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Novak Djokovic, en la primera ronda del US Open 2026AFP

La enfermedad crónica que hunde a Djokovic: vómitos en pleno partido y rumbo a la retirada

El paso del tiempo es inevitable incluso para aquellos que lo han desafiado hasta límites insospechados. De repente, de la noche a la mañana, cuando parecía que nunca se hacían mayores, su cuerpo les dice basta. En el tenis Roger Federer y Rafa Nadal son los mejores ejemplos y ahora está siendo el turno de Novak Djokovic. Su ocaso ha llegado y por mucho que su cabeza quiera y empuje con todo, su físico le dice que ya no es posible.

Todo apunta a que el verano por Estados Unidos será un antes y un después en la carrera de Novak Djokovic, incluso puede que su final. De repente, cuando el planeta tenis se esperaba el enésimo truco de Nole, se le ha visto caer en primera ronda del Masters 1000 de Cincinnati y en primera del US Open. Lo primero pudo ser un tropiezo, lo segundo indica que 'El Chacal' ya no muerde.

Es lógico si tenemos en cuenta que tiene 39 años, pero difícil de comprender cuando miramos que esta misma temporada, en el primer tramo del año, llegó a la final del Open de Australia dejando por el camino a Jannik Sinner y que en Wimbledon ganó en cuartos de final su partido más largo en la historia del torneo. Tumbó a Felix Auger-Aliassime, actual número 4 del ranking ATP, aunque desde aquella noche parece que no queda más gasolina en el tanque.

Cierto es que Djokovic lleva sin ganar un Grand Slam desde hace exactamente 3 años, cuando logró su vigesimocuarto major precisamente en el US Open. Desde entonces sus resultados han dejado que desear, aunque en 2024 alcanzó la final de Wimbledon y ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París, en 2025 logró hacer semifinales en los cuatro Grandes e inició 2026 de muy buena manera. Ahora no hay ni rastro de eso.

Las claves del hundimiento

El mejor físico que se ha visto en la historia del tenis parece haber dicho basta. Apenas dura media hora al máximo nivel. Una vez que pasa ese tiempo comienzan los vómitos, los calambres y todo tipo de debilidades. Se empieza a ver un cadáver en pista que lucha por el partido porque se llama Novak Djokovic y su sola presencia intimida, pero ganar así, sin apenas moverse y viviendo una eterna agonía, es harto complicado. Bueno, realmente es imposible.

Todo se debe a un bajón físico por culpa de una enfermedad crónica que le está amargando su final en el tenis. «Es algo que, desafortunadamente, he estado arrastrando prácticamente en cada partido este año. Vómitos, estar vomitando, hay un problema serio ahí. Después todo mi cuerpo empieza básicamente a colapsar, con calambres y dolor», reconoció Djokovic tras el partido, donde también admitió no saber si hay solución: «No lo sé. Estoy intentándolo, hombre. Ya veremos. Estoy intentando abordar qué está pasando realmente y hasta dónde puedo llegar de esta manera».

Novak Djokovic llorando durante el partido de primera ronda del US OpenAFP

Pese a este terrible momento, Djokovic por el momento no quiere ni oír hablar de retirada. El serbio, tal y como explicó en su documental Novak Djokovic: El Lobo en Invierno, no es de los que pensara en dejarlo en todo lo alto sino que le tendrían que retirar sus rivales. Así está siendo y cada vez parece más claro que el ansiado título 25 de Grand Slam no llegará, pues la próxima temporada cumplirá 40 años. La edad y la enfermedad crónica se lo ponen casi imposible.

No obstante, Djokovic tiene en su cabeza continuar hasta los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, por lo que todavía le quedaría temporada y media. Es su plan y desea cumplirlo por muy complicado que parezca ahora. Cree que todavía le puede quedar alguna bala, un último truco y sino al menos tener una gira de despedida y recibir todo el cariño que no tuvo durante años y años en el circuito. Por eso cada partido que juegue será un regalo para el tenis. Quedan pocas funciones, pero un lobo, aunque herido, sigue siendo un lobo.