Lookman y Grimaldo se lamentan tras encajar un gol del Bayern
Atlético de Madrid 0-2 Bayern de Múnich
El Bayern congela al Atlético y lo mete en serios problemas en Europa
Los rojiblancos despacharon un triste partido ante un coloso europeo y perdieron sin apenas oponer resistencia
El brillante gesto de Álex Baena con Jesús de Miguel: entra al Metropolitano con una camiseta con su nombre
Hay noches grandes de Europa donde las circunstancias no acompañan y eso le ocurrió al Atlético de Madrid frente al Bayern de Múnich en el Metropolitano. Por mucho que la dinámica en Liga sea estupenda, los rojiblancos no son ajenos a los días tristes que está viviendo España. Perdió por 0-2, pero la realidad es que casi tuvo que dar gracias porque pudo salir con una avería mucho mayor.
Todo le salió mal al equipo del Cholo Simeone, que estuvo más blando que nunca en su casa. Lo que suele ser un auténtico fortín, uno de los estadios más difíciles de Europa, esta vez fue un autentico regalo para el Bayern. Le Normand fue quien puso el caramelo y a partir de ahí no perdonaron ni Laimer ni Karl. Suerte que lo hiciera Kane y lástima que el Atlético nunca encontrara la forman de hacer un mínimo de daño.
Ambiente frío, muy frío, fue lo que tuvo el Metropolitano nada más comenzar el partido e incluso antes. Cierto que hubo un mosaico para recibir a los jugadores y que el fondo sur intentó empujar, pero en absoluto era ambiente festivo. Mucho tuvo que ver la tragedia ferroviaria en Urda y la muerte del futbolista Jesús de Miguel. Motivos por los que se guardó un minuto de silencio antes de que echara a rodar el balón en la noche fría de Madrid.
Intentó el Atlético empezar tirando con todo para sorprender el Bayern de Múnich, pero la realidad es que el balón era bávaro. Harry Kane, reciente Balón de Oro, actuaba como un mediocentro más en salida de balón para dejar siempre en inferioridad a los colchoneros, que vivían de pelotas largas y carreras de Giuliano, Julián Álvarez y Sorloth, sorpresa del once, como único plan para intentar inquietar los dominios de Manuel Neuer, que vivió todo el primer tiempo como un espectador más.
Tampoco tuvo Jan Oblak mucho trabajo pese al dominio del Bayern de Múnich. Karl mandó a las nubes una clara ocasión en el borde del área, Laimer tiró muy desviado un disparo franco y Kane, siempre Kane, fue quien tuvo la ocasión más clara de los suyos pero impactó el cuero con la espinilla y su remate se marchó desviado. Tímidos intentos muniqueses mientras que el Atlético lo único que hizo fue pedir un penalti por mano de Kimmich que fue hombro. Así pues la cosa se fue al descanso como empezó, sin goles y con frío.
Regalo de Le Normand tras la reanudación
Mismo guion parecía llevar la segunda mitad, con el Atlético sufriendo y cerrado atrás y el Bayern buscando espacios. Kimmich optó por soltar un latigazo desde la frontal viendo que no había manera de meterse entre la zaga colchonera. Con lo que nadie contaba, tampoco el Bayern, es que Le Normand iba a cometer una tremenda pifia, otra más, y regalarle el gol a Karl. El internacional español protegió el balón sin entenderse con Hancko y el joven alemán fue el más listo, robó dentro del área y picó con sutileza el balón para batir a Oblak.
Fue el inicio del fin porque el Atlético no supo encajar el golpe. No hubo ni atisbo de reacción porque ofensivamente dijo entre poco y nada. Jugó Neuer, pero habría dado igual que lo hiciera otro. Por eso el Bayern, entrenados por Rene Maric hasta que se recupere Kompany, se lanzó a buscar el segundo. Todo cuenta para la batalla por estar entre los ocho mejores. La tuvo Upamecano con un chut lejano que repelió el larguero y después Kane en un mano a mano a pase de Olise que se le marchó desviado, aunque era fuera de juego.
Konrad Laimer celebra el 0-2 del Bayern junto a Dayot Upamecano
Lo rozaba el Bayern de Múnich mientras que lo mejor del Atlético fue un disparo blando de Llorente. Por eso tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Fue Laimer el que se sacó un misil dirección portería cuando había amagado con centrar y reventó la red que protegía Oblak. Fue la sentencia pero los germanos querían más y marcaron el tercero en un córner, pero fue anulado por falta sobre el guardameta. Ni eso animó algo a la tropa del Cholo, que saltó frío al Metropolitano y se marchó helado.