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Carlos Alcaraz, en su último partido con España en Copa Davis

Carlos Alcaraz, en su último partido con España en Copa DavisEuropa Press

Las horas más duras de Alcaraz: de querer forzar para jugar con España a aceptar que era imposible

La última semana de Carlos Alcaraz ha estado marcada por constantes altibajos. El murciano consiguió el pasado jueves el primer puesto en el ranking mundial de ATP, tras lograr la victoria ante Musetti en la fase de grupos de las ATP Finals. Logró también ganar en semifinales a Auger-Aliassime, lo que le llevó al enfrentamiento contra su máximo rival, Jannik Sinner, en la final del último torneo del año.

Lo que pudo haber sido el broche de oro a un año perfecto, terminó en una derrota que dejó malas sensaciones tanto a Alcaraz como a su equipo. Además de por la derrota, que cabía dentro de lo esperado, la preocupación se debió a una lesión que el español arrastró desde el inicio del torneo y que llegó a su punto más alto en la final contra el italiano. Fue un partido que terminó en dos sets, con un 7-6 y 7-5 que llevaron a Sinner a coronarse como campeón del torneo por segundo año consecutivo.

Un final algo amargo para lo que pudo haber sido una noche perfecta, pero es cierto que a pesar de la derrota, Carlitos sigue siendo el número uno del mundo. Lo que no se esperaba es lo que ha sucedido después, tras confirmarse la ausencia del tenista para las finales de la Copa Davis que se están disputando esta semana. Al finalizar la Copa de Maestros, el murciano viajó junto a su entrenador, Juan Carlos Ferrero, a Bolonia, ciudad en la que se decidirá 'La Ensaladera'.

Al poco de llegar, tras reencontrarse con quienes en un principio iban a ser sus compañeros de equipo, Alcaraz se sometió a unas pruebas médicas que no han mostrado un resultado positivo para el jugador, ya que se le ha recomendado no jugar. Tal y cómo ha confirmado el propio tenista, sufre de un edema en el isquiotibial de la pierna derecha, además de una sobrecarga muscular. Estas pruebas se las realizó con el equipo médico de la Real Federación Española de Tenis (RFET), para un posterior análisis de los resultados por parte de su médico, Juanjo López.

Lo cierto es que pese a verse algo mermado en la final ante el italiano, el de El palmar no se borró de primeras de su compromiso en la Copa Davis, sino que trató de forzar la máquina y por ello viajó hasta Bolonia para enfundarse la camiseta de España. De hecho, ya antes de salir de Turín explicó como iba a tratar de hacer todo lo posible para representar a España: «Vamos a intentar recuperarnos lo antes posible. Daré lo que esté en mi mano para jugar».

Pese a hacer todo lo posible por jugar e incluso plantearse forzar, el murciano entró en razón tras una conversación con su equipo más cercano y optó por bajarse de la competición. «Siento muchísimo anunciar que no voy a poder jugar con España la Copa Davis en Bolonia… Tengo un edema en el isquiotibial de la pierna derecha y la recomendación médica es no competir. Siempre he dicho que jugar por España es lo más grande que hay y me hacía mucha ilusión poder ayudar a pelear por la Ensaladera. Me voy dolido a casa…», rezaba el mensaje.

Alcaraz celebra un punto en un partido de dobles la pasada Copa Davis contra Holanda

Alcaraz celebra un punto en un partido de dobles la pasada Copa Davis contra HolandaAFP7 vía Europa Press

Esta, como es obvio, es la baja más importante que podía sufrir el equipo de España ante el reto de levantar lo que sería su séptima Copa Davis, un título que no gana desde 2019. La ausencia de murciano deja al equipo de David Ferrer con una plantilla formada por Pablo Carreño y Jaume Munar para los partidos individuales, mientras que Marcel Granollers y Pedro Martínez Portero se encargarán de los partidos de dobles.

Ya sin Carlitos en Bolonia, los españoles empezarán los cuartos de final contra la República Checa el próximo jueves. El ganador de este partido se enfrentará al que resulte ganador del encuentro entre Argentina y Alemania. España, que llegaba a Bolonia como la gran favorita, ha perdido a su mejor baza y lo tendrá mucho más complicado. Aun así, la competición está de lo más abierta por la falta de estrellas. El gran atractivo es ahora Alexander Zverev, que ya reconoció que tampoco le hacía especial ilusión por jugar: «Lo hago porque me lo pidieron mis compañeros».

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