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Yan Diomande, en el Elche - Real Madrid de este martesEuropa Press

Diomande convence a Mourinho y mueve el árbol de los intocables

José Mourinho argumenta una gran verdad de este negocio denominado balompié. Los intocables son intocables hasta que dejan de serlo. Las palabras del entrenador del Real Madrid son claras. Hay futbolistas muy importantes que jugarán en su equipo ideal siempre que mantengan un nivel de regularidad. Pero ser titular por el mero hecho del nombre labrado durante años es una prerrogativa que se acaba si los resultados no llegan, si el equipo sufre o si hay jugadores que lo hacen mejor. El conjunto blanco perdió en Sevilla. Lo pasó mal frente a Rayo y Elche. Y un jugador, Yan Diomande, lo hizo mejor que nadie. Los baremos se rompen. El africano mueve el árbol de la alineación tópica.

Diomande es el ejemplo perfecto del asalto al once que el entrenador alimenta en los entrenamientos con la competencia constante por jugar. El delantero de Costa de Marfil ha roto la banca en cuanto le han dado la oportunidad. Dos titularidades consecutivas le han convertido en el centro de atención. Fue el mejor del Real Madrid en el último partido. Dio un golazo a Mbappé, destrozó los michelines de los rivales con su regate por las dos bandas y protagonizó otros tres pases de la muerte que no encontraron matador porque no había un Espí en el césped. El ariete entró después para rematar el encuentro. Diomande lo remató durante noventa minutos.

Florentino Pérez disfrutó con «Dio», como le llama el vestuario. La inversión en este joven talento era indiscutible. Había que justificarla ante los incrédulos. Mourinho programó gradualmente la entrada del costamarfileño en los partidos. Quería ponerlo en el escaparate cuando estuviera integrado totalmente en el esquema táctico. Mientras tanto, el chaval adquiría la plena forma, un estado físico que consigue rápidamente un chaval de 19 años. Pero Diomande es un extremo de zancada y velocidad punta. El portugués deseaba mostrar una versión muy avanzada. Elche la vio.

Mourinho potencia esa lucha interna por jugar y Diomande y Güler le crean un bendito problema que él mismo se genera con la semilla del crecimiento general que siembra en Valdebebas. Lo que hace el jefe de la plantilla es azuzar a sus pupilos ante la llegada de dos trenes jóvenes, Diomande y Güler, que piden paso. El turco ya ha demostrado en este estreno del curso que merece ser titular. Diomande también dicta en el campo que merece serlo. Muchos reflexionan que el turco y el marfileño son quienes pelean por el mismo puesto. Dan por hecho que Mbappé, Bellingham, Vinicius, Valverde y Courtois son intocables.

Cuidado, el técnico ha tirado de congruencia y ha manifestado que los intocables dejan de serlo cuando las cosas no salen y los «fijos» no rinden lo esperado. Es una realidad indiscutible que Güler y Diomande están jugando mejor que Vinicius en esta época. Es una advertencia. Todo tiene un límite temporal, futbolístico y real. La justicia se impone al final.

Mourinho quiere recuperar a Vinicius

Está claro que Mourinho mima a Vinicius para recuperar su mejor forma, física y psicológica. Al número siete le cuesta desbordar y dispara rematadamente mal las oportunidades claras de gol, como si tuviera una escopeta de ferias. El propio Vinicius ha reconocido que no puede fallar tantas ocasiones. El técnico le otorga confianza. Le concede la titularidad ganada durante años. Pero sus dos últimas campañas no fueron buenas y el Real Madrid lo acusó. Mbappé estuvo solo. Ahora, Mourinho quiere obtener de nuevo el mejor Vinicius. En ello está.

El brasileño debe reaccionar. Porque si las cosas se tuercen, Diomande llama a la puerta. Y Güler ya ha roto esa puerta. Hablando claro: ahora mismo, Güler debería ser titular por el flanco derecho y Diomande por el izquierdo, con Bellingham en el centro de la línea de media punta y Mbappé arriba. Por fútbol, ese sería el once ideal actualmente. Dicha esta verdad empírica, las situaciones de cada futbolista son distintas y la experiencia y la edad también cuentan en este proceso. Diomande es muy joven y puede esperar a entrar en liza paulatinamente. Vinicius será titular en el derbi.

Vinicius Jr., en el partido frente al Elche en el Martínez ValeroGTRES

Al final el fútbol se rige por resultados y no hay entrenador más resultadista que Mourinho y no hay club más resultadista que el Real Madrid, ganador nato. En el Real Madrid se sale a ganar, no a jugar. El entrenador luso espera que su equipo adquiera la solidez que pierde en los segundos tiempos cuando el marcador es claramente favorable. Concedió la pelota al Rayo y al Elche y casi le cuesta los puntos. La visita al Metropolitano no admitirá relajación. Y no la habrá. Allí, Vinicius será titular. Pero si el marcador no es bueno para el Real Madrid, los intocables serán solo una película.

Tras la derrota en Sevilla, un mal resultado en el derbi deparará un cambio de decorado en el Real Madrid de Mourinho. Llegará el parón de selecciones y después ya no se esperará a nadie en la casa blanca. Diomande vino como delantero de presente y de futuro y la diferencia es que su presente ya es enorme. Como se esperaba. Y el Real Madrid no esperará más, entre otras cosas porque Diomande, como Güler, tampoco puede esperar. Ni debe esperar. El africano ha disfrutado de dos partidos como titular y ha explotado.

Además, tiene una virtud que no poseen Mbappé y Vinicius: defiende bien y baja a robar el balón con la misma velocidad que la empleada en ataque. No escatima esfuerzos. Dos recuperaciones suyas casi acaban en gol del Real Madrid. El africano mueve mucho el árbol. Demasiado.