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El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, no duda de que es la persona más apropiada para su puesto.Lu Tolstova

La semana económica

El Banco de España vende transparencia y que Escrivá es el mejor tras el tongo de su informe anual

El Banco de España ha presentado esta semana su plan estratégico 2030. Al hacerlo, la nueva directora general de Estrategia, Personas y Datos de la entidad, Mayte Ledo, fichada por Escrivá, incidió en la alta participación con que se ha desarrollado, el objetivo que persigue de dotar de una mayor transparencia al banco y la importancia de atraer y retener al mejor talento, aunque quiso destacar que el organismo ya cuenta con «una plantilla de personas excelentes y muy comprometidas».

La afirmación no deja de ser asombrosa cuando hacía menos de diez días el director general de Economía, Ángel Gavilán, anunciaba que dimitía por la censura a la que se le sometió en la elaboración del hasta ahora crítico y muy útil informe anual del Banco de España.

En el informe anual no se pudo mencionar la sostenibilidad de las pensiones. Escrivá sostiene que el Banco de España no tiene capacidad para analizarla.

Entre otras cosas, no pudo comentar ni hacer recomendaciones sobre la sostenibilidad de las pensiones, que está en serias dudas tras la reforma que acometió el actual gobernador, José Luis Escrivá, cuando fue ministro de la Seguridad Social. Como ya hemos comentado en este periódico, Escrivá enredó y confundió todavía más el sistema de pensiones con la reforma que llevó a cabo entre los años 2022 y 2023. Entre otras cosas, aumentó el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que se iría incrementando de manera progresiva hasta situarse en 2029 en el 1,2 % –1 % de aportación empresarial y 0,2 % del trabajador–, un dinero que los expertos más destacados de España consideran que debería quedarse en el bolsillo de los trabajadores, no pasar a engrosar las arcas del Estado.

Cuando Escrivá fue nombrado gobernador, había quien se preguntaba qué diría a partir de ahora el Banco de España sobre la quebrada Seguridad Social, en la que por ejemplo en 2023 salieron 213.429 millones de euros y entraron 145.000 millones de los trabajadores ocupados. La diferencia la pone el Estado, que sigue incrementando su deuda en más de 5.900 millones el mes. La Seguridad Social acumula un patrimonio negativo en torno a los 100.000 millones de euros. ¿Qué diría Escrivá sobre todo esto? Nada.

Lo ha dejado bien claro con el informe anual, y esta semana con su intervención en la presentación del plan estratégico. «La reflexión del consejo sobre el informe anual, que ha llevado a varias iteraciones en esta ocasión, es que el Banco de España debe evitar opinar sobre cuestiones en las que no tenga hecho un análisis propio y profundo. Entrar en el mundo opinativo no es muy útil». Buena manera de Escrivá de escurrir el bulto. «No tenemos, ni de lejos, capacidad técnica para aportar sobre la sostenibilidad de las pensiones. No tenemos el nivel de especialización que tiene la AIReF para hacerlo, y que además tiene por ley el mandato de evaluar esta cuestión cada tres años. Meteremos el menor ruido posible sobre ello», añadía.

Consideran «una vergüenza» que el gobernador del Banco de España impida que la entidad opine sobre la reforma de las pensiones

Estas declaraciones han escandalizado a no pocos economistas. «Es una vergüenza que el gobernador del Banco de España impida que el propio Banco de España opine sobre la reforma de las pensiones porque dice que no es capaz para ello», opina en nuestro podcast Diego Barceló. «Lo que tendría que hacer, lógicamente, es criticar las medidas destructoras del sistema de pensiones que tomó el propio Escrivá. Es increíble cómo el poder puede destrozar el prestigio y la moral de una persona. Fue entrar en el sanchismo y convertirse en un fanático sanchista. En su caso, que es una persona formada, la decepción no puede ser mayor. No sé cómo puede hacer para dormir por las noches».

La visión de Escrivá, lógicamente es la contraria: «Llevo más de treinta y cinco años dirigiendo equipos de economistas y de servicios de estudios. Si hay alguien cualificado en España para llevar a cabo una reforma de este tipo y buscar los mejores estándares sobre cómo funciona una dirección general de Economía, ese soy yo», dijo sin ningún tapujo. «He dirigido el Servicio de Estudios de BBVA durante diez años, distintos departamentos del Banco de España, he creado y dirigido durante seis años la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) durante seis años y ahora soy el gobernador del Banco de España. Si hay alguien cualificado en España para hacer una reforma moderna y profunda y reforzar la dirección de Economía, soy yo», insiste.

Escrivá, que se considera el mejor, parece trasladar además que antes se hicieron cosas muy mal, aunque el anterior gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, recuperó el prestigio de la institución y lo elevó a un nivel notable, como reconoce cualquier economista de peso. «Hasta que he llegado yo, el Banco de España nombraba los directores generales a propuesta del gobernador, sin proceso de selección ni apertura externa», decía, entre otras cosas. «Con la elección de la dirección general de Estabilidad Financiera, lo cambiamos, y para la de Economía habrá un panel externo con tres economistas internacionales que van a ayudarnos en la selección. Eso es calidad institucional», añadía. Escrivá critica este aspecto, aunque él ha fichado a varias personas y las ha puesto en direcciones generales; por ejemplo, a Mayte Ledo, persona de su confianza desde hace años, a quien ha puesto al frente de la Dirección General de Estrategia, Personas y Datos.

Escrivá parece convencido de que, con él, el Banco de España vivirá una nueva época esplendorosa, pero hay muchos que no lo tienen tan claro. También resulta difícil creer que las señas de identidad van a ser la participación y la transparencia cuando recientemente ha ocurrido la censura del informe anual, y que el personal va a verse motivado para crecer cuando aparentemente no se le deja trabajar con la libertad que se debería.