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El Real Madrid vuelve a estar en crisis

El Real Madrid vuelve a estar en crisisEFE

El Real Madrid no da más de sí pero Arbeloa busca la resurrección en 13 días que decidirán el futuro de todos

Este Real Madrid no tiene nivel para conquistar la Liga y la Champions. La diatriba que mantenían diversos profesionales de la casa con dos posturas distintas la han ganado los que estaban exageradamente cargados de realismo. «No nos da», decía un hombre del club que ve entrenar al equipo todos los días en Valdebebas. «Claro que tenemos calidad para aspirar a los dos títulos», respondían los madridistas de la empresa que ponen más corazón que cabeza en su escrutinio.

En efecto, no le da al Real Madrid, aunque Arbeloa lo intentará hasta el final. La victoria en la Champions ante el Benfica no fue reafirmada en la Liga. Dos derrotas consecutivas han provocado el hartazgo de la afición, que ha visto pasar a su equipo de ser líder a estar a cuatro puntos del Barcelona. Lo peor no son los fracasos sino la sensación de impotencia.

El Real Madrid se juega la temporada en trece días, en los dos partidos frente a Guardiola y en los envites ligueros ante Celta y Elche, dos jornadas domésticas que son previas a los dos encuentros europeos y que no pueden dejarse en segundo plano porque entonces se perderá la Liga definitivamente. El mensaje acomodaticio de que restan muchos puntos por dirimirse y todo puede recuperarse es mentira. Si se falla ante Celta o Elche el campeonato nacional está perdido. Y si se pierde ante el Manchester City, la temporada habrá acabado para el Real Madrid el 17 de marzo. Hay que evitar ese panorama y escribir un guion más bonito.

El análisis interno de esta realidad es que hay alta tensión en el cuerpo técnico y en los futbolistas. Se juegan su futuro en dos semanas para la historia. Xabi Alonso hizo muchas cosas mal, como no cuidar a hombres clave como Valverde, Bellingham y Vinicius, pero tenía razón al valorar en su despedida que en la plantilla hay diversos futbolistas que no tienen nivel para militar en el Real Madrid. El equipo presenta unas carencias graves.

La falta de un director de juego es evidente y a ese problema se suma la falta de centrales de categoría, porque las lesiones de Militao y Rüdiger, que ya ha reaparecido, ha dejado la retaguardia muy mermada. El colmo han sido las bajas de Mbappé y Bellingham, que acabaron por destrozar todas las líneas del esquema.

Arbeloa trabaja el milagro

En esta tesitura, las críticas a Arbeloa son injustas porque no es el culpable. Ha devuelto a Vinicius y Valverde al máximo nivel. Lo mismo estaba haciendo con Bellingham y el inglés se rompió. Se le puede discutir que quitó a Valverde en Pamplona o a Thiago ante el Getafe, pero poco más. El gran problema para el entrenador es que no tiene un plan B para sacar al equipo adelante porque los suplentes no aportan nada. El plantel no tiene suficiente calidad. Está cogido con alfileres.

Los hechos son visibles, elocuentes y no tienen discusión. Punto uno: Alaba, Carvajal y Rüdiger han sufrido grave lesiones y ya nunca serán los mismos de antes, aunque el central alemán aporta un liderazgo necesario. Estos tres veteranos en el otoño de su carrera, unidos al dique seco de Militao, han provocado que la retaguardia haya quedado destrozada todo el curso. Habitualmente compite una defensa de segundo nivel: el joven Huijsen ha entrado en dudas y los silbidos acrecientan la debilidad que ha demostrado desde que el Liverpool le rompió los costados.

Punto dos: Ceballos, Brahim, Mastantuono, Gonzalo y Rodrygo no están ayudando a regenerar el fútbol del sistema. El plan B es C. No aporta, no mejora al Real Madrid. A veces lo empeora.

En esta situación, Arbeloa trabaja para que el plantel saque lo mejor de su rendimiento con el fin de seguir peleando por la Liga y eliminar al Manchester City como sea.

Una charla para buscar la reacción

Arbeloa y sus hombres han hablado alto y claro para sacar conclusiones de lo que pasa y reaccionar. Frente al Getafe no supieron acertar en el remate y encontrar fórmulas para entrar en el área y crear mejores oportunidades. La reflexión interna es que podrían haber continuado tres días jugando y seguir el mismo resultado.

La impotencia era enervante. La precipitación y las urgencias se notaron en el juego. El Real Madrid es un equipo grande, con experiencia, y sabe que hay que jugar con mucha tranquilidad para poder remontar los partidos. Pero el despliegue de los locales en el Bernabéu fue de equipo pequeño, nervioso, desacertado, impreciso, desbordado, irritado, superado por los acontecimientos. Se veía que no conseguiría ni empatar.

Antonio Rudiger cabecea un balón en el encuentro ante el Getafe

Antonio Rudiger cabecea un balón en el encuentro ante el GetafeAFP

El entrenador ha hablado con mucha franqueza con sus pupilos. Siempre lo hace. Y el manejo es este: no debe importarles que digan que la plantilla no es de buen nivel, ni nada de esto. Advierte el salmantino que lo más importante es que los jugadores nunca entren en dudas sobre su rendimiento, porque eso es lo peor. Ahora lo fundamental es darlo todo para vencer al Celta y después al Manchester City. Hay que eliminar a la adinerada escuadra de Guardiola. Es el reto. El corolario de la conversación es que la mayoría de los futbolistas se juegan su futuro y el primero que se la juega es Arbeloa.

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