El candidato a la presidencia del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.
Feijóo golea a Montero
Si les quedara un ápice de vergüenza, tendrían que salir en tromba los expertos con su presidente y con la ministra a la cabeza para pedir perdón a todos los españoles
Si María Jesús Montero se encontrase hoy con Doc, el excéntrico científico de Regreso al futuro, posiblemente le pediría prestado su DeLorean para volver al 12 de abril del año pasado. Ese día presentó la creación de grupo de trabajo con el objetivo de «analizar el sistema fiscal para mejorar su eficiencia, garantizar los recursos públicos y adaptarlo a los retos del siglo XXI»; para ello, insistió en que había que poner «el énfasis en la fiscalidad medioambiental, la imposición en sociedades, la tributación de la economía digital y la armonización patrimonial». Si pudiera, seguro que se tomaría el día libre y nada de lo que luego ha sucedido con el Comité de Expertos y con el Libro Blanco para la Reforma Fiscal que le entregaron el pasado 3 de marzo, habría sido real.
Sólo así podría evitar Montero el bochorno que produce hoy ver la desconexión con la realidad del grupo de expertos que creó a su imagen y semejanza la ministra. Sólo así evitaría el ridículo de tener encima de la mesa la propuesta de subir «sustancialmente la tributación sobre los hidrocarburos, en particular sobre el gas natural y los carburantes de automoción.» (Propuesta 6 del Libro Blanco).
Es indignante, casi obsceno, que –con la que nos está cayendo encima– con una inflación del 7,6% –la más alta desde 1986–, una subida del precio de la electricidad del 80,5% en el último año, y una subida de la gasolina del 25,1%, la propuesta de los expertos de Montero sea subir aún más los impuestos para que paguemos la gasolina un 15,47% más cara y el diésel un 29,19% más caro, con el fin de recaudar 8.500 millones de euros más. Si les quedara un ápice de vergüenza, tendrían que salir en tromba los expertos con su presidente y con la ministra a la cabeza para pedir perdón a todos los españoles por su voracidad recaudatoria y su desconexión total con la sociedad española.
Y sólo así, evitaría la goleada que el Partido Popular, con Alberto Núñez Feijóo a la cabeza, le va a endosar a ella y a todo su gobierno si -como parece- consiguen ganarle el pulso al presidente Sánchez y le arrancan una bajada de los impuestos que se aplican a los combustibles.
Recordemos que la sección de extrema izquierda del gobierno sigue defendiendo que no sólo no hay que bajar impuestos, sino todo lo contrario; que habría que subirlos tal y como puso de manifiesto forzando una votación en el Pleno del Congreso de hace unas semanas, en la que no tuvieron el apoyo del PSOE con la excusa de esperar a que los expertos entregaran su informe.
Para ver el impacto de la propuesta del Partido Popular debemos analizar los 3 componentes que tiene el precio final que pagamos por la gasolina cuando llenamos el depósito.
El precio de la materia prima, que depende de la evolución del mercado. Como vemos llevaba varios meses consecutivos subiendo y llegó a duplicar su precio tras acelerarse con la invasión de Ucrania. En los últimos días ha corregido a la baja, pero aún se encuentra un 60% por encima del precio que marcaba a final del año pasado.
Cotización de los futuros de la gasolina
El Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, que es un impuesto fijo que varía entre 0,379 euros por litro de gasóleo y 0,505 euros por litro de gasolina 98. Este impuesto no depende del precio, sino que es fijo por cada litro de combustible. Es un impuesto estatal, con el que el Estado recauda aproximadamente 12.000 M€ al año, aunque luego cede el 58% como parte de los recursos del sistema de financiación de las Comunidades Autónomas de Régimen General.Y finalmente se aplica el 21% de IVA sobre el precio del combustible que incluye tanto el precio de la materia prima como el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos; esto es importante, porque igual que sucede con la electricidad se paga el impuesto sobre un impuesto. Este sí que es un impuesto variable, es un porcentaje del precio, por lo que cuanto más sube el precio de la gasolina más sube la recaudación del Estado. En 2021 recaudó aproximadamente 5.400 millones de euros, de los que también cede el 50% como parte de los recursos del sistema de financiación de las Comunidades Autónomas de Régimen General.
Es decir, con una gasolina en 1,178 euros/litro que fue el precio medio en 2019 según la Agencia Tributaria, el Estado ganaba 0,677 céntimos por litro de gasolina. Con el precio en 1,890 como está hoy, el Estado gana 0,801 céntimos por litro de gasolina, un 18,3% más por cada litro que repostamos.
En términos relativos, hoy el 42,4% del precio de la gasolina 95 son impuestos. Si se suprimiera temporalmente el Impuesto Especial sobre los Hidrocarburos y se rebajara temporalmente el IVA al 4% como propone el Partido Popular, la gasolina bajaría automáticamente 75 céntimos y se quedaría en niveles similares a los que tenía en 2019, en torno a 1,15 euros/litro.
Esto sería un ahorro de 26 euros cada vez que llenamos un depósito de 35 litros, por lo que lleva razón Feijóo en que es urgente realizar esta rebaja fiscal, no podemos esperar ni un día más, por que daría un respiro no sólo a las familias que sufren la mayor subida de precios de la cesta de la compra de los últimos 30 años, sino también a los cientos de miles de autónomos cuyo trabajo depende del uso de vehículos, desde taxistas hasta comerciales, repartidores, agricultores, ganaderos…
Y para aquellos analistas de izquierdas que piensan que no se pueden bajar impuestos porque hay que pagar la sanidad y la educación, pueden quedarse muy tranquilos; según el estudio sobre eficiencia de las políticas públicas realizado por el Instituto de Estudios Económicos puede reducirse el gasto público en más de 60.000 millones de euros manteniendo la misma calidad en la prestación de los bienes y servicios públicos. No se trata de gastar más sino de gastar mejor y en eso, me jugaría cualquier cosa, Feijóo también va a ganar de goleada a este gobierno.