Carlos Alcaraz conquistó el ATP 500 de Viena
Alcaraz ofrece un recital de tenis ante De Miñaur y se proclama rey de Viena por primera vez en su carrera
El tenista de El Palmar mantuvo el nivel mostrado a lo largo de toda la semana, pasó por encima del australiano y festejó un nuevo título como profesional
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Poco después de caer en octavos de Shanghái contra Zizou Bergs, algo que no entraba en sus planes, lo primero que hizo Carlos Alcaraz fue empezar a pensar en la gira europea de indoor, donde iba a iniciar su andadura en Viena, un torneo que sólo había jugado una vez en su carrera y cuando tenía 18 años. Y cambiar el chip al poco de perder en la ciudad china ha terminado por darle éxito al murciano, que se repuso a lo grande en la capital austríaca y celebró su título número 28 como profesional.
Regresó Carlos Alcaraz a una final de un ATP 500, una categoría en la que históricamente ha rendido de maravilla, y lo hizo para enfrentarse a Alex de Miñaur en el partido por el título de Viena, un torneo en el que fue de menos a más y no cedió ni un solo set a lo largo de toda la semana.
El murciano quería volver a levantar un título, el que iba a ser el número 28 para él en caso de ganarlo, y, en un abrir y cerrar de ojos, le rompió el saque a De Miñaur después de levantar un 40-0 que parecía definitivo. Esa rotura le sirvió al murciano para empezar mandando en el marcador y su reacción natural fue la de sacar el puño para transmitirle a su banquillo que tenía ganas de volver a saborear las mieles del éxito.
El inicio de encuentro de Carlitos fue una maravilla. El número tres del mundo no le quería dejar ni las raspas a De Miñaur y, tras un cuarto de hora de final, Alcaraz le demostró al mundo del tenis que lo suyo con la superficie indoor era una leyenda negra. El de El Palmar volvió a romperle el saque al australiano y se colocó 3-0 cuando todavía había algún aficionado que ni siquiera se había sentado en su localidad.
Alcaraz quería desgastarse lo menos posible en la final. En el horizonte estaba el Masters 1000 de París y el español sabía que un sobreesfuerzo en el Wiener Stadthalle contra De Miñaur le podía condicionar de cara a sus aspiraciones en el torneo francés, donde iba a debutar en un horario aún por confirmar contra el ganador del duelo entre Alex Michelsen y Jiri Lehecka.
El 4-0 dio confianza a Carlos. Su nivel de tenis en la final estaba siendo supremo. No obstante, De Miñaur se quitó los malos pensamientos de su cabeza, habló con su entrenador para corregir algunos aspectos y logró estrenar el marcador cuando más de uno estaba pensando en el 5-0 del español.
El problema es que el primer set ya estaba prácticamente encarrilado a favor de Alcaraz y de poco le sirvió a Demon reducir diferencias. Porque, instantes después, le clavó un contundente 6-1 para empezar mandando en la final.
Alcaraz espera y sentencia
El de El Palmar arrancó de la mejor forma posible el partido por el título en Viena. Ese 6-1 le llenó de confianza para afrontar la segunda manga y, por lo visto en el primer parcial, la lógica invitaba a pensar que el español iba a volver a pasar por encima de su rival.
No fue del todo así. De Miñaur regresó a la pista con ganas de plantarle algo más de batalla a Alcaraz, se sacó de la chistera algún que otro golpe de inmensa calidad y, en los primeros compases del set, no cedió su saque en ninguno de sus dos turnos.
Carlos Alcaraz golpea una bola de derecha en la final del ATP 500 de Viena
Aun así, la superioridad de Alcaraz siguió siendo tremenda y no permitió que De Miñaur se metiera en el partido, algo que no le interesaba para nada. Un tercer set podría ser mortal a nivel físico para el de El Palmar y, pasada la hora y cinco minutos de final, el marcador reflejaba un 3-3 que recibió el visto bueno del público, que estaba disfrutando de un buen partido de tenis pese a la diferencia tenística de ambos.
La cosa es que Alcaraz quería dejar resuelta la final cuanto antes e hizo todo lo posible por romperle el saque al australiano. Pero el tenista de Sídney no dio su brazo a torcer y aplicó el modo pared para intentar desquiciar a Carlos.
No lo logró De Miñaur. El tenista de El Palmar esperó paciente su oportunidad y cuando el jugador aussie servía para poner el 5-5 en el marcador se benefició de los fallos y cerró de manera definitiva la final en Viena para alzar al cielo de la capital austríaca un nuevo título, el 28º de su carrera deportiva.