Jude y el palco de las familias, lo mejor
En la grada estuvo Antonio Banderas. Debieron llevarle a aquel palco. Por malagueño y por guapo. Que nosotros también los tenemos
El madridismo está contento y lo explica muy bien el palco de las familias, enfocado después de cada gol. Fue la imagen de la tarde.
Enormes sonrisas profiden en saltarinas señoritas, familiares de los muchachos o en camino de serlo imagino. Muy correctas y educadas además: ninguna se puso el tanga y se dio la vuelta para favorecer la fotografía, eso tan visto el largo verano futbolístico. Sí, todavía hay clases.
En la grada estuvo Antonio Banderas. Debieron llevarle a aquel palco. Por malagueño y por guapo. Que nosotros también los tenemos.
Fotografía y Bernabéu me llevan hasta el Maestro Raúl Cancio, un beso querido. Su obra debería estar desparramada por todos los palcos del estadio empezando por el de honor.
Tres de tres, diez goles a favor y primer partido con portería a cero. La felicidad madridista es legítima pues lo que vino tras el 3-0 fue definido como minutos de la basura, paseo, todo eso.
Recordó aquellas tiempos de las 6 Copas de Europa en 11 años resumidos en que «el Madrid no jugó nada». El Madrid nunca gana sin pegas. Al Liverpool o al Málaga. Desde Zamora, Ciriaco, Quincoces a esta ala letal (futura) Cucurella-Vinicius.
El contento atrapó también al pueblo acompañante que vivió un primer acto en plan viejos tiempos. Tres goles, superioridad total, una sensación de equipo enchufado y feliz. Esa batalla la ha ganado Mourinho por la vía rápida, el estadio lo ha visto y agradece.
En cuando al tono del grupo, nada que ver con lo de los dos últimos años. Puesto que muchos de los protagonistas fueron y son los mismos… Pues eso. Que bienvenido el cambio. Era lo primero.
Disfrutó el madridismo de los clásicos Bellingham y Kylian y también con algo no diré que raro, sí inesperado: Trent fue Alexander Arnold y Camavinga, un tipo útil. Hizo sus cosillas, pero eso es tan natural e inevitable como que Gavi choque con un contrario.
Ambos ayudaron a que no se notara la ausencia de Güler y Bernardo, los llamados a mover al Madrid. Bellingham volvió a ser el mejor. Cuando apareció, gol y medio en resumen, y cuando se hizo invisible. Parece dispuesto a estar otra vez en todas. Es de esos jugadores cuyo equipo parece jugar con doce. O trece. Cuando está, claro.
¿Si colaboró el Málaga? Se llevó cuatro, como la Real. Tampoco tenía escapatoria. Hizo lo que sabe, lo que le llevó a volver a Primera contra pronóstico o casi.
Ante este Madrid, 17 equipos de la Liga pueden hacer dos cosas, lo del Málaga y la Real o lo que hará el Getafe. El Madrid preferirá lo primero, claro. Quienes pensamos que el fútbol es también ponerle piedras al contrario entendemos lo segundo. Y cuando sale bien lo aplaudimos.
Otra tarde del Madrid buscando su mejor versión y con muchos actores en el reparto. Pongámosle que si mejora su salida de pelota dará un salto europeo adelante. Lo de europeo es lo mollar, claro.
El viernes habrá partido con sabor a Europa, Betis-Real Madrid. Sevilla nunca fue fácil para el Real, pero el Levante le hizo cinco a los verdiblancos. ¿Y? No se fíen los visitantes. Dos equipos Champions. La primera prueba para este Madrid de la pólvora.