No queda otra: pidamos lo imposible
El partido acabó en el campo defendido por Courtois y sus mayores enemigos, los defensas y similares que le rodean. Es el Madrid menos Madrid que se recuerda
Dos derrotas ante Osasuna y Getafe ponen la Liga en japonés al Madrid más triste que se recuerda. A Pamplona fue líder. Ya no lo volverá a ser hasta agosto como poco. Su sensación de impotencia es impresionante.
Y sí, cada partido deja menos donde agarrarse al madridismo, que ve y no cree. Lo normal es que en cosa de quince días se confirme el año en blanco y un tristísimo caminar hasta finales de mayo cuando todo habrá terminado, a Dios gracias.
El pueblo quizá vaya a Cibeles a celebrarlo. ¡Por fin se acabó! No. No hay nada rescatable de esta su horrible temporada. Tan mala no la diseña su peor enemigo. Enmendarla será un milagro.
Siempre queda el famoso seamos realistas sí, pidamos lo imposible. En Europa nada menos. Es complicadísimo que aparezca cuando no hay juego, no hay equipo, no hay siquiera aquella voluntad de morir matando: es un decir.
El partido acabó en el campo defendido por Courtois y sus mayores enemigos, los defensas y similares que le rodean. Es el Madrid menos Madrid que se recuerda.
Y es un partido que le desnuda. No hay rival más conocido que el Getafe, sabes lo que va a hacer y bien, lo que viene haciendo desde que lo refundó Bordalás que por fin le ganó a los blancos, golazo de Satriano para su museo. Felicidades, entrenador.
Otro imposible es superar al Geta si no ganas los duelos individuales, si no corres más que él, si la pelota va siempre al pie, si no te mueves. El fútbol es recibir, tocar y moverte. La apuesta madridista es un juego horizontal perfecto para un equipo de veteranos.
Todo eso oculta la calidad individual que siendo el Madrid se le supone a la mayoría como el valor al soldado. Quizá, y ya lo comentamos, es que muchos de sus jugadores la tienen, su calidad que diría Suker, pero no para jugar en el Madrid. Y si la tienen lo disimulan muy bien.
Daba grima ver al ilusionado Thiago Pitarch tratar de jugar al lado de tanto despropósito. Ese Valverde echado a la izquierda. Ese Trent, el de aquellos pases largos, ilusionantes ante la Real, ese Carreras, ese Huijsen cuando salió. Ese...
Bien estuvo Vinicius, Bordalás lo vio y le puso tres marcadores. Gonzalo no tocó una pues ni una potable le dieron. Que M’Bappé haya metido tantos goles jugando de 9 en este Madrid es un misterio. Pidamos lo imposible. No queda otra.