Lucas Vázquez recibe una ovación tras ser sustituido en su último partido en el Bernabéu
Las lágrimas de emoción de Lucas Vázquez tras ser sustituido en su último partido en el Bernabéu
En su camino hacia el banquillo, el gallego recibió el cariño de sus compañeros, agradeció todo el apoyo del estadio Santiago Bernabéu, se señaló el escudo del Real Madrid y al poco de llegar a su sitio no pudo contener las lágrimas
Así fue el homenaje que el Bernabéu le brindó a Carlo Ancelotti y Luka Modric
El de este sábado fue un día de despedidas en el estadio Santiago Bernabéu en el que las emociones estuvieron a flor de piel en todo momento. La mayor parte del protagonismo se lo llevaron, como es lógico, Luka Modric y Carlo Ancelotti, pero de Chamartín también hubo un tercer adiós que pasó algo más desapercibido.
El adiós de Lucas Vázquez no fue tan multitudinario como el que se le brindó al técnico italiano y al centrocampista croata. El gallego ha sido un futbolista importante en la historia reciente del Real Madrid pero, a fin de cuentas, está un escalón por debajo de Ancelotti y Modric en lo que a estatus se refiere.
Aun así, el Bernabéu supo reconocer el desempeño del '17' en el conjunto blanco durante estos diez últimos años y cuando fue sustituido en el minuto 77 de la segunda parte por Gonzalo, las más de 70.000 almas que poblaron las gradas del coliseo madridista se pusieron en pie para despedir a un futbolista ejemplar.
En su camino hacia el banquillo, Lucas Vázquez recibió el cariño de sus compañeros, agradeció todo el apoyo del estadio Santiago Bernabéu, se señaló el escudo del Real Madrid y al poco de llegar a su sitio no pudo contener las lágrimas. La emoción se apoderó del lateral gallego en su último encuentro en el coliseo blanco, lo que le sirvió para llegar a los 400 partidos como jugador del Real Madrid.
La imagen fue, sin duda alguna, especial y le despedida de Lucas Vázquez como jugador del Real Madrid resumió a la perfección lo que ha sido su carrera en el conjunto blanco: un futbolista que siempre estuvo en la sombra y ejerció un liderazgo silencioso que le sirvió para ser uno de los jugadores más respetados dentro del vestuario madridista.