Marc Cucurella (d) y el delantero de la Real Sociedad Mikel Oyarzabal posan con la Copa del Mundo conquistada por España
El bonito homenaje del Bernabéu a Cucurella y Oyarzabal por ganar el Mundial con España
Ambos campeones del mundo recibieron un cariñoso aplauso de la hinchada madridista, a la que le enseñaron la Copa del Mundo
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El Santiago Bernabéu aparcó durante unos minutos sus colores para rendirse a los de la selección española. Marc Cucurella y Mikel Oyarzabal recibieron antes del encuentro que disputan el Real Madrid y la Real Sociedad el homenaje de todo el público que acudió al estadio por la conquista del Mundial el pasado 19 de julio en Nueva Jersey. Fue el título de todo un país y la segunda estrella en el pecho del combinado nacional.
Uno vestido de blanco y el otro de negro, rivales apenas unos minutos después, los dos volvieron a reunirse bajo la camiseta invisible de la selección. El fútbol, antes de la pelea sobre el césped, les concedió una pequeña tregua con todo el Bernabéu coreando «campeones, campeones» y volviendo a festejar un éxito que unió a todo el país hace poco más de un mes.
Cucurella salió primero al césped. Sonrió, alzó la mano y miró hacia una grada que ya sentía como suya. Después, recogió la Copa del Mundo y anduvo entre un pasillo compuesto por los jugadores de ambos equipos, que aplaudieron al lateral blanco. Al final, apareció Oyarzabal, que se abrazó con Cucurella. El Bernabéu reconoció en el capitán de la Real Sociedad a uno de aquellos futbolistas que habían devuelto a España a la cima del mundo.
Ambos posaron juntos con el trofeo que acreditaba su conquista. Se abrazaron en el centro del campo antes de regresar con sus respectivos compañeros. Fue un gesto breve, pero cargado de memoria.
Después, el balón volvió a imponer sus fronteras. Cucurella ocupó su sitio en el banquillo, porque Álvaro Carreras se mantuvo en el once tras su buen partido ante el Espanyol. y Oyarzabal capitaneó a la Real Sociedad. Volvieron las camisetas, la rivalidad y los intereses opuestos. Sin embargo, durante unos minutos, el Bernabéu no vio a un madridista y a un rival. Solo vio a dos campeones del mundo.