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José Mourinho junto a Antonio Pintus en un entrenamiento del Real MadridEuropa Press

Mourinho revoluciona a la afición: tras ganarse a los jugadores le toca la reconquista del Bernabéu

Es un tipo listo José Mourinho. Sabe ganarse a la gente con esa pasión que pone para convencer. Primero se gana al vestuario del Real Madrid con una idea de equipo, de sacrificio conjunto y de fútbol de ataque que cala en el grupo. Después enseña a la afición la unidad conseguida en la plantilla como crédito para solicitar su confianza. Los futbolistas están con el míster al cabo de un mes de relación profesional en el campo y de relación humana fuera del campo. Ahora toca seducir al madridismo tras dos años de desaires.

Mourinho empieza la segunda reconquista: hacer del Bernabéu un teatro romano inexpugnable. Es un tipo inteligente este portugués. El más listo de la clase. La plantilla ha asimilado que el Real Madrid está por encima de ellos y ha impuesto un sistema de juego en el que prima la estrategia grupal por encima de la individualidad. Esto gustará a los setecientos millones de madridistas reconocidos en el mundo, representados por los ochenta mil que acuden al Bernabéu. El entrenador blanco inicia su segunda etapa en este estadio con el reto de reconciliar a la grada con el equipo tras dos años de divorcio.

El técnico ha hablado mucho con sus pupilos durante este mes de agosto. El reto es ganarse a los seguidores y para ello hay que demostrar un sacrificio en el campo que con José Mourinho está asegurado, porque quien no se entrega no juega o es sustituido. Así de simple. Más claro la camiseta blanca.

La idiosincrasia del Bernabéu es extraña. La costumbre histórica del aficionado blanco es esperar a que el equipo juegue bien para aplaudir. Ha visto a los mejores futbolistas del mundo durante tres cuartos de siglo y exige mucho. Anima cuando ve entrega. El Bernabéu exige sacrificio, fuerza de voluntad y fe en lo imposible. Pobre del que no corra, no luche y no sude la camiseta. Es silbado. Mourinho casa ideológicamente con estos preceptos de sacrificio, pundonor y resistencia hasta el fin. Por eso buena parte del madridismo quiso siempre al portugués y aplaudió su regreso. Otra parte del orbe madridista no le quería por las reacciones virulentas de antaño. Pero este Mourinho ya no es así. Ahora casi todo el mundo está con él. Lo sabe. Y quiere ganárselos para su causa.

La meta del entrenador es transformar el Bernabéu en un castillo inexpugnable para los rivales y eso se consigue con una afición entregada. Y Mourinho sabe cómo lograr que el seguidor se entregue incondicionalmente al equipo. Para lograr esa comunión el Real Madrid debe jugar con energía, poderío, personalidad y el portugués ha creado un equipo para robar la pelota y plantarse en el área contraria en tres toques, una estrategia que encanta secularmente al madridista. Un fútbol de velocidad y contragolpe, eléctrico. Un juego enemigo del centrocuentismo de la posesión, que es la antítesis del madridismo congénito.

El Bernabéu ya ama a Espí y a Cucurella

No han debutado en casa y el madridismo ya expresa su pasión por Espí y por Cucurella. El delantero se ha ganado al aficionado popular gracias a su ilusión, su brega y su eficacia en el gol. El lateral encanta a los seguidores por su potencia y su constancia en presionar, robar y dar pases de gol con su explosión de ataque despiadado. Que 'Cucu', como le llaman en Valdebebas, haya dejado plantado al Barcelona también gusta mucho, la verdad.

Melena al viento, el lateral dice que es un honor pertenecer al mejor equipo del mundo y jugar en el mejor estadio del mundo. Eso es un mensaje indirecto para Rodri, que también lo dijo cuando quería venir al Real Madrid. Cucurella no tiene dudas. Tampoco duda Mourinho. Desea futbolistas comprometidos y ese es el primer lema para vestir la camiseta blanca y triunfar en el Bernabéu. Su exigencia es descomunal. Apremiaba a Dumfries en Barcelona cuando tardaba en sacar de banda. Apretaba a Huijsen para que se cambiara rápidamente la camiseta manchada de sangre. Pide nervio, carácter, energía. Esas tres virtudes repetidas en once hombres se ganarán al Bernabéu.

Mourinho comienza la reconquista de un estadio que daba la espalda al equipo hace tres meses y lo hace con los estrenos en casa de Cucurella, Dumfries, Konaté, Bernardo, Diomande y Espí. Los seis fichajes tendrán minutos en el teatro de sus sueños, salvo que el resultado impida algún debut porque sea necesario otro jugador. Valverde y Bernardo formarán de nuevo el doble pivote, dada la ausencia de Tchouaméni. El público quiere ver a Diomande, pero Güler se merece protagonismo con su conexión letal con Mbappé.

Veremos quien está en el once inicial, el joven africano o el joven turco. Es un problema para Mourinho. Le gusta que los problemas sean porque tiene muchos jugadores buenos. Pretende que le explote la cabeza por exceso de calidad, porque esa calidad conquistará el Bernabéu si va unida al sacrificio innegociable que el entrenador exige para formar parte de su alineación. Reconquistar al madridismo es su segunda misión tras conquistar a la plantilla. Si equipo y afición van juntos de la mano harán camino. Tipo listo este portugués. Mourinho 2.0. se ha ganado a la cúpula, al plantel y pretende ganarse al madridismo.