Carlo Ancelotti en el partido frente al Celta de Vigo
Ancelotti explota el convencimiento mental del Real Madrid para dar el golpe definitivo al Barça
En el club se habla de una estrategia valiente, la del segundo tiempo en la Copa, que engrosará las dudas azulgranas
Hernández Hernández dirigirá el clásico: del Barça de pequeño y con un largo historial contra el Real Madrid
Lo que estamos viviendo en el fútbol español esta semana define lo que es este deporte. Un día estás en lo más alto y al día siguiente vives en un mar de dudas. El mensaje mediático del FC Barcelona es que le roban los árbitros. Todas las cabras terminan al final en el mismo monte, incluidos los equipos de Gil Marín y Laporta. Lo peor para Laporta es que los jugadores azulgranas están hundidos, afligidos y han entrado en dudas. Por mucho que lo intenten tapar desde la directiva esa es la realidad y así lo reconocen desde dentro. Flick debe hacer una labor de levantamiento moral importante. Todo se ha caído como un castillo de naipes. Y Ancelotti ha convertido la situación en un 'boomerang'. Es el Real Madrid el que tiene el colmillo engrasado para dar un golpe letal a la Liga el domingo en Montjuic.
El campeón de Liga vigente no necesitaba que el Barcelona perdiera para tener este convencimiento mental y moral. La cúpula, el cuerpo técnico y la plantilla del Real Madrid sacaron muchas conclusiones tras perder una Copa del Rey que tuvieron ganada a falta de seis minutos para el final. Una Copa que tuvieron en sus manos remontando con dos goles que pusieron al Barcelona contra las cuerdas. Tanto los dirigentes madridistas como Ancelotti y los futbolistas tienen claro que pueden ganar el Barcelona. Carlo, Davide, Llopis, Pintus, todo el cuadro técnico ha realizado una labor psicológica que comenzó hace quince días y sus pupilos creen en sí mismos para vencer y dar un golpe. El Real Madrid tiene la confianza en sí mismo que ahora no posee el Barcelona.
Decíamos que el Real Madrid está convencido de su poderío, con independencia de resultados que obtuviera el Barcelona en la Copa de Europa, porque los dos resultados podían ser aprovechados. Si el cuadro catalán ganaba, sus futbolistas pensarían más en la Champions que en la Liga y guardarían pierna para esa final, porque todos quieren jugarla. Si perdían, como ha sucedido, el tortazo mental se ha sumado al físico para afrontar el clásico del domingo en una situación más complicada que la del Real Madrid, que está físicamente más fresco, lleva preparando seis días el partido con detalles precisos y pretende ahondar en la herida que se ha abierto en La Masía.
El camino es lo hecho en Copa
El Real Madrid ha valorado mucho la reacción que protagonizó Ancelotti en la final de Copa. Mientras muchos le critican externamente, el club blanco ha analizado que el italiano fue valiente en Sevilla y dio un salto ofensivo sin red que puso al Barcelona en jaque y casi mate. El entrenador hizo los cambios muy pronto, cosa que no es habitual, dio entrada a Güler y Modric, y el Real Madrid encerró al Barcelona hasta marcarle dos goles y ponerse por delante. Los blancos presionaron arriba y se demostró que el eterno rival sufre cuando no tiene el balón porque no sabe jugar de otra manera. Eso es lo que va a repetir Ancelotti en el clásico de la Liga.
Ahora mismo, la conjura madridista es real, y Real, porque está basada en hechos demostrados. Los hombres de 'Carletto' se sienten superiores psicológicamente y están confiados en su potencial para triunfar en el clásico. Hay un dato muy claro que aceptan hasta los rivales: si el Real Madrid gana en Montjuïc y se coloca a un punto del Barcelona, los blancos reeditarán el título, porque la herida azulgrana se habrá transformado entonces en una hecatombe.
Los jugadores del Real Madrid en la final de Copa del Rey
Para que el Real Madrid pueda aspirar al título necesita que el árbitro olvide sus colores y sea neutral. Hay que decirlo muy claro: al club blanco no le ha gustado nada la designación de Hernández Hernández, un colegiado que cuando tenía once años manifestó en una entrevista: «Yo soy del Barcelona, claro». Los colores del árbitro del clásico están claros y esto preocupa.
Louzán ha prometido un cambio en la estructura arbitral. Ha dicho que desea acabar con todas las sospechas de la era Negreira y su alianza económica con el Barcelona. Pues el arbitraje que decidirá la Liga es una prueba de fuego.
El Gobierno de España y el Barça
Parece que el Real Madrid lucha contra todos los poderes fácticos. El Consejo Superior de Deportes (CSD) ha enviado al Barcelona un largo mensaje de mucho ánimo tras su eliminación europea. Con membrete oficial del Gobierno, el CSD elogia al Barcelona por su fútbol. Rápidamente, el madridismo ha saltado como un león. Las redes sociales han explotado de comentarios respecto al «equipo del Gobierno».
Hay un dato que es objetivo: el Gobierno español no dio ánimos ni al Gerona, ni al Atlético, ni al Villarreal, ni al Real Madrid cuando cayeron en Europa ¿Por qué hace distinciones al felicitar al Barcelona por su fútbol? Eso está muy bien si también das ánimos a los demás. El problema no es que des ánimos al Barcelona, es que solo se lo das al club catalán. A los demás, ni agua.
El Real Madrid ha recibido muchos mensajes y llamadas en este sentido. Las redes han estallado: «El Gobierno español tapa el caso Negreira, no desciende al Barcelona y ahora le anima. Es el equipo del Gobierno». Los argumentos eran fáciles de armar: «El Gobierno permite al Barcelona fichar sin pagar, le permite inscribir a Olmo y a Pau Víctor y ahora le anima tras la derrota. Está todo muy claro. El domingo estamos perdidos».
Las razones para criticar caían por si solas: «El Gobierno español apoya al Barcelona y ponen al barcelonista Hernández Hernández como árbitro. Solo falta que en el VAR pongan a Laporta. Liga regalada». Otro mensajes en redes lo decía todo de golpe: «El Gobierno felicita a su equipo, al que indulta por el caso Negreira y permite inscribir a Olmo y Pau Víctor». En estos litigios hay una frase romana respecto a la mujer del César que es muy cierta: es tan importante parecerlo como serlo. Tienes que parecer neutral. Ni el mensaje del Gobierno español ni la designación de Hernández Hernández dan muestras de ello.
El árbitro elegido y todas estas cuestiones paralelas alimentan el orgullo madridista. Mbappé, Bellingham y sus compañeros están convencidos de su capacidad y el hecho de sentir que todo está en su contra les da más fuerza. Buscar enemigos comunes es lo que más une a un grupo. Ahora mismo el sentimiento de la plantilla es que van a jugar contra todo y contra todos. Contra un ambiente infernal en Montjuic. Contra el máximo rival. Jugándose la Liga. Con un árbitro que es barcelonista. Y el Gobierno español mete la pata y da ánimos solamente al Barcelona y no al resto de clubes españoles en sus derrotas en Europa. El cuadro sale solo que ni pintado. Más fuertes que nunca, juntos, a hacer una heroicidad. Nadie cree en ellos. Nadie confía en ellos. El árbitro es del Barcelona. El Gobierno se equivoca por la boca. Es el ambiente perfecto.