte del relato de una final de la Copa. No es bueno para el deporte, ni para España. Hay que terminar con esto. Tiene muchísima importancia», aseveró.

Y es que Tebas considera que «no es libertad de expresión» y que por ello es urgente encontrar una solución. «Esto no puede quedar en una discusión de 48 horas hasta el año que viene. Hay que intentar reducirlo. Si no lo intentas, nunca ganas», explicó antes de anunciar que ahora, como vicepresidente de la RFEF, buscará encontrar «alguna medida para que no vuelva a ocurrir».

Felipe VI (c) en el palco antes de comenzar la final de la Copa del Rey junto a Juanma Moreno y Milagros Tolón

Felipe VI (c) en el palco antes de comenzar la final de la Copa del Rey junto a Juanma Moreno y Milagros TolónEFE

Y es que llama la atención el doble rasero del planeta fútbol con los comportamientos de las aficiones. Los pitos de la afición de España en Barcelona al himno de Egipto y el «musulmán el que no bote» dieron la vuelta al mundo y hasta llevaron a la FIFA a abrir un expediente. En cambio, el desprecio a España y las alabanzas a un grupo terrorista como ETA, que asesinó a 829 personas entre 1968 y 2010, parecen ser un simple debate de un par de días.

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