Luis Serrano y Rafael Ibáñez son los fundadores de Olimaker
Emprendedores
Así es Olimaker: la Thermomix del aceite que han creado dos granadinos
Permite fabricar el propio aceite en casa
Luis Serrano y Rafael Ibáñez son dos amigos granadinos de la infancia. Serrano es empresario y trabaja en entornos avanzados de innovación. Ibáñez es inventor. En 2016 se encontraron y decidieron investigar la creación de una máquina para hacer el aceite en casa.
El aceite es muy popular en Andalucía, y hasta ahora su fabricación estaba muy ligada a un método muy tradicional. Quien tenía una parcela y unas olivas las llevaba a una almazara donde se batían, se centrifugaban, y de ahí salía el aceite de oliva. Se almacenaba en las cisternas de distribución, se vertía en botellas y se vendía en el lineal de los supermercados. El invento de Serrano e Ibáñez llega para revolucionar el mercado.
En 2017 empezaron a investigar cómo se podía fabricar una máquina portátil doméstica, del tamaño de una fotocopiadora o más pequeña, que fuera capaz de realizar los tres procesos necesarios para obtener el aceite de oliva: la molienda (romper toda la aceituna: un proceso durísimo que hay que realizar con un modelo de martillo); el batido, que hace emulsionar el aceite, y la centrifugación, que ha de efectuarse a 3.000 revoluciones por minuto y que parecía imposible en una máquina tan pequeña.
Hasta 2019 realizaron cinco prototipos en entornos avanzados de innovación y con equipos internacionales de americanos y alemanes. No dieron con la solución hasta un mes antes de la feria Expoliva, y lo hicieron de la mano de profesionales andaluces.
En Expoliva presentaron Olimaker, la máquina: «Hasta entonces no éramos conscientes de su necesidad, y nos desbordó. Empezamos a recibir miles de solicitudes de información, entre ellas de distribuidores de más de cuarenta países», explica Luis Serrano.
Sus estimaciones conservadoras les hacen pensar que pueden vender entre cincuenta y cien unidades al mercado profesional y entre 1.000 y 2.000 unidades a consumidores finales. La máquina estará en el mercado a final de 2022 y saldrá en un precio de entre 3.000 y 3.900 euros para el consumidor final y de 7.500-8.000 euros para el mercado profesional. Serrano espera que los precios vayan bajando conforme avance la curva de desarrollo y se abarate la tecnología, que supone costes elevados debido a su exclusividad. Los cojinetes para hacer girar el proceso, por ejemplo, son de la industria aeroespacial americana.
Una vez que la máquina esté en el mercado, deslocalizarán la producción. Están estudiando en qué países hacerlo. Serrano está seguro de que Olimaker será plagiada en cuanto haya ocasión. De ahí que tengan que hacer una producción rápida, y eso significa inversión. Hasta ahora han financiado la empresa con recursos propios, pero ya han realizado una ronda con Fellow Funders y necesitarán otra para acometer el incremento de volumen.
La compañía va avanzando en cuestiones como la conservación de la aceituna, en la que trabaja con una universidad. «La aceituna tiene siete grados de madurez, y el óptimo es el 4 en vuelo, en suelo, y debe tener una acidez de menos de 0,8. Estamos viendo cómo incluir procesos de conservación. El proceso de clasificación de los aceites es muy complejo», explica Serrano.
Aun así, este empresario es optimista con el desarrollo de su nueva aventura, y le ve buen encaje dentro del sector: «El mercado tradicional de venta del aceite seguirá creciendo. Nosotros seremos grandes aliados de los productos gourmet. Ya está ocurriendo. Cada vez hay una mayor tendencia a hacer aceites diferentes», afirma Serrano.
Su objetivo es también proveer de investigación al ecosistema. Si con el avance de la tecnología se consigue mejorar el rendimiento de los procesos, por ejemplo, contribuirán a que se gane más dinero.
Olimaker se venderá tanto dentro como fuera de España. Para la comercialización en el exterior ha firmado una joint venture con un fabricante también granadino con presencia en sesenta países. Tener presencia real en otros mercados será clave para la distribución en tiempo del producto y dar un servicio postventa de primera línea.