Tchouaméni celebra su gol ante el Benfica
El efecto dominó que se puede producir en el Real Madrid antes del cierre del mercado
La entidad que preside Florentino Pérez se ha convertido en la gran agitadora del mercado desde que el pasado 1 de julio abrió sus puertas y, de aquí al final, podría seguir revolucionándolo
El equipo inglés al que se podría ir Gonzalo en caso de que Mourinho no cuente con él
Durante los dos meses que dura el mercado de verano, no son pocos los movimientos que se suelen llevar a cabo, ya sea en forma de entradas o de salidas. Y en ese sentido, uno de los clubes que más se está moviendo en el periodo estival está siendo el Real Madrid.
La entidad que preside Florentino Pérez se ha convertido en la gran agitadora del mercado desde que el pasado 1 de julio abrió sus puertas y, por el momento, ya ha acometido cuatro fichajes para intentar volver a ganar títulos tras dos años sin hacerlo, algo insuficiente para un club de la talla del Real Madrid.
A día de hoy, ya tienen sitio reservado en el vestuario del Santiago Bernabéu Marc Cucurella, Denzel Dumfries, Bernardo Silva e Ibrahima Konaté, a falta de saber qué dorsal elegirán para empezar su nueva etapa en el club blanco. Y a estos cuatro se les unirá Yan Diomandé (que ya ha llegado a un acuerdo para recalar en la capital de España procedente del Leipzig) y Rodri, aunque eso todavía no está del todo claro.
Y son, precisamente, estos dos nuevos fichajes los que pueden generar un efecto dominó en el Real Madrid antes del cierre del mercado, que tendrá lugar a las 00:00 de la noche del martes 1 de septiembre.
Siempre se ha dicho eso de que antes de entrar hay que dejar salir. Y esta afirmación no puede ser más cierta. Porque si el club merengue consigue cerrar los fichajes de Diomandé y Rodri, se verá en la obligación de vender a algunos de los futbolistas que estaban ya acomodados en el vestuario del Real Madrid.
Si acaba llegando Rodri, el que podría tener que hacer las maletas es Tchouaméni. Los más entendidos creen que el centrocampista español y el pivote francés no conectarían bien en una posición en la que es fundamental ser dinámico y, si llega una oferta importante, el club blanco no vería con malos ojos dar salida al galo, que se rumoreaba que había renovado hasta el 2031 con la entidad madridista.
Lo mismo sucede con Diomandé. El extremo costamarfileño puede jugar en ambas bandas y, como su posición natural es la derecha, el que tendrá que salir del Real Madrid es Franco Mastantuono, algo que ya se sabía y que el club quiere hacer para que el argentino tenga el protagonismo que no va a tener en el Bernabéu en otro club a nivel europeo.
El resto de posiciones
Esas, a priori, son las dos salidas más claras que podría llevar a cabo en el mes final del mercado de fichajes. Ahora bien, no serían las únicas. Mourinho quiere tener el mejor equipo posible y, según apuntan algunas informaciones, el técnico luso ha hablado con dos futbolistas más que podrían tener los días contados en la capital de España.
Y esos son Eduardo Camavinga y Raúl Asencio. El francés está en la lista de transferibles del Real Madrid, pero el problema es que el centrocampista no contempla su salida y tiene intención de cumplir un contrato que termina el 30 de junio de 2029, algo que también sucede con el central canario, aunque en su caso su vinculación con el club blanco vence a finales de la temporada 2030/2031.
Eduardo Camavinga, en un partido con el Real Madrid
Sin embargo, por mucho que se quieran quedar, saben perfectamente que no van a tener sitio en los planes del técnico luso. Camavinga parte como el quinto centrocampista y, a la hora de la verdad, jugadores como Bellingham, Valverde, Arda Güler, Bernardo Silva y Rodri/Tchouaméni parten por delante de él. Y a Asencio le sucede algo idéntico en el centro de la zaga, donde Konaté, Huijsen, Rüdiger, Militao y una posible nueva incorporación como Bastoni le dejarían entre las últimas opciones.
En definitiva, el Real Madrid está llevando a cabo una revolución importante en su plantilla para intentar volver a ganar, pero, como se suele decir, la pelota será la que acabe decidiendo si el club blanco podrá hacerlo o no.