Guzmán Mansilla consulta el VAR durante el partido de LaLiga entre el Rayo Vallecano y la Real Sociedad celebrado en el estadio de Vallecas
El desastre de nunca acabar: la nefasta jornada del arbitraje español que deja tocado al CTA
Otra semana más los colegiados españoles han dado que hablar por su polémica toma de decisiones
El Rayo Vallecano explota contra el arbitraje español: «Es una mie...»
La Liga Española está llegando a su fin y son muchos los equipos que se la juegan, sobre todo para no descender a Segunda División. La batalla por la permanencia está al rojo vivo y de ahí que la presión para los árbitros sea máxima, pues cualquier error de un colegiado puede terminar decantando el resultado final. Rayo Vallecano, Valencia, Elche, Espanyol, Girona, Alavés, Mallorca, Sevilla, Levante y Oviedo están en ese pelea y miran todo con lupa.
Quien más se quejó en esta jornada, la 32 –aunque la 33 se jugó entresemana– fue el Rayo Vallecano. El equipo de Íñigo Pérez prácticamente habría sentenciado su billete para estar en Primera División el próximo curso de haber ganado en el estadio de Vallecas a la Real Sociedad, pero el VAR firmó un esperpento que resumió en pocas palabras el delantero Sergio Camello. «Es una mierda», dijo sobre el arbitraje.
Guzmán Mansilla fue el escogido por el Comité Técnico de Árbitros (CTA) para pitar este partido. Iba 1-2 el duelo cuando el Rayo Vallecano empató a dos, pero el VAR, donde se encontraba Pulido Santana, rebobinó la acción hasta una entrada de Ratiu (limpia o al menos interpretable) en el área del Rayo y terminar pitando penalti. Revisó la acción Guzmán Mansilla y decretó la pena máxima para que se pasara del 2-2 al 1-3. Bronca en Vallecas desde entonces.
Acabó el partido 3-3 con un descuento infinito y máxima tensión en Vallecas, con Isi Palazón expulsado mientras gritaba que el arbitraje era «una vergüenza». Después cargó Sergio Camello e Íñigo Pérez trató de ser más comedido pero su cara evidenciaba que por dentro llevaba un enfado mayúsculo. Y es que además, ya con 3-3 en el marcador y a escasos minutos del final, Remiro arrolló en el área a Fran Pérez y nadie pitó nada en una acción de penalti idéntica que la señalada en la final de Copa del Rey de Musso sobre Guedes. Los criterios siguen sin estar claros.
Polémica en el Betis - Real Madrid
También estuvo cargado de polémica el Betis-Real Madrid, con los dos equipos enfadados por la actuación de Soto Grado. Cierto es que el VAR no entró en ninguna acción, pero hubo una mano de Ricardo Rodríguez dentro del área que no se sancionó como penalti, después otro posible penalti de Mendy por obstrucción a Antony y también una mano de Brahim en un control dentro del área donde los béticos reclamaron pena máxima. Por último los blancos pidieron falta de Antony sobre Mendy en el empate de Bellerín.
Todas estas acciones son destacables porque a lo largo de la temporada, en jugadas similares, se ha visto pitar una cosa y la contraria. Son esas jugadas grises en las que el VAR no entra y quedan «a interpretación del colegiado» como tantas veces repiten desde Las Rozas. Ahora bien, son demasiados los supuestos en los que las jugadas son «de interpretación» y eso hace que los clubes se quejen con razón. Criterios poco claros y la sensación de que uno siempre sale perjudicado.
César Soto Grado, en el Real Betis - Real Madrid
Después hay otros asuntos que se vivieron en la jornada intersemanal como el gol fantasma del Atlético de Madrid frente al Elche que se concedió, pero sin tecnología de gol. Aquel tanto no hizo ruido porque el Elche terminó ganando, pero si llega a no hacerlo la polémica habría estado servida. Ninguna imagen, al menos de las mostradas, terminan de hacer ver que la pelota entró al 100 %.
De todas estas polémicas son conscientes en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y en el CTA. Saben que hay enfado en los clubes y por eso trabajan en unificar criterios de una vez, que sea para todos café. Además, ponen como ejemplo el partido en La Cartuja, con muchas jugadas polémicas pero sin uso del VAR, por delante de lo ocurrido en Vallecas, con excesivo protagonismo de la sala VOR y un ambiente irrespirable al final del encuentro.
Quieren que el VAR se utilice al mínimo, que no se rearbitren jugadas. Solo así se reducirá la polémica, pues la tecnología está para corregir errores flagrantes. En ello trabajan en Las Rozas, donde saben que la primera temporada de Fran Soto como presidente del CTA no ha «acabado con las polémicas», que fue el gran objetivo que se puso el gallego.