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Yan Diomande, durante un partido con el Real Madrid

Yan Diomande, durante un partido con el Real MadridGTRES

El regate de Diomande que enamora al Real Madrid: la fórmula de Mourinho para exprimirlo

Hace un año los costamarfileños repartían su simpatía entre el Real Madrid y el Barcelona. En Abiyán veías camisetas de los dos clubes españoles. Predominaban las blancas, pero no en el porcentaje que existe ahora. Costa de Marfil se ha hecho madridista por culpa de un joven que es un ejemplo a seguir para todos ellos. Miles y miles de costamarfileños quieren ser futbolistas profesionales y llegar al fútbol europeo. Yan Diomande es un espejo nacional de trabajo, dedicación, resistencia, fuerza de voluntad, perseverancia y un deseo brutal de llegar a lo más alto.

Yan ha cumplido el sueño porque esas virtudes del sacrificio eran imprescindibles para potenciar su talento en el regate, la zancada prodigiosa, el disparo letal y ese esfuerzo defensivo que es esencial en el fútbol actual. Pero Diomande ha avanzado muchos pasos gracias a Mourinho. El entrenador del Real Madrid le ha enseñado a sacar el máximo provecho de su genialidad en el regate, la velocidad y el disparo. Ha adelantado sobremanera su progresión en estos cuatro meses.

Las características innatas y adquiridas por Diomande necesitaban un jefe. El chaval tiene una capacidad enorme para driblar contrarios, pero muchas veces regateaba, desbordaba y luego no sabía definir qué hacer. Lo vimos también cuando jugaba con su selección. Necesitaba un director que recondujera todo su arsenal de calidad hacia un fin. Mourinho era el responsable de redefinir el juego del africano.

Su aportación ha sido fundamental para que hayamos visto esta evolución portentosa del muchacho en cien días. El portugués ha sido didáctico con Yan Diomande. Todo ese potencial, esa fuerza, esa zancada, esa personalidad de regatear e intentar regatear una y otra vez, debía tener un objetivo, una meta. Mourinho se lo ha dicho muy claro. El único fin de penetrar por las bandas y regatear sin parar debe ser el pase de la muerte o el disparo a gol.

Aprovechar el talento

El entrenador madridista está encantado de trabajar día a día con un diamante puro que se deja pulir. El portugués se siente feliz porque disfruta mucho cuando ves un jugador con una ilusión que mueve montañas y con unas ganas enormes de triunfar. Lo mejor para el técnico es que esa obsesión por ser un número uno del Real Madrid se apuntala sobre unas virtudes que muy pocos poseen en su cuerpo. El 'míster' está sonriente porque el chaval africano es una esponja que asimila todas las lecciones sin rechistar.

No es uno de tantos jugadores que Mourinho ha visto desperdiciar su talento por no centrarse en lo que debían. Diomande sabe muy bien lo que quiere. Ser el mejor y triunfar con el Real Madrid. El luso le enseña el camino para explotar sus cualidades al máximo y en todas las facetas, la ofensiva y la defensiva. Lo que Mourinho ha hecho con Diomande es centrar el tiro. En muchas ocasiones desbordaba a dos adversarios y después se detenía ¿Por qué? El responsable del Real Madrid le ha inculcado la máxima del fútbol, que además es el lema que define al Real Madrid.

Yan Diomande le dedica su tercer gol como futbolista del Real Madrid

Yan Diomande le dedica su tercer gol como futbolista del Real MadridEuropa Press

Mourinho le ha dejado claro a Yan una verdad que parece de perogrullo pero que es bueno recordar a todos sus futbolistas: «Jugamos para ganar y el Real Madrid es el mejor ejemplo de que solo juega para la victoria. Por eso, el objetivo del regate es crear inmediatamente una jugada de gol o disparar a puerta. El único objetivo de regatear a los rivales es dar un pase de gol o rematarlo tú mismo». Lo que el entrenador le advirtió es que se acabó regatear y marear la perdiz.

Diomande necesitaba un técnico que le expusiera los objetivos del juego, los principios de por qué se juega. Un jugador de tanta calidad no podía perderse en regates, debía definir sus metas en el campo. Mourinho lo ha hecho. Ha sido fácil. El chico solo requería un jefe que le condujera. Y en el Real Madrid le conducen a lo máximo, a la eficacia suprema como razón de ser.

Ya nadie habla de los 125 millones

Mourinho también le quitó la presión cuando su precio, 125 millones, era mencionado constantemente porque el zagal solo entraba al césped en los segundos tiempos. La gestión del jefe del equipo con la integración del marfileño fue perfecta. Le quitó del foco. Que no le culparan de cualquier resultado adverso. Mourinho ha sido el hombre ideal para Diomande en esta inmersión hacia el protagonismo y la titularidad.

Nadie mejor que el portugués para proteger a un futbolista que le gusta y lo da todo. Poco a poco, Yan adquirió relevancia. Su jefe le dijo que jugara como sabía, que arriesgara con los regates que sabe hacer y que marcan la diferencia. Diomande iba a hacerlo de todos modos, iba a driblar y driblar sin parar, porque su personalidad es encarar y demostrar todo lo que vale sin miedo a nada, pero el apoyo del luso supuso un acicate para probar más cosas en el césped, arriesgar al máximo y buscar el pase de la muerte y el disparo.

El niño que nació en Abiyán con el sueño de emular a Cristiano Ronaldo dio rienda suelta a su cabalgada de alta gama. Ya suma cuatro goles y cuatro asistencias. Pero sobre todo es un delantero letal que añade un trabajo defensivo y de presión durante los noventa minutos que nadie puede repetir. Diomande costó 125 millones y ya nadie se lo restriega.

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