Kylian Mbappé celebra el segundo gol anotado vs Irak
Francia 3-0 Irak
Francia desata la tormenta ante Irak en un partido que pasará a la historia por la eterna interrupción
El encuentro estuvo parado más de una hora por una tormenta eléctrica que dejó imágenes de lo más sorprendentes
Suspendido el Francia - Irak por tormenta eléctrica en Filadelfia
Resultará difícil para todos aquellos que vieron el Francia - Irak olvidar este encuentro. Será el típico que cualquier espectador recordará dentro de 30 años y ni mucho menos será por lo visto sobre el terreno de juego. Una tormenta eléctrica, un diluvio universal y un descanso eterno serán los causantes de que todos recuerden este partido que ya es historia de los Mundiales. Ganó Francia por 3-0 con doblete de Mbappé pero eso, visto lo visto, fue lo de menos.
Ya desde antes del inicio se avisó de que el partido podía verse alterado por la tormenta eléctrica que amenazaba Filadelfia. Son típicas en varios lugares de Estados Unidos en esta parte del año y muchos las recordarán del pasado Mundial de Clubes. Sin embargo, ningún parón fue tan largo como el de este Francia - Irak, un partido que comenzó raro desde el principio, con la FIFA abriendo más tarde las puertas del estadio por la tormenta que se avecinaba.
Respetaron los rayos y el partido comenzó a la hora prevista, las 23:00 en España (22:00 en las Islas Canarias) y a las 17:00 en Filadelfia. Rodó el balón porque ni llovía ni había rastro de esa tormenta eléctrica, de hecho incluso había algo de sol y una temperatura agradable. Así pues se jugó, con Francia dominando e Irak replegada para intentar rascar algo positivo, algo que no iba a permitir Mbappé.
El astro de Bondy se sacó un latigazo con su pierna izquierda desde fuera del área que sorprendió por completo a Basil. Poco más vimos en los primeros 45 minutos. Se lesionó Hussein y tuvo que dejar su lugar a Al- Hamadi y poco después comenzó el diluvio universal y desapareció el fútbol hasta que, en cuanto llegó el descanso, la FIFA comunicó que se suspendía hasta nueva orden. Comenzaba el show.
Una eterna espera
Comenzó a jarrear y las gradas del Lincoln Financial Field tuvieron que ser desalojadas. La FIFA aplicó el protocolo de tormentas eléctricas (obligatorio por la ley estadounidense) que indica que debe detenerse el choque durante al menos 30 minutos si se detecta actividad eléctrica a menos de 9 millas (13 kilómetros). Así fue durante casi dos horas, por lo que no se pudo jugar al fútbol.
Una interrupción eterna, un sinfín de agua sobre el césped y algún que otro rayo cerca del estadio, lo que obligaba a volver a activar los 30 minutos que tienen que pasar desde que cae el último rayo y se reanuda el juego. Eso sucedió a las 2:00 hora peninsular española, las 20:00 horas en Filadelfia, con el césped completamente empapado y el balón con dificultades para rodar. Aun así, Francia salió muy activada con la idea de golear a Irak.
Mbappé lucha por un balón en el Francia - Irak
Volvió el fútbol, con el estadio a rebosar y con ganas de que la espera hubiese merecido la pena. Fue un monólogo de Francia y se encargó el defensor Tahseen de regalar un gol a Mbappé. Sacó de puerta para su portero, pero le mandó un envío de lo más defectuoso que cayó en los pies de Dembélé. No dudó 'El Mosquito', que cedió a Kylian para que rematara a placer. Sentenció Francia y minutos después un pase de Mbappé a Olise pudo ser el tercero, pero el disparo se estrelló en el larguero.
No bajó el pie del acelerador Francia, que además 'celebraba' que la FIFA no hiciese pausa para la hidratación en esta segunda parte. Bastante tiempo había estado parado ya el asunto. Así pues, los galos buscaron el tercero y lo encontró Dembélé. Recuperó el balón Olise, filtró para el atacante del PSG, que se metió en el área y cruzó el balón con su diestra para redondear la goleada. Después Didier Deschamps hizo rotaciones aunque dejó a Mbappé para que buscase su hat-trick, pero no pudo ser. Ganó Francia, que sigue líder del grupo I mientras que Kylian está a dos goles de Messi en Mundiales. Cuestión de tiempo que sea suyo el récord.