Messi, como el One y Leire
Messi lleva tiempo andando, en su Liga de ahora le sobra, puede hacerlo hasta los 80. Cuando llega la hora de la verdad no vuela, es imposible, pero está para cosas como estas
Fue un despertar tremendo: ¡Messi había metido tres goles! A Luca, hijo de Zidane y arquero de Argelia. Debía estar escrito que no iba a ser a un porteo con apellido cualquiera. Brutal.
Está Leo en todas partes. En el sorteo de campos, en el área, en el enganche. En informativos, periódicos y similares. Omnipresente como el One y Leire. Están los tres.
Y está Leo en todas partes menos en el Barça, que lo echó hace cinco años. Ese fue, es y será el gran título de Laporta. Por cierto. Leire si está en el Barça, en una libreta escribió 'Negreira'. Al One no le importará, claro. Ni a Messi.
Fueron momentazos sensacionales, los de Leo quizá únicos en la historia del Mundial. Quizá porque llegará la reacción de Cristiano. Ambos nos recuerdan que no viviremos una pelea así, veinte años de reto. Desde los 20 a los casi 40. Aquí sobra el quizá: eso no lo viviremos.
Y no se me pongan la camiseta: es cierto que Leo hizo una entrada que pudo costarle la roja. El árbitro no la vio y el VAR tampoco. El partido estaba 1-0, si la ve adiós hat-trick.
Dos cosas. Una, indiscutible: si la entrada es sobre Messi, roja. En nuestra Liga, un defensa cualquiera no acaba el partido. Cualquiera no de todos los equipos, pero bueno: nos entendemos. ¿Lance del juego? Que sea para todos. No, ya sabemos que eso no pasará. Que hoy mismo pueden echar a uno por cosa parecida.
Tomémoslo como que fue una buena acción: lance, el argelino siguió jugando y el resto vimos lo que vimos, incluso el damnificado. Eso sí: si a Pedri, Rodri, Cucurella, alguno de nuestros violentos se les va la olla esperamos el mismo trato.
Messi y Argentina. Lo del 10 me llevó a una conversación con Laszi Kubala sobre Pancho Puskas, que a edad parecida a la de Leo –se retiró con 39, los de aquella época– seguía metiendo goles y ganando partidos.
Qué tío, jugaba andando y coleccionaba pichichis , le dije a Laszi aquella mañana de recuerdos en el Camp Nou. «Claro –me contestó– eso lo hacen los genios. Corre para ganar y luego se para. Y hasta la próxima».
Messi lleva tiempo andando, en su Liga de ahora le sobra, puede hacerlo hasta los 80. Cuando llega la hora de la verdad no vuela, es imposible, pero está para cosas como estas, inaccesibles para casi todos los demás. Emociona, sí. ¿Contra otro rival? Oigan, Argelia jugó bien. No es Cabo Verde, vamos.
Veremos cuando llegue el momento, pero confirmamos lo sabido: Argentina es el otro equipo de club en este Mundial. No es una selección que aparece cuando toca. Es el campeón y se lo cree. Es un equipo de Liga, Champions, todo eso. España lo era hasta el otro día. Por eso aparecían como las grandes favoritas junto a Francia. A los nuestros les toca volver.
Antes que Messi fue Mbappé e hizo dos tantos, y después Haaland otros dos. Noruega tiene su qué, ojito. Y Francia… En un ratito te fulmina. Lo suyo arriba es tremendo. Por ahí anda Olise: sí, por él podrían pagarse los 150 millones. Es tremendo. Jugaba en el Cristal Palace, y antes en el Reading, y sólo le vio el Bayern. Ajo y agua me temo.
Y bueno, la juerga sigue. A las siete, Portugal-Congo. Riesgo de hat-trick, lo buscará el 7 como loco. Y a las nueve, Inglaterra-Croacia. Modric, Messi, CR7… Nos vamos quedando solitos. Aprovechemos lo que queda.