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Fede Valverde celebra el 2-3 ante el AEK de AtenasAFP

AEK Atenas 2-3 Real Madrid

El Real Madrid recurre a su ADN para sacarse de la manga una nueva remontada en Atenas

Parecía muerto con ese 2-1 que encajó en el minuto 74. Muchos pensaron que su condición de invicto iba a llegar a su fin en el lugar en el que Aristóteles impartió sus lecciones filosóficas en El Liceo, pero el Real Madrid volvió a resurgir de sus cenizas para derrotar al AEK de Atenas y sumar el 12/12 que le deja en una posición cómoda para asegurar el top-8 de la máxima competición europea (2-3).

El Real Madrid volvió a la Champions y lo hizo para afrontar uno de esos encuentros trampa en un lugar, Atenas, en el que solo ganó en una de las ocho veces que le tocó viajar a Grecia en la máxima competición continental.

Esa única victoria se produjo, precisamente, en El Pireo contra Olympiacos la temporada pasada y, consciente de lo que había en juego, Mourinho optó por sacar un once lo suficientemente competitivo como para intentar vencer al AEK de Atenas y eso le llevó a alinear a jugadores como Militao, Dumfries, Diomande y Vinicius.

El técnico luso le hizo saber a los suyos lo importante que era ganar al AEK, pero el que empezó golpeando primero fue el conjunto griego, conocido popularmente como la Águila Bicéfala, gracias a un tanto de Koita, que le hizo el lío a Cucurella y superó a Courtois con un disparo potente que se coló por el palo corto de la portería del guardameta belga.

El tanto del extremo senegalés hizo enloquecer a los aficionados presentes en las gradas del OPAP Arena de Atenas. El AEK estaba venciendo al rey de la competición europea y, mientras el marcador siguiera reflejando el 1-0, la fiesta iba a ser total en el feudo ubicado a 13,7 kilómetros del Acrópolis.

Koitia pelea un balón con Kylian Mbappé durante el AEK Atenas - Real MadridAFP

El resultado adverso hizo espabilar al conjunto merengue, que empezó a acumular llegadas al área cada vez que tenía espacio para atacar y, en una de esas, Bellingham, que se convirtió en el jugador más joven en alcanzar los 60 partidos en la Champions con 23 años y 128 días, se sacó un recurso de crack mundial para batir a Brignoli con un taconazo delicioso y silenciar el OPAP Arena.

A partir de ahí, empezó un partido totalmente nuevo. El ímpetu de los atenienses se fue, poco a poco, diluyendo y fue el Madrid el que dio un paso adelante en busca del 1-2, que es lo que no quería bajo ningún concepto el técnico del AEK, el serbio Marko Nikolic.

Por falta de intentos no fue, desde luego. Pero, para disgusto del rey de Europa, ese segundo gol no llegó y Maurizio Mariani, el árbitro elegido por la UEFA para impartir justicia en el encuentro, mandó a los 22 protagonistas al túnel de vestuarios, lo que significó que se llegó al descanso en Atenas con todo por decidir en la segunda mitad.

El 1-1 no le servía al Real Madrid. Mourinho quería festejar la cuarta victoria de la temporada en la Champions y, tras el paso por los vestuarios, se vio a un equipo blanco dominador que se hizo con la posesión de balón y a un AEK bien replegado atrás en busca de dar la sorpresa a la contra.

El conjunto blanco aprendió la lección y afrontó los primeros minutos de la segunda mitad con una actitud radicalmente distinta a la mostrada en la primera. Y eso llevó a Yan Diomande a buscarle las cosquillas a un Stavro Pilo que no le puso las cosas fáciles al extremo marfileño.

El equipo de José Mourinho tenía claro que la única forma de encontrar el gol era insistiendo y, en ese sentido, el que se quedó cerca de marcarlo fue Cucurella, pero el tiro del lateral catalán fue repelido bajo palos por Rota y el Real Madrid se quedó sin la posibilidad de anotar un 1-2 que hubiera sido balsámico para sus intereses.

Fue entonces cuando 'The Special One' decidió mover el banquillo con la entrada al campo de Fede Valverde y Endrick, que ocuparon el lugar en el terreno de juego de Bernardo Silva y Diomande.

Del susto a la tranquilidad

Pero lo que no se imaginaba Mou es que después de refrescar su equipo el que iba a golpear por segunda vez en la tarde-noche griega fue el AEK, que no había hecho demasiado como para merecer el 2-1. Pero así lo quiso el destino.

El equipo aurinegro tenía ganas de darle una alegría a su afición y Stavro Pilo, que había logrado secar a Diomande, se metió hasta la cocina y superó por bajo a Courtois para volver a poner por delante al AEK y sacarle las lágrimas de emoción a sus aficionados.

Kylian celebra el 2-2 ante el AEK de AtenasAFP

El problema es que esa sensación de alivio duró 180 segundos, el tiempo que tardó el Real Madrid en volver a poner las tablas en el marcador. Los merengues no querían cosechar la primera derrota del curso en tierras griegas y Mbappé, que se benefició de un pase de Dumfries, batió a Brignoli con un envío raso y lleno de intención.

El 2-2 enchufó al Real Madrid y su reacción natural fue la de irse con todo a por el tercero. Y, para lograrlo, Mourinho decidió recurrir al comodín de Carlos Espí. El portugués volvió a confiar en el ariete valenciano para buscar la épica, pero, en esta ocasión, el que le dio el triunfo al conjunto blanco fue Fede Valverde, que superó a Brignoli con un latigazo imposible de parar para el guardameta italiano y que sentenció al AEK de Atenas cuando ya daban por bueno el empate.

FICHA TÉCNICA

2- AEK Atenas: Brignoli; Lazaros Rota, Moukoudi, Relvas, Stavro Pilo; Koita, Karinen (Varga, 60'), Kervin Arriaga, Lovro Majer (Zini, 53'); Gacinovic (Marin, 60') y Luka Jovic (Zubkov, 88').
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​3- Real Madrid: Thibaut Courtois; Dumfries, Eder Militao, Rüdiger, Cucurella (Carreras, 81'); Bernardo Silva (Valverde, 67'), Camavinga; Diomande (Endrick, 67'), Bellingham (Carlos Espí, 86'), Vinicius (Brahim, 81'); Mbappé.
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​Goles: 1-0 Koita (12'); 1-1 Bellingham (32'); 2-1 Pilo (74'); 2-2 Mbappé (77'); 2-3 Fede Valverde (90+2')
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​Árbitro: Maurizio Mariani (Italia). Amonestó a los locales Arriaga (34') y a los visitantes Cucurella (66')
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​Incidencias: Partido correspondiente a la cuarta jornada de la fase liga de la UEFA Champions League disputado en el OPAP Arena (Atenas). Antes del inicio del encuentro se guardó un minuto de silencio en memoria de Jesús de Miguel y de las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo).