José Mourinho hablando con Fede Valverde, capitán del Real Madrid
El mensaje de Mourinho a la plantilla antes del derbi: queda mucho, pero es nuestra primera «final»
El técnico ensaya el fútbol vertical con robo y transiciones rápidas a Mbappé antes de que el Atlético consiga el repliegue
Mourinho se harta de las críticas al Real Madrid: «Cada vez es más difícil escuchar algo positivo»
Se ha impuesto en el ambiente el magma más caliente de que esta jornada marcará un antes y un después en LaLiga. La visita del Real Madrid al Metropolitano es un examen de septiembre de los blancos para aprobar las asignaturas suspendidas en mayo. Mourinho lo sabe. Su arenga a la plantilla lo dice todo. El portugués no tiene culpa de lo sucedido en los dos últimos cursos, pero conoce de primera mano lo que ocurrió, pues se enfrentó tres veces al Real Madrid y le puso las cosas difíciles.
Ahora está en el Real Madrid y su objetivo es eliminar aquellos puntos débiles y sacar a relucir las grandes virtudes ofensivas de Mbappé, Bellingham, Vinicius, Diomande y Güler, con independencia de quien juegue en cada situación. Su diálogo en la caseta ha sido franco: queda mucha temporada, pero este partido es una final y nos jugamos el crédito ante nuestra afición. Mourinho sabe que solo son tres puntos y sabe que de poco vale ganar ahora al Atlético si pierdes después ante un modesto.
Sin embargo, el fútbol espectáculo está montado así y un duelo frente al Atlético o ante el Barcelona inyecta una tarjeta de crédito moral, emocional y popular que supone ganar o perder mucho más que tres puntos en el ámbito sanguíneo, aunque solo sean tres puntos a la hora de la verdad. El responsable del Real Madrid pide a sus hombres darlo todo más que nunca para ganar el derbi, sobre todo por lo que significa de creencia en su trabajo y en el nivel del equipo.
Hay que ganar como sea, piensa Mourinho. Tiene razón. Señala en el vestuario que para vencer al eterno rival hay que sacar el mayor provecho de las mejores virtudes de sus hombres. Esas virtudes pasan por la velocidad y calidad del ataque. Lo sabe el portugués y lo sabe Simeone, que perdió con Mourinho sus tres enfrentamientos ligueros, pero le ganó la Copa del Rey en el Bernabéu hace trece años, días antes del adiós del luso a la casa blanca y al fútbol español.
Mourinho ha regresado al Real Madrid para recuperar la competencia del equipo. El derbi es un primer juicio al trabajo del técnico. Es injusto, porque no se puede valorar su labor en dos meses, pero muchos le calificarán por lo que sus pupilos hagan este domingo. Lo asume. Ha jaleado a los suyos para ganar exhibiendo las mejores características del plantel, que están en el ataque. El plan pasa porque Bellingham y Güler alimenten rápidamente de balones en profundidad a Mbappé, Vinicius y Diomande, según quien esté en el campo en cada momento, sea el brasileño o sea el costamarfileño.
Mourinho charla con Vinicius en la zona técnica del Bernabéu
Mourinho ha ensayado jugadas rápidas de transición para aprovechar la zancada de esos hombres y lo ha probado tanto con Vinicius como con Diomande, al igual que los lanzadores han sido Bellingham y Güler indistintamente. No importa quienes sean, porque habrá rotaciones en el segundo tiempo, sino la ejecución perfecta del contragolpe en tres pases, como vimos en Elche. Para ello la clave es hacerlo a mucha velocidad tras el robo de balón, ejecutarlo antes del repliegue del Atlético tras pérdida. Será, el derbi, una batalla de estrategias.
Bellingham es fundamental
Es «el partido de Madrid». Un encuentro especial para Jude Bellingham. Su lesión en el hombro, su larga recuperación y su posición retrasada en el centro del campo anularon su mejor rendimiento en las dos últimas campañas. Mourinho le ha vuelto a colocar como media punta ofensivo para sacar jugo a esa potente zancada que rompe en el área, a su pase letal y a su remate. El inglés es fundamental en la mejora de rendimiento del Real Madrid en la faceta ofensiva. Se ha sumado a la efectividad de Mbappé y su capacidad creativa está cubriendo el menor funcionamiento de Vinicius.
Si la aportación del británico es esencial para vencer hoy, Vinicius se examina de titularidad. Jude da pases al brasileño para hacerle crecer y que alcance su mejor versión sacando su regate, pero Mourinho no puede esperar más, porque hoy se juega su crédito y el del equipo. Estos partidos difíciles se solventan muchas veces a balón parado y Bellingham también es muy importante en este capítulo. El inglés posee un excelente remate de cabeza. Mourinho le quiere cerca del área para dar el último pase a los puntas y para disparar desde lejos. Y le quiere muy dentro del área penetrando con su fuerza motora, disparando al primer toque o saltando para armar su remate de cabeza. Es un delantero clave que no consta como tal.
El Atlético examina también a la defensa del Real Madrid, que se ha mostrado débil en este estreno de la temporada, entre otras cosas porque las relajaciones de los delanteros y de los centrocampistas en varios partidos han abierto todos los huecos para que los rivales llegaran con franqueza y anotaran goles que se contabilizan en el debe del aburguesamiento del Real Madrid. El Rayo y el Elche sacaron los colores a los pupilos de Mourinho. Está claro que en el derbi no habrá relajación, pero el duelo pondrá en juego la solidez de la retaguardia visitante.
El armazón táctico del Real Madrid se sujeta por el carácter irresistible de Fede Valverde en el epicentro del campo. Si le preguntan a Simeone qué jugador se llevaría al Atlético o qué futbolista desearía que no jugara en el Real Madrid, diría Valverde. Su fuerza física y mental, su voluntad imparable y su personalidad para insistir, insistir e insistir en la lucha por la pelota son virtudes «del Atlético», dice Simeone. Un uruguayo y un argentino, que conocen sus idiosincrasias. Simeone elogia enormemente a Federico. El reto del Atlético será romper el muro que coloca el uruguayo en el centro del campo.
Es una final y solo son tres puntos. Si el Atlético pierde, la resignación volverá al mundo rojiblanco. Si vence, será un salto psicológico y real. Si el Real Madrid cae, las críticas serán duras tras las desconexiones de los últimos partidos. Si Mourinho triunfa, el equipo y el madridismo confirmarán su fe en una evolución hacia el Real Madrid soñado, el de siempre. Y solo son tres puntos.