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Raphinha (d) celebra con Lamine Yamal uno de sus goles en el Sánchez-PizjuánEFE

Sevilla 1-3 FC Barcelona

Raphinha no se cansa de ganar y lidera la remontada del Barça en el Pizjuán

No hay quien frene al FC Barcelona ni tampoco a Raphinha Dias, hoy por hoy el jugador más en forma del mundo. Por momentos pareció que al equipo azulgrana se le iba a atragantar el Sevilla en el Ramón Sánchez-Pizjuán, pero se encargó el atacante brasileño de que el Barça siga en racha tras ganar por 1-3 y que incluso pasara de vivir un calvario a terminar disfrutando y perdonando la goleada.

Dio lo mismo que el Sevilla se vaciara, lo cual agradeció su afición, porque al final el ritmo infernal siempre beneficia al Barça, que en conjunto dio otra lección de físico. No negocian esfuerzos los hombres de Hansi Flick y en partidos donde el talento natural de Pedri o Fermín López logran sacar los partidos por agotamiento del rival. Cierto es, eso sí, que el hat-trick de Raphinha y que desborde confianza ayudó y mucho a que el Barça se vaya con pleno de victorias al parón. También el talento de Lamine Yamal, que fue de menos a más.

Por momentos pareció que el Barcelona se iba a dejar puntos en el Sánchez-Pizjuán aunque no empezó nada mal el partido. Mencionábamos antes a Lamime Yamal y fue el primero en mandar un aviso sobre la portería de Vlachodimos, que tocó lo justo un disparo del '10' para desviar el balón al poste. Era el primer aviso azulgrana ante un Sevilla que a falta de talento decidió igualar con intensidad y piernas la batalla.

Fue precisamente la presión asfixiante hasta en un saque de banda la que le valió a Félix Correia para robar un balón, llegar a línea de fondo y sacarse un centro que reventó Fofana. Nada pudo hacer Livakovic, supliendo esta noche a Joan García y también a Wojciech Szczęsny, al que Flick no perdonó su error grosero del pasado miércoles y lo dejó en el banquillo. «Confío en él», dijo, pero lo cierto es que no debe confiar tanto.

Raphinha se empeñó en remontar

Más allá del asunto del portero, lo cierto es que el Sevilla mandaba en el marcador e incluso hacía méritos por lograr el segundo. Estaba incómodo el Barcelona y sin atisbo de reacción hasta que Raphinha se fabricó un gol de la nada y puso las tablas. Filtró un pase Christensen al ver el desmarque del brasileño y este, con un recorte magistral, sentó a Sangante y definió perfectamente ante Vlachodimos. Llovía menos para el Barça aunque en ningún momento de la primera mitad se adueñó del partido. Félix Correia perdonó el 2-1 y Pedri el 1-2, por lo que la cosa se fue en tablas al descanso.

Cubarsí y Félix Correia luchan por un balón en el Sevilla - BarcelonaEFE

Cambió la historia en la segunda parte porque al Sevilla se le notó desde la reanudación el cansancio mientras que el Barça siguió con la misma intensidad. Fue Lamine Yamal el primero en avisar, por partida doble, con dos zurdazos que se marcharon cerca de la portería. Ambas jugadas muy similares y que se escaparon por poco. Por eso tuvo que ser Raphinha, al que ahora le sale todo, el que cazara con un cabezazo de ariete puro un centro de Lamine Yamal y la mandase a guardar.

Funcionó la conexión entre los dos cracks del Barcelona, pero el que estaba de dulce era Raphinha, que hasta probó suerte de córner buscando el gol olímpico. Solo la madera le privó de la gloria, aunque se mascaba su hat-trick y terminó llegando. Otro pase magnífico de Lamine Yamal dejó completamente solo al brasileño, que para completar la exhibición personal picó el balón sobre el portero griego y el balón llegó con mimo hasta el fondo de la red y sentenciar el choque aunque faltasen todavía 20 minutos.

Llegó la calma para el Barça después de la tempestad porque el Sevilla se vino abajo en lo físico. Quedó todo visto para sentencia e incluso los azulgranas perdonaron la goleada. Lamine Yamal buscó su gol, Gordon perdonó dos ocasiones clarísimas y Vlachodimos le negó el gol a Adeyemi. Dio igual, pues el Barcelona ya estaba esperando a que Martínez Munuera señalase el final y también el Sevilla, consciente de que ya estaba todo el pescado vendido.