Carlos Alcaraz celebra su victoria en la primera ronda del ATP 500 de Tokio
Alcaraz en Tokio: el valioso aprendizaje de ganar a través de «la frustración»
El murciano no firmó su mejor partido en su debut en la capital de Japón, pero aun así tiene motivos para creer en su victoria final
Alcaraz sabe sufrir en su estreno en Tokio y termina luciéndose ante Michelsen
Carlos Alcaraz fue plenamente consciente tras derrotar a Alex Michelsen en la primera ronda del ATP 500 de Tokio por 7-6(1), 4-6 y 6-1 que no había mostrado su mejor tenis. Cierto es que tuvo tramos realmente buenos, pero también una gran candidatos de errores y numerosas desconexiones que le hicieron gastar mucho más tiempo del que debería en ganar el partido. Seamos honestos, el mejor Alcaraz podría haberse llevado el duelo por la vía rápida.
Es así y tan alta es la exigencia que tiene Carlos Alcaraz que fue el primero en decirlo. «No me encontré en mi mejor nivel y tampoco sentí la pelota de la manera que me habría gustado. Creo que algo parecido les ocurrió a otros jugadores que estuvieron en la Laver Cup y después vinieron hasta aquí, porque llegamos bastante tarde», explicó tras el partido, recordando, eso sí, que nueve tenistas de los que jugaron la Laver Cup han caído en primera ronda en Tokio o Pekín.
Rafa Jódar o Taylor Fritz son algunos de los jugadores que se encuentra en esa lista, pero Carlos Alcaraz escapó de esa trampa y selló el billete a los octavos de final del ATP 500 de Tokio, un torneo que conquistó el año pasado. Defiende corona. Ahora bien, pese a que la temporada pasada se sintió de maravilla jugando en estas pistas las condiciones han cambiado.
Decimos esto porque el murciano venía de jugar sobre techo en Londres en la Laver Cup y también lo hizo así en su llegada a Tokio, que en ocasiones parece un torneo indoor pero es al aire libre. «Durante los días que llevábamos en Tokio estuvo lloviendo y tuvimos que entrenar en pistas cubiertas. Salir hoy y encontrarnos con tanta humedad, calor y unas condiciones completamente distintas hizo que fuera realmente complicado jugar y gestionar todo lo que ocurrió durante el partido», comentó.
La gran noticia de lograr la victoria
Pese a las dudas durante gran parte del partido, Carlos Alcaraz sacó el partido adelante y además lo hizo bordando el tenis en el tercer set. Fue sin duda cuando mejor nivel mostró hasta el punto de pasar como un ciclón por encima de Alex Michelsen. Cierto es que son más minutos en las piernas, pero también mayor rodaje y mejores sensaciones, algo clave para un jugador que se ha pasado cuatro meses y medio fuera de las pistas esta temporada.
Fue la «frustración» del segundo set la que provocó que Alcaraz se rebelara y encontrara soluciones en el parcial definitivo para continuar con la defensa del título. «Me frustró un poco no poder desarrollar mi tenis y mi estilo habitual, pero estoy muy contento por haber aceptado la situación, haber entendido de qué manera tenía que jugar y, evidentemente, por haber conseguido la victoria al final», concluyó.
Y es que son precisamente estos partidos, en los que las cosas no salen del todo, donde más aprenden los grandes campeones. Son estos los duelos que definen de qué pasta está hecho un tenista top y Carlitos, sin bordar el tenis durante el partido, encontró soluciones a tiempo para seguir vivo en el ATP 500 de Tokio. En octavos se encontrará con Matteo Arnaldi, aunque tiene pinta de que se partido más complicado ya lo ha superado y su lado del cuadro está totalmente despejado, sin cabezas de serie, hasta la gran final.