El presidente del Barcelona, Joan Laporta (d), en el palco del Camp Nou
La dualidad interesada de Laporta: con España y contra España según le conviene en cada momento
El presidente azulgrana fue un hincha más de la selección española durante el Mundial y ahora ha vuelto a ser un altavoz del separatismo
Laporta pincha con su «acto de exaltación» a la estelada
Poco puede sorprender a estas alturas de la película Joan Laporta, pero aun así el presidente del FC Barcelona se las apaña una y otra vez para ser noticia. Le gusta dar que hablar al máximo mandatario azulgrana y en un momento en el que todos los clubes estaban remando en la misma dirección para homenajear a los campeones del mundo con España, el Barça ha ido a contracorriente y cambió el reconocimiento a sus ocho campeones del mundo por un «acto de exaltación» a la estelada.
Así, como se lee, el Barcelona cambió por decisión de Laporta un bonito homenaje a la selección española y a sus campeones del mundo por un acto para llevar la contraria. Es más, tiene el Barcelona el resto de partidos de esta temporada para hacerlo, pero prefirió hacerlo en esta ocasión para denunciar la detención en Elche de un joven aficionado culé que portaba la estelada. Esa fue la excusa perfecta para que el Barça se dejase de homenajes y Joan Laporta diese un nuevo vaivén a su relación con España.
Es por todos sabido que Joan Laporta ha sido durante muchos años uno de los grandes rostros del independentismo. Así lo hizo ver en su primera etapa como presidente del FC Barcelona y también después en su intento fallido de entrar en política con el partido que él mismo fundó, Democràcia Catalana. Esto le valió para tener un escaño en el Parlament entre 2010 y 2012 y después ser concejal en el Ayuntamiento de Barcelona hasta 2015. Sin embargo, al ver que no era un político de primera línea fue acercándose de nuevo al entorno deportivo.
Así pues, logró regresar a la presidencia del FC Barcelona en marzo de 2021 y desde entonces su relación con España y las instituciones ha sido peculiar. Por un lado, ha estado muy cercano al Gobierno en dos asuntos. El primero de ellos el caso Negreira, del que el Ejecutivo de Sánchez apenas ha halado estos años y lo máximo que se le ha escuchado al presidente es calificarlo de «borrón». Después está también el asunto de la inscripción de Dani Olmo, pues el Barcelona incumplió las normas y el Gobierno de España le rescató.
Sin embargo, en esa cercanía es fácil ver que había grandes intereses para el Barça. Lo que cuesta ver más es el forofismo de Laporta con la selección española durante el Mundial tras haber estado años ignorándola. Cierto es que contaba con ocho futbolistas en convocatoria, pero eso ya había pasado más veces y Laporta jamás prestó tanta atención. De hecho, hasta se ganó críticas de los separatistas catalanes más radicales y de ahí que ahora haya tenido que contentarle con esa «exaltación de la estelada».
Gestos con el separatismo
Estos acercamientos que ha tenido con España y sus instituciones no han sentado nada bien al separatismo pese a que se haya deslizado en varias ocasiones que el 'apoyo' de Laporta a la selección española fue para acercarse a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y presionar para que apueste por el Camp Nou como estadio para la final del Mundial 2030. Ahora bien, no hay nada confirmado y por eso los separatistas han llegado a tachar incluso de «traidor» a Laporta.
Eso sí, hay que destacar que Laporta también se ha acercado al independentismo catalán con gestos como firmar un convenio con Òmnium Cultural (presidida por Xavier Antich) con el objetivo principal de promover la lengua catalana, la cultura, la cohesión social y los derechos civiles y políticos de Cataluña, comunidad autónoma de España, pero que en dicho convenio se trata de «país».
Por eso, es más que evidente que Laporta se ha ido acercando a España o Cataluña en función de sus intereses personales y de los del FC Barcelona, que ha vuelto a actuar como un altavoz del independentismo.