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Mbappé y Vinicius, en El SadarEuropa Press

Ni los apostantes ven al Real Madrid en semifinales de Champions y los jugadores están picados por ello

El Real Madrid no es favorito de la Champions, ni se acerca en los pronósticos. Las apuestas le dejan incluso fuera de las semifinales. Arsenal, Bayern, Liverpool, Chelsea, Tottenham, Manchester City, PSG e incluso el Barcelona superan al equipo legendario del torneo en las valoraciones de aspirantes al título. Mejor para el Real Madrid, subrayan en los mentideros de Valdebebas. Así se ganaron la mitad de las quince Copas de Europa que definen la historia del club español.

Los futbolistas de Arbeloa, no obstante, están picados por ello. Y el entrenador también. El salmantino ha ganado dos Copas de Europa con el Real Madrid y desea dejar patente que al conjunto blanco no se le debe descartar nunca en esta competición. Lo mismo piensan sus jugadores. Diecisiete de ellos han ganado una Liga de Campeones y hombres como Courtois, Militao, Valverde, Camavinga, Vinicius, Rodrygo, Ceballos, Lunin y Mendy suman dos. Carvajal, con seis, rompe el molde. Nadie mejor que los profesionales del Real Madrid conocen lo que es esta competición.

Piensan eliminar a algunos de esos favoritos por el camino y desean decir que aquí están ellos después de haber sido despreciados una vez más. La irregularidad de los resultados del Real Madrid y sus malas actuaciones ante el Benfica y el Liverpool en la primera fase alimentan esa consideración de noveno equipo del trofeo más importante del año, fuera de los candidatos principales. Pero los hombres de Arbeloa se sienten mucho mejor ahora, después de una etapa complicada con Xabi Alonso, y piensan que estarán en la lucha por el torneo. Es esa confianza en sí mismos la que marca la diferencia con la etapa anterior, plagada de dudas.

La plantilla del Real Madrid cree en su potencial para pelear por la Copa de Europa y eso ya lo dice todo. La clave es lo que Arbeloa observa en las miradas de sus hombres cuando preparan los partidos de la copa que más aman. Llevamos días escribiendo que al Real Madrid no le da para ganar títulos, que no mantiene la intensidad y la velocidad en todos los partidos y así es imposible ganar los dos grandes entorchados del curso. Pero los pupilos del salmantino piensan todo lo contrario. Y su entrenador vislumbra en la mirada de su plantel una fe ciega en la Champions. Quizá ciega, sí, pero fe. Y la fe mueve montañas.

No son sólo los futbolistas del Real Madrid. En petit comité y sin que nadie nos vea les relatamos que es el propio Arbeloa el primero que concentra su obsesión en la Copa de Europa. Ese es el secreto de ambas partes. El técnico les dijo desde el 12 de enero que todos venían aquí para ganar la Copa de Europa en el club que la hizo famosa. Les dio una arenga destacando con realismo que cuando ficharon por el Real Madrid era para ganar la Champions. Ese es el gran objetivo del cuerpo técnico y del plantel.

Creen que pueden hacerlo

Es Arbeloa el culpable de esta sensación positiva. Desde que fue elegido para dirigir el plantel del Real Madrid les inyectó una dosis de confianza extrema y eso se nota en los partidos. Falta continuidad, sí, pero ahora creen en sí mismos, cosa que hace un mes no era así. Entonces los futbolistas habían entrado en dudas y los silbidos en el Bernabéu les hicieron vivir en esa incógnita. Es mérito del nuevo preparador que hayan adquirido esa seguridad y ese orgullo para volver a competir como el Real Madrid siempre hizo. La falta de regularidad en esta mejoría es culpa de las lesiones y de una preparación física que está evolucionando paulatinamente.

Para el responsable deportivo del equipo lo más importante es que los futbolistas no vuelvan a caer en dudas y eso lo ha evitado. Ahora lo que fomenta es que la regularidad se convierta en constancia en un labor conjunta con Antonio Pintus. Y la clave de todo es que Arbeloa observa que sus futbolistas le dicen con los ojos que no van a fallar en la Champions. Este es el quid del crucigrama. El entrenador ve en sus futbolistas una confianza para atacar la Copa de Europa que le hace sonreír. Eso lo ha vivido vestido de corto. Sabe lo que es sentir ese cosquilleo. Algunas personas cercanas al club dicen que los jugadores ya van seleccionando partidos porque no dan de sí para todos, dadas las bajas.

Los jugadores del Real Madrid, en un partido de esta temporadaEuropa Press

Ni lo aseguramos ni lo negamos. Lo que sí nos dicen desde dentro de Valdebebas y desde fuera del club es que los jugadores están concentrados en la Champions y van a darlo todo por ella. Objetivamente, es mejor pronóstico ir a por la Liga, porque solo hay un rival, pero los jugadores pertenecen al Real Madrid y quieren lo más complicado, buscan el más difícil todavía, el más allá y pretenden la Decimosexta. Es una locura, no están en las apuestas, pero el Real Madrid está definido por estas locuras, por gestas imposibles desde 1956, cuando Di Stéfano y Gento conquistaron la primera Copa de Europa remontando al Stade de Reims en Francia.

La ilusión de los que no han ganado

Esta locura, estos ojos repletos de ilusión, se ve en el semblante de Carreras, se ve en la cara de Güler, se ve en los ojitos brillantes de canteranos como Gonzalo y Asencio, que desean vivir esto por primera vez y lo están disfrutando en cada partido. Se observa en la tez de Fran García, un suplente de lujo que ganó la Champions hace dos años y que lo da todo en el césped. Se observa en la cara de Vinicius, que ya ha cortado dos orejas y su sueño es celebrar la tercera Copa de Europa. Y se vislumbra en la sonrisa de Mbbapé, un mito que lo ha ganado todos menos la Champions. A Kylian le sucede lo mismo que vivimos con Courtois hace ocho años. El belga vino a la casa blanca en 2018 y por fin conquistó su sueño con la Decimocuarta y la Decimoquinta. Mbappé quiere conquistar su primera Liga de Campeones. Y cuida físicamente esa rodilla maltrecha para estar bien en la Copa de Europa.

Los médicos le miman para que funcione bien el miércoles ante el Benfica de Mourinho. Todas estas sensaciones se viven ahí dentro, en la cocina. Y Arbeloa es feliz porque ve esa sangre positiva en los ojos de sus pupilos. Dicen que el Real Madrid no tiene ni una sola posibilidad en esta Champions, pero Pintus trabaja duro para poner a todo el mundo a punto en marzo y extender ese estado de forma hasta mayo. Los futbolistas saben que el Real Madrid de estos tres próximos meses no debe ser el de antes. Quieren que les respeten y desean demostrarlo con hechos, no con palabras. Los jugadores piensan en la Copa de Europa y el propio Arbeloa reservó a Rüdiger y a Trent en Pamplona. El inglés entró en la segunda parte cuando las cosas no iban bien. Y no fueron bien. Se perdió en el último minuto. Algunos prejuzgaron que hubo futbolistas que guardaron la pierna pensando en el Benfica. El entrenador manifestó que sus hombres acusaron el desgaste del partido de ida en Lisboa.

En todo caso, lo que es cierto es que Arbeloa y el club saben que sus futbolistas no van a escatimar sacrificios en la Champions. Lo van a dar todo por la Copa de Europa. Van a morir en el campo por ella. Será difícil eliminarles en el futuro. Como les dijo el técnico, han venido a esta empresa para escribir más páginas de leyenda en el torneo fetiche. Y egoístamente piensan que su nombre, su caché y su crédito crecerán ostensiblemente si dibujan letras de oro en la Champions. El punto culminante de todo esto es que los jugadores quieren. Y en el Real Madrid es más cierto que nunca que querer es poder.