El vencedor de las elecciones, el democristiano Friedrich Merz.
El gran reto de Merz: «Alemania necesita un cambio radical en su política económica. Está obsoleta»
El ganador de las elecciones se enfrenta a un país que encadena dos años en recesión y no tiene buenas perspectivas
El vencedor en las elecciones alemanas celebradas ayer, Friedrich Merz, se enfrenta a un panorama económico nada alentador en su país: su PIB se contrajo en 2024 por segundo año consecutivo y revela una crisis de modelo industrial y exportador que podría lastrar a la Unión Europea. Alemania es la mayor economía del continente.
Para salir de este escenario Merz, que es un empresario con principios liberales, propone entre otras medidas reducir impuestos y gasto, fomentar la libertad de empresa, regular la inmigración para que sirva a su mercado laboral sin generar tantos problemas de convivencia y replantearse el abandono de la energía nuclear.
Merz tendrá que corregir males de la economía de su país que llevan tiempo sembrando este mal momento: «Alemania ha cometido muchos errores en los últimos quince años», señala el catedrático Rafael Pampillón: «Necesita un cambio radical en sus políticas económicas: en las energéticas, porque ha cerrado las centrales nucleares; en las políticas sociales, en donde ha gastado mucho dinero que no ha destinado a sus infraestructuras, que tiene muy descuidadas, y necesita cambiar su modelo industrial, porque no está en el campo de la inteligencia artificial ni con las baterías ni con los coches eléctricos. Me parece que Alemania se ha quedado obsoleta».
El también catedrático Santiago Carbó comparte la idea de Pampillón, en cuanto que Alemania necesita una hoja de ruta distinta. Además añade que «ahora hay que ver qué coalición sale, y a partir de ahí veremos si podrá apoyar políticas de integración europeas o no. La clave es si seguirá apoyando las políticas europeas o saldrá un gobierno tibio que pueda poner en dificultades los retos que vienen en este momento para Europa».
Dificultades para su plan
El responsable de Macroeconomía de ING Research Carsten Brzeski señala que, si se considera la larga lista de políticas necesarias para que la economía alemana «vuelva a ser grande», es imposible imaginar una reforma sustancial sin un mayor gasto público.
Aunque siempre habrá margen para recortar algunos gastos, estima que encontrar el espacio fiscal para todas las políticas necesarias exclusivamente en la austeridad parece una misión imposible. Piensa que el próximo Ejecutivo tendrá que acordar políticas fiscales más flexibles, ya sea a través de cambios en el freno constitucional de la deuda o mediante fondos especiales, si quiere lograr una verdadera reforma de la economía.
Felix Feather, economista de abrdn, recuerda que, desde el lado público, el freno de la deuda, que limita la ratio déficit/PIB del Gobierno federal al 0,35 % anual, dificulta la expansión de la inversión. Destaca que Merz se haya mostrado «abierto a una reforma», mientras que SPD y los Verdes ya apoyaron un cambio cuando estaban en el Gobierno.
Los analistas de Nomura, si bien coinciden en destacar la voluntad de Merz para reformar el controvertido freno de la deuda, recuerdan que el líder conservador ha dejado claro que no los aboliría, ni la reforma contemplada permitiría un mayor gasto público en el día a día o transferencias sociales: «No deberíamos esperar un cambio radical en primer lugar, e incluso en ese caso, podría resultar un desafío aprobarlo».
No obstante, la entidad apunta que la amenaza creciente de aranceles por parte de Estados Unidos para los fabricantes alemanes podría resultar un catalizador importante para cambiar la actitud de Alemania hacia la política fiscal y esta controvertida regla de endeudamiento. EE.UU. es el principal mercado fuera de Europa para los fabricantes de automóviles alemanes, que suelen estar ubicados en bastiones de la CDU/CSU, y ya advirtieron de cierres de fábricas y despidos en 2024. La perspectiva de aranceles estadounidenses sólo empeora la situación.