Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, junto a su presidente, Antonio Brufau
Junta de Accionistas
Repsol critica el «radicalismo ecologista» y advierte que las renovables necesitan inversión para evitar apagones
«Decir que hay que prohibir el motor de combustión lleva a la gente a no saber qué coche comprar y a que el parque español cada vez sea más antiguo. Se ha abandonado la inversión en motores con lo cual ya no bajan los consumos», apunta Imaz
Brufau defiende que el petróleo y el gas «forman y continuarán formando parte de nuestras vidas», pese a incrementar un 32 % su capacidad instalada renovable en un año
Economía y Repsol mantienen la posibilidad de seguir operando en Venezuela pese al veto de Trump
El fin del impuestazo y el apagón del pasado 28 de abril han sobrevolado la junta de accionistas de Repsol. El consejero delegado, Josu Jon Imaz, ha puesto el foco en que el año pasado la tasa especial a los ingresos de las compañías energéticas «fue rechazada» por las cortes, tras una intensa campaña liderada por él mismo, al contrario de lo ocurrido con el impuesto homólogo impuesto a las entidades financieras.
Además, cuestionado por un accionista por el papel del calentamiento climático en la DANA, Imaz ha abogado «abandonar el radicalismo ecologista que está empobreciendo a todo el mundo, porque está entorpeciendo la descarbonización».
Entre aplausos de la asistencia, ha afirmado que «cada vez que hablamos de restringir la producción de gas natural, estamos hablando de lo opuesto. Si no producimos gas, el Sur Global tiene que pasarse al carbón. Cada vez que alguien dice que hay que prohibir el motor de combustión, eso lleva a la gente a no saber qué coche comprar y a que el parque automovilístico español cada vez sea más antiguo. Se ha abandonado la inversión en motores con lo cual ya no bajan los consumos, porque no están invirtiendo en ello los fabricantes de coches», ha cuestionado.
La Junta de Accionistas celebrada este viernes en Madrid ha respaldado la gestión de la directiva, y ha aprobado el pago de un dividendo de 0,5 euros brutos por acción en julio de 2025 con cargo a reservas libres y el reparto de otros 0,5 euros brutos por acción, pagaderos en enero de 2026.
Previamente el presidente de la compañía, Antonio Brufau, ha hecho una extensa defensa del modelo de negocio de la compañía, inmersa en una oferta multienergética y cada vez menos centrada en el petróleo. En esta línea, Repsol inició el año pasado su mayor proyecto de renovables en EE.UU., el denominado Frye, con 632 MW, y también puso en producción una planta fotovoltaica, Sigma, en Andalucía.
En total, la compañía incrementó el año pasado un 32 % la capacidad instalada renovable y un 67 % la generación eólica y solar. Además, incrementó un 15 % su cartera de clientes en electricidad y gas.
A pesar de ello, Brufau ha pedido a la Unión Europea que se replantee su falta de «neutralidad tecnológica», en línea con lo que propuso Draghi en su informe de recomendaciones a la Comisión Europea.
Brufau ha resaltado que «el petróleo no es el hidrocarburo del pasado, el petróleo y el gas forman parte de nuestras vidas y continuarán siendo parte de nuestras vidas», al ser utilizado no solo en el transporte sino en numerosas elaboraciones. En esta línea, ha recordado que el consumo de petróleo fue mayor en el mundo en 2024 que en 2019, con 103 millones de barriles diarios frente a 100; y se mantuvo estable en España, con 1,2 millones de barriles en ambos ejercicios.
Tras el apagón, «hay que invertir»
El directivo ha reflexionado también sobre el apagón masivo del pasado 28 de abril. «La energía renovable es enormemente barata, pero no hay que mirar solo el coste del KWh generado sino también el del consumido», ha dicho. «Hay que invertir también en redes transfronterizas, desarrollar la red interna para unir mercados con generación, pensar que para tener una energía intermitente necesitamos almacenamiento, es decir, baterías con costes elevados, o generación de base como la nuclear. Es absolutamente necesario», ha afirmado.
Entre los accionistas, además de algunas críticas por el peso del negocio petrolero y el impacto de una fuga de petróleo en Perú en 2022, ha destacado la preocupación por la situación en Venezuela, después de que el presidente americano Donald Trump vetara a las petroleras operar en el país sudamericano.
«Teníamos y seguimos teniendo un diálogo franco y sincero con la Administración americana. Nuestras operaciones siguen en Venezuela. El 85 % de nuestra producción (allí) es de gas que sostiene el sistema eléctrico venezolano. Esperamos no solamente continuar en el país sino seguir generando valor con respeto a todos los marcos», ha respondido Josu Jon Imaz al respecto.
En paralelo, el directivo ha defendido los biocombustibles como una óptima solución para el transporte en el medio plazo, que permitiría mantener operativa la actual flota de vehículos con cero emisiones. Repsol ya comercializa el diésel renovable Nexa, producido mediante residuos, y lo oferta ya en más de mil estaciones de servicio en la península Ibérica.
Además, Imaz ha adelantado que la compañía reforzará su presencia en Libia, «un país por el que tenemos que apostar, es un país que siempre ha cumplido los contratos». Repsol ya ha reforzado su extracción de crudo en el país hasta superar los 300.000 barriles, y «vamos a crecer en otros 15.000 barriles más este año. Creemos en Libia, tiene buenos activos geológicos y queremos formar parte de la estabilización del país».