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El técnico del Real Madrid, Álvaro Arbeloa, durante el encuentro correspondiente a la jornada 32 de LaLiga Real Betis - Real MadridEFE

Los arbitrajes, la falta de actitud y los resultados sentencian la continuidad de Arbeloa

El Comité Técnico de Árbitros (CTA) no solo ha condenado al Real Madrid sino que ha condenado a Álvaro Arbeloa. Los futbolistas blancos desean que el salmantino continúe como entrenador, pero es imposible con la falta de actitud que han demostrado en las últimas jornadas, una desidia que unida a la actuación de los colegiados ha supuesto que el conjunto madrileño haya perdido trece puntos en nueve jornadas. Ese déficit se carga siempre en la cuenta de resultados del preparador, que es quien paga las consecuencias desde que el fútbol es fútbol.

El Real Madrid sabe desde hace mucho tiempo que tiene el enemigo en el CTA. Especialmente desde que apoyó a Gerardo González en contra de Ángel María Villar hace 22 años en las elecciones federativas. Votar en contra de Villar era estar en contra de Sánchez Arminio, su mano derecha arbitral, y de Enríquez Negreira, el hombre que decidió hasta hace unos años quien arbitraba en Primera y quien descendía a Segunda. Pero ese antagonismo entre la Federación, el Comité Técnico de Árbitros y el Real Madrid se intensificó cuando explotó públicamente el Barçagate de Negreira hace cuatro años.

El FC Barcelona pagó al vicepresidente de los árbitros españoles durante veinte años y ese reconocimiento público supuso que el Real Madrid actuara en consecuencia y denunciara los arbitrajes que ha sufrido durante lustros. Un perjuicio que se ha agravado ostensiblemente en este cuatrienio con los vídeos televisados por la cadena oficial del club, que demuestran todos los perjuicios que soportó y que soporta actualmente el equipo.

Esta denuncia constante ha significado un acoso periódico de los colegiados contra el club del Bernabéu. Una guerra. Porque el Real Madrid ha pedido a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) que eliminara de la Primera División a todos los trencillas que han estado en la era Negreira. Eso quería decir que solicitaba que se quedaran despedidos una quincena de árbitros que ganan entre 300.000 y 560.000 euros por temporada, según sean internacionales o no. Ganan más que muchos futbolistas de Primera.

Rafael Louzán, presidente de la RFEF, se lo dijo a Florentino Pérez: que se olvide del caso Negreira. Que no siga denunciando. El presidente blanco mantiene todas las denuncias del caso. El Real Madrid paga las consecuencias. No ganar significa despidos en la plantilla madridista. La casa blanca sabe que tiene a todo el arbitraje español en contra, pero no entiende que sea tan descarado.

Se le ha vuelto en contra a LaLiga

Al Real Madrid ya no le sorprende nada del Comité Técnico de Árbitros, pero es verdad que el club está sorprendido ante la persecución que sufre todas las semanas con las actuaciones de los colegiados. La entidad observa que la mayoría de las decisiones de los jueces son en contra del equipo madrileño. Y vislumbra que a la Federación y a LaLiga no les importa este perjuicio constante, porque al producirse cada semana ya no es noticia. Han conseguido que la denuncia arbitral se normalice como algo habitual.

El resultado de esta situación es que el Barcelona ha sido ayudado siempre ante cada duda y el Real Madrid ha sido perjudicado gravemente jornada a jornada. El colmo se produjo en el partido entre el Atlético y el Barcelona en el Metropolitano, cuando el VAR anuló una expulsión de un futbolista azulgrana y tres días después se reconocía desde el propio Comité que la expulsión era justa y fue bien juzgada por el colegiado y mal juzgada por el VAR. El Atlético perdió. Los rojiblancos sí jugaron con diez y nadie les devolvió ese futbolista para volver a competir con once. Pero nadie quitó los tres puntos al Barcelona de Laporta, el presidente que cuadruplicó el salario de Negreira.

Los jugadores del Real Madrid tras encajar el gol del empateEFE

Que nadie se engañe. El Real Madrid tampoco se engaña. Hace autocrítica. Los futbolistas blancos también han condenado a su entrenador. La mayoría de jugadores de la plantilla quieren que Arbeloa siga. Pues le han puesto a los pies de los caballos con una falta de actitud que indigna al madridismo. En La Cartuja ninguno protestó la clara falta sobre Mendy que costó la igualada y dos puntos en el último segundo. Todos resignados y bajando los brazos.

Los seguidores blancos observaron cómo muchos futbolistas están pensando en guardar las piernas para el Mundial. Están enojados por una desidia que nunca existió en el Real Madrid. El equipo ha perdido muchos puntos sufriendo goles en los últimos segundos ante Osasuna, Mallorca y Betis. El Alavés también marcó en el último minuto. Eso evidencia una falta de tensión y de concentración alarmante. Los arbitrajes son nefastos, pero la actitud también. Es para decírselo en la cara dentro del vestuario. En la cocina, donde se lavan los trapos sucios. Al entrenador le han condenado tantos trapos sucios. Los externos, arbitrales, y los internos, la desidia.