Fundado en 1910
Mbappé y Arbeloa, en un partido en el Bernabéu

Mbappé y Arbeloa, en un partido en el BernabéuEuropa Press

El Real Madrid da por zanjada la guerra Mbappé - Arbeloa y se centra en desmontar el discurso de Tebas

El Real Madrid siempre está en el centro del huracán. Setecientos millones de seguidores reconocidos en todo el planeta tiene el club blanco, pero en un estudio genérico mucho más profundo esa cifra ascendería hasta los dos mil millones y la empresa lo sabe. Por ello, cuando el Real Madrid no gana la Copa de Europa y la Liga, como ha sucedido en el último bienio, el huracán se transforma en unas críticas durísimas y las acusaciones entran dentro del club hasta explotar en el vestuario.

Las consecuencias de ese huracán negativo son arrolladoras. Algunos de los futbolistas que pagarán los platos rotos con su adiós, cosa que se producirá en seis días, se convierten en traidores chivatos, sin admitir que ya no valen para el Real Madrid. Esos topos que no aceptan ser suplentes y que han cobrado decenas de millones durante lustros, traicionan ahora al equipo que les ha permitido alcanzar la gloria, haciendo un daño atroz en el seno interno de la empresa. Se sabe quien es el topo y debería ser despedido, sin cobrar toda su ficha. Esos chivatos desvelaron la pelea entre Valverde y Tchouameni. El chivato hizo tanto daño que Valverde lo buscó y se creyó que era el francés. Se equivocó. El topo no es francés.

Otro francés, Kylian Mbappé, ha generado el nuevo huracán interno al atacar a Arbeloa tergiversando una conversación privada. La estrella se fue a hablar con la prensa por decisión propia y aseguró que el entrenador le dijo que es el cuarto delantero del equipo. Arbeloa solo le razonó que después de no jugar el clásico no podía ser titular en tres días y que disputaría media hora ante el Oviedo y después sería titular en Sevilla. Las cosas han quedado aclaradas en dos jornadas de reflexión en las que todos los tics negativos de ese enfrentamiento dialéctico han sacado una conclusión positiva.

Los diálogos en Valdebebas han dejado claras varias cuestiones y la principal es que la estrella no se ha escondido nunca y que su enfado, muy mal digerido, es por no ser titular siempre. Lo van a entender muy rápido. Mbappé ya estaba molesto cuando vio la semana pasada que no iba a ser titular en el clásico. El técnico argumentó que si Kylian tenía problemas musculares cuatro días antes no podía disputar noventa minutos de golpe ante el Oviedo. Jugó veinte. Y en quince minutos se cambió en el vestuario y explotó ante la prensa.

La crisis está superada

Con el paso de las horas, de las conversaciones y de las explicaciones, el huracán provocado por Mbappé en el Bernabéu ha pasado del escándalo total a valorar esa visión positiva de lo sucedido. Arbeloa lo ha vislumbrado. Mbappé actuó mal por sus ganas imparables por ser titular y ser protagonista. Por su ego, sí, pero un ego destinado a jugar y marcar goles. Quería que el entrenador le colocara como titular en el clásico y ante el Oviedo. No se esconde, no piensa en cubrirse para el Mundial.

Ahora, la crisis está superada. Arbeloa ha demostrado al delantero que el entrenador debe ser respetado. El jugador se ha excedido en su egoísmo total por ser siempre de la partida. No se van a ir a cenar juntos, pero Arbeloa ha demostrado su personalidad como jefe del plantel y la estrella ha querido serlo por encima de todo y de todos. Le han parado las botas, los pies. El entrenador ha sido futbolista y conoce bien los egos de las figuras. «Todo está en orden y Kylian será titular en Sevilla y quiere rematar su Pichichi con más goles».

Kylian Mbappé, durante el Real Madrid - Real Oviedo

Kylian Mbappé, durante el Real Madrid - Real OviedoEuropa Press

El Real Madrid tiene muchos frentes abiertos. Su lucha contra la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), contra LaLiga y contra el Barcelona por el caso del Barçagate con Negreira le ha generado muchos enemigos institucionales. Uno de ellos es Javier Tebas, presidente de LaLiga. Las imágenes de LaLiga tergiversan la realidad del Real Madrid para perjudicar a Florentino Pérez, enemigo eterno del presidente de la patronal. La televisión dirigida por LaLiga manipuló imágenes del palco presidencial del Bernabéu en el partido frente al Oviedo.

Florentino Pérez hablaba con los jóvenes situados delante del palco para organizar con sus padres cómo entrarían para hacerse fotos con él. Lo que era una charla de organización para hacerse fotos con todos la convirtió LaLiga en una discusión del presidente con unos presuntos opositores a su gestión. Los opositores eran aficionados que se querían hacer a fotos con el presidente.

Ahora, el Real Madrid espera que las imágenes televisivas de LaLiga no manipulen también al Real Madrid en el Sánchez-Pizjuán. Y en el siguiente partido en el Bernabéu frente al Athletic, con la despedida de Ernesto Valverde. En el mismo sentido, el Real Madrid espera que el VAR no manipule imágenes para los árbitros en los partidos del conjunto blanco. Que no omita vídeos clave y que no se tapen los penaltis claros sufridos por Bellingham en el Camp Nou y por Mbappé frente al Girona. Son solo las dos últimas trastadas arbitrales de una temporada que le ha «quitado al Real Madrid entre 16 y 18 puntos», según especifica la propia entidad.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas