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Carlos Torres (BBVA) y Carlos Cuerpo, este lunes en SantanderEFE

¿Jaque mate a la opa de BBVA o bote de humo de Carlos Cuerpo?

La decisión adoptada ayer por el Gobierno de dar su visto bueno a la oferta de compra de BBVA sobre Sabadell con los exigentes compromisos de la CNMC y la obligación de mantener separadas las dos entidades por tres años prorrogables otros dos añadida por el Ejecutivo de Sánchez está siendo vista por algunas fuentes como un auténtico jaque mate a la operación.

Según estas fuentes, con ello el BBVA pierde la posibilidad de generar los beneficios que esperaba con la compra del Sabadell, especialmente por obligaciones como la de mantener la plantilla.

La entidad presidida por Carlos Torres está estudiando si merece la pena o no seguir adelante con la operación, según ha podido saber El Debate de fuentes del banco. Todavía no ha comunicado su decisión.

Frente al pesimismo en torno a la operación de algunas fuentes, otras consideran que la condición impuesta al BBVA por el Gobierno no es tan severa. «Creo que van a seguir adelante», señala un experto del sector. Admite que el banco comprador tendrá que esperar al menos tres años para poder absorber al Sabadell, pero mientras tanto podrá consolidarlo en sus cuentas y diluir en su balance consolidado el efecto dañino de sus bancos en Turquía y México.

Turquía, donde BBVA tiene a Garanti, sufre en la actualidad una inflación del 56 %, y en México, donde BBVA posee Bancomer, que supone el más del 50 % del beneficio del banco, el consumo está bajando, este año tendrá PIB negativo y está por ver cómo le afectan las relaciones con Trump.

La situación macroeconómica está mal en Turquía y en México, y BBVA necesita sortear esa situación. Le interesa mucho hacerse con Sabadell, pero algunas fuentes no descartan que no siga adelante y, entonces, busque otra opción, pues necesita diversificar sus riesgos.

Cuerpo hablaba ayer en el seminario de APIE en Santander del mantenimiento de la plantilla como uno de los requisitos, aunque ante una pregunta no decía que no pudiera mantenerse habiendo prejubilaciones y reposición de personal. No van a hacer un ERE de 2.000 personas, pero quizá esa otra vía pudieran emplearla.

Por otra parte, como ya contamos en este artículo, que BBVA y Sabadell sigan como entidades separadas tendría la ventaja de que pagarían menos impuestos, al no sumar los recursos de las dos entidades.

La condición anunciada por el Gobierno es muy parecida a la solución salomónica que habíamos anunciado en este periódico que podía ocurrir, solo que con una vuelta de tuerca más. No solo se mantendría la marca Sabadell, como señalábamos, algo que satisfaría a ambos bancos; tampoco se combinarían ni el personal ni los activos de las entidades.

Si no hay reducción de personal, crece la idea de que se esfuman las sinergias de 800 millones de las que hablaba BBVA, que en buena parte venían por esta vía: reducción en los servicios comunes de ambos bancos, en los servicios centrales... Son exigencias relativamente fáciles de esquivar, según los expertos del sector, pero en teoría también fáciles de supervisar.

El Gobierno, en su decisión, ha hecho un equilibrio con Europa, que está pendiente de la operación; con los catalanes y con el BBVA. Ahora habrá que ver qué decide la entidad que preside Carlos Torres. Si opta por seguir adelante con la OPA, obviamente es porque ve que con estas exigencias puede obtener beneficio. Si la operación sigue adelante y se hace con el control del Sabadell, obviamente nombrará consejeros y tomará decisiones, y lo lógico es que el proceso acabe en fusión, como ocurrió con Banesto o con el Banco de Valencia (el primero fue absorbido y el segundo fue recapitalizado y al final se lo quedó CaixaBank). Bancos en solitario que pertenecen a otras entidades financieras nunca han terminado bien en el medio plazo.

Por otra parte, también será interesante saber cómo ve todo esto el inversor. Quizá podría considerar lógico que no se siguiera adelante con la operación si el banco ve que no puede obtener las sinergias esperadas en el corto plazo. Si seguir adelante tendría sentido por la dilución del efecto Turquía y México comentado anteriormente, abandonar también podría tenerlo por esta ausencia de sinergias.