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Niño Becerra: «Si la situación sigue así, en junio llegará a EE.UU. una parálisis parecida a la del covid, y eso puede ser tremendo»

La situación económica es de plena incertidumbre por los aranceles de Trump. Con este contexto parece oportuno conocer la opinión del catedrático Santiago Niño Becerra (Barcelona, 1951). Catedrático de Estructura Económica en la Universidad Ramón Llull, saltó a la fama con su libro El Crash de 2010. Fue uno de los primeros economistas del mundo en predecir que se avecinaba una crisis económica de características similares a la del crack de 1929.

— ¿Qué le ha parecido el giro de Trump con los aranceles a China, diciendo que no va a subirlos tanto?

— Siempre he pensado que Trump es un empresario, y que está acostumbrado a negociar con gente. Suministraba ladrillos, cemento, ventanas... porque era un empresario de la construcción. En segundo lugar, parece que le gusta el cuerpo a cuerpo; no hablar con la Unión Europea ni con Mercosur, sino país a país. En tercer lugar, Estados Unidos tiene un déficit absolutamente monstruoso: un déficit comercial, un déficit fiscal también... Pero, de entrada, comercial, en cuanto a comercio; en servicios tiene superávit. Su déficit comercial es tremendo.

¿Le parece que está tomando las medidas acertadas?

— Lo que este señor ha hecho son cuatro números y la cuenta al revés: qué aranceles tengo que poner para que esa gente que me vende cosas me pague el déficit. Estoy convencido de que no se le ha ocurrido a él, ni mucho menos. Tiene la bendición de una serie de gente. Pero la inestabilidad que se ha creado... Que hayan bajado las bolsas, tiene poca importancia, porque las bolsas pienso que están carísimas desde hace tiempo, pero esa inestabilidad es realmente muy negativa. Creo que es pura estrategia, porque detrás de eso hay otra cosa: si pones los aranceles a China, por ejemplo, ¿de dónde vas a sacar los bienes baratos que consume la clase media y la clase baja de Estados Unidos? A las personas que consuman productos de lujo Louis Vuitton y Hermès les da igual porque los van a pagar igual. El problema es la gente que consume productos baratos, que la mayoría vienen de China.

¿Es una estrategia o ha dado marcha atrás?

— Lo que hizo anteayer, por ejemplo, poner a las placas solares un arancel del 3.415 %, es absurdo. No es que se haya asustado. Posiblemente responde a una estrategia. Más que subir los aranceles en sí, creo que la administración Trump busca que se reduzcan las trabas fiscales, legales, sanitarias, etcétera, para que Estados Unidos pueda exportar. Fijémonos, por ejemplo, en la reacción de Mark Zuckerberg ante la multa de la Unión Europea. Ha utilizado una dialéctica totalmente trumpista: decir que eso es una agresión a la libre empresa americana. Si aplicamos un arancel del 25 % a los automóviles, añadido al 10 % para todo el mundo, nadie va a poder exportar. Las marcas de lujo sí, pero quitando ellas, pocos más podrían. Creo que lo que busca es que se pongan fábricas en Estados Unidos. También que Estados Unidos pueda exportar más. Lo que pasa es que, claro, a ver quién es el guapo que en Europa puede comprar un coche americano de los caros.

¿Qué consecuencias está viendo ya, o cuáles cree que se van a ver, en Estados Unidos y Europa?

— Creo que el problema principal de Estados Unidos ni siquiera es el déficit comercial. Pienso que su principal problema es el dólar. Cuando acabó la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos cerró un pacto no escrito con el resto del mundo por el cual iba a comprar todo lo que el resto del mundo le vendiese. A cambio, el resto del mundo iba a aceptar todos los dólares que Estados Unidos imprimiese. Como consecuencia de eso, evidentemente le iba a comprar a Estados Unidos la deuda pública que le conviniese emitir. Eso ha funcionado hasta ahora, pero ya no estamos en 1950. El resto del mundo ha evolucionado. Se ha aprovechado de ello, se ha organizado... Ha resuelto problemas que tenía. Ese dólar ya no tiene el valor que tenía en 1950. Fíjese en la reacción tan furibunda de Trump. Para mí eso ha sido muy significativo. Cuando los BRICS ampliados dijeron que estaban estudiando crear una especie de moneda, de unidad de cuenta más que de moneda, para comerciar entre ellos, Trump dijo que como hicieran eso les ponía a todos un arancel del 100 %. Esa fue su reacción ante el cuestionamiento del dólar. La segunda invasión de Irak se produjo cuando Sadam Husein dijo que en aquel programa de petróleo por alimentos quería que el petróleo se pagara en euros, y Estados Unidos reaccionó furibundamente contra eso. Si el papel del dólar se cuestiona y las commodities dejan de cotizar en dólares, el poder de Estados Unidos caerá, por mucho armamento y tecnología que tenga. A Estados Unidos el poder no se lo da su ejército, por poderoso que sea: se lo da el dólar. Si ese poder se cuestiona, Estados Unidos se cae. Si ese papel empieza a ser cuestionado, se crea inestabilidad y Estados Unidos no es capaz de reducir su déficit comercial, China ha demostrado que es capaz de hacer muchas cosas. Si empiezan a moverse las alianzas no militares, sino de colaboraciones comerciales, y en Estados Unidos empieza a subir la inflación, creo que podemos llegar a una paralización para el verano, a un momento covid, y eso puede ser tremendo. Por muy presidente que sea de Estados Unidos, Trump no puede montar este show que ha montado porque le da la gana. En Estados Unidos hay poderes fácticos enormes: la banca, etc. Larry Fink, de BlackRock, ya hizo un par de comentarios cuestionando esta estrategia. Trump ha abierto la caja de los truenos. Aunque ahora llegue a acuerdos con países, va a ser muy difícil meter los truenos otra vez en la caja, porque la confianza en Estados Unidos va a caer.

¿Y qué van a hacer?

— Si la confianza en Estados Unidos cae, le va a costar mucho recomponerla, y eso va a tener consecuencias sobre el dólar. No creo que ahora el resto del mundo diga Bueno, no te preocupes, Donald. Ya está. Lo pasado, pasado. No creo, porque las ha dicho muy gordas. Si lo ha hecho una vez, el problema es que puede volver a hacerlo. Es un especialista en decir una cosa, cambiarla, luego volver a cambiarla, y esto es muy complicado de aceptar. Entonces, yo a Estados Unidos el problema que le veo no es tanto una recesión como una estanflación.

¿Qué consecuencias tiene toda esta problemática de los aranceles sobre España y Europa?

— Tremendas. Está claro que el Gobierno español ha explicado todo muy mal. En un principio dijo que esto no tiene ninguna importancia sobre España, porque España solo le vendía a Estados Unidos 17.000 millones de dólares al año. Es verdad: lo que pasa es que, al que le pilla, le ha pillado. Evidentemente a la industria agroalimentaria le ha pillado. Es verdad que tiene una importancia relativa para España a nivel macro. Pero claro, teniendo en cuenta que Alemania le vende al año a Estados Unidos 170.000 millones de dólares, eso es tremendo. Es un hachazo en toda su estructura económica. Si eso pasa en Alemania, Francia y Reino Unido, la renta de los trabajadores alemanes, franceses, ingleses, va a caer, y si las rentas de esas personas caen, vendrá menos turismo a España y comprarán menos productos españoles. No hay que olvidar que el 65 % de lo que España vende fuera se lo vende a la Unión Europea. Para España no solamente son los 17.000 millones. Las consecuencias pueden ser tremebundas.