Martinelli celebra el gol de la victoria de Brasil ante Japón
Martinelli evita el drama nacional en Brasil y escribe el final de 'Oliver y Benji'
La Canarinha se clasifica para octavos con un gol en el descuento tras empezar perdiendo ante Japón
In extremis y dando gracias. Brasil se impuso a Japón con un gol en el 95 que evitó la prórroga y destrozó el sueño nipón de dar la campanada y eliminar a la Canarinha. Lo tuvo en la mano durante muchos minutos, tras adelantarse en el marcador y hacer todo lo posible para evitar el fútbol directo de los de Ancelotti. Empató Casemiro y en el último suspiro Gabriel Martinelli evitó el desastre.
Toda una generación tenía una cita hoy en el estadio de Houston. Oliver y Benji por fin tendría un desenlace después de que la serie de manga terminara sin conocer el resultado de una eliminatoria entre Brasil y Japón. Aquella Copa del Mundo de animación se convertía en realidad en este Mundial, con el 10 de Oliver Atom en la espalda de Ritsu Doan y con un Benji de raza negra. Como si fuera una versión woke producida por Netflix.
Si hubiese tenido fin, aquel guion seguro que hubiera sido más atractivo que lo visto sobre el césped. Por lo menos en lo relativo al primer cuarto de partido, porque ahora en el fútbol hay que hablar de cuartos en lugar de mitades. A Japón le interesaba que no pasara nada y se estaba jugando a lo que querían los nipones, mientras la Canarinha trataba de buscar espacios.
Cuando a un equipo le gusta jugar con velocidad, le suele costar enfrentarse a un rival cerrado. Y en el fútbol actual cada vez es más habitual encontrar selecciones pequeñas que saben defender. Se vio con Cabo Verde ante España o con la República Democrática del Congo ante Portugal. Esa era la idea para hoy del seleccionador nipón y le salió bien durante mucho tiempo.
Sin que pasara absolutamente nada antes, Danilo perdió un balón en el centro del campo. Lo cogió Sano y se lanzó a correr, sin que Casemiro le pudiera trabar porque poco antes había visto una amarilla. Alcanzó el filo del área y disparó fuerte, pegado al palo izquierdo, donde Alisson no pudo hacer nada.
Corría el minuto 30 y no había rastro de la Brasil que había lucido en los primeros partidos. Ahí sí pudo desplegar un fútbol más directo buscando la velocidad de Vinicius, pero, ante Japón, el del Madrid no apareció hasta pasada la primera mitad, con un tiro flojo a las manos de Suzuki.
Más noticias de Mundial 2026
- La sorpresa que podría dar De la Fuente en el once para romper la defensa de Francia
- La crisis Mundial que se ha desatado entre Tuchel y Bellingham y puede arruinar a Inglaterra
- La condición que debe cumplirse para que Felipe VI vuelva a ver a España en el Mundial 2026
- Las 7 polémicas que han ayudado a Argentina en su fácil camino a la semifinal del Mundial
- La FIFA vende por casi 400 euros pedazos del césped donde se jugará la final del Mundial
Brasil no atinaba por el centro y tampoco encontraba el camino por las bandas. Cada vez se ve menos ese futbolista que desborda y que busca el centro y Ancelotti lo echó de menos hasta que en la segunda parte Brasil empezó a ser Brasil. El italiano dio entrada a Endrick, que era lo que quería todo el país y lo que necesitaba su equipo: alguien que rematara incluso una lavadora si la pillaba en el área.
Y el partido cambió. La tuvo Bruno Guimaraes de cabeza y la sacó Suzuki con un paradón y la tuvo también Casemiro y el balón se estrelló casi sin querer en la cara de Tomiyasu en la línea de gol. Casi milagroso, pero a la tercera fue la vencida. Otra vez Casemiro, que remató a la red un centro de Gabriel Magalhaes desde el pico del área.
La Canarinha se tranquilizó con el empate. Un tropiezo ante Japón habría sido histórico, ya que habría sido la peor clasificación de Brasil en un Mundial. Si no hubiera entrado el empate, los nervios se habrían comido a los jugadores y Vinicius no hubiera sido él mismo. Y siendo Vini es cuando crea peligro.
Cogió el balón en el 58 en el centro del campo, se fue del defensor con un caño, empezó a correr, se fue de uno, se fue de otro y se plantó delante de Suzuki. Golpeó con el exterior y, cuando casi se cantaba el gol, se encontró con una mano milagrosa del cancerbero nipón, que envió la pelota al palo. Su mejor jugada en lo que va de Mundial.
No sirvió para espolear a los suyos, pero sí para que Japón volviera al plan inicial de cerrar todos los espacios posibles. Le valió a los nipones durante mucho tiempo y parecía inevitable la prórroga, pero entonces llegó Gabriel Martinelli en el que pudo ser el único fallo defensivo de los asiáticos. Tanaka perdió un balón en el pico del área que le llegó a Bruno Guimaraes y el 8 filtró el pase perfecto buscando a Martinelli. Se cantó el gol en la grada incluso antes de que tirara. Y entró el balón. Brasil ya está en octavos de final y se verá con Noruega o Costa de Marfil. Martinelli evitó el drama nacional.