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El Gobierno agita la fantasía de unos Presupuestos ante un otoño imposible

Se trata de una mentira más para entretener lo que se avecina en los tribunales y, en última instancia, para justificar un adelanto electoral

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEuropa Press

El Gobierno lleva tres años mareando la perdiz con los Presupuestos. Dicen que los van a sacar pero siempre encuentran un algún entretenimiento que ofrecer a la oposición mientras dan marcha atrás. ¡Y bien que los necesitamos! El gasto de Defensa, la financiación de las comunidades autónomas –también en la lucha contra los incendios, claro–, el reparto de los inmigrantes, el apagón… El dinero de los Fondos Europeos se acaba y solo queda seguir endeudándonos. Y ya vemos lo que está pasando en Francia.

La frivolidad de las cuentas públicas canta en cuanto se plantea cualquier necesidad. Y la jugada de hacerse con la Caixabank de Ángel Simón & Salvador Illa duró lo que tardó Isidro Fainé en descubrir el pastel: dos días. Ya no hay pagafantas a los que agarrarse a no ser que Pedro Sánchez vuelva a viajar a China y firme nuevos contratos con Huawei que nos compliquen más aún la existencia. Una frivolidad que es la misma que han aplicado para desviar 22.693 millones de otras partidas y destinarlos a la industria militar como nos pedía la OTAN para llegar al 2 % del PIB. Casi se ha doblado el presupuesto del Ministerio Defensa sin que el Congreso de los Diputados haya aprobado nada de nada. Todo para mayor gloria –económica claro– de las empresas amigas como Indra.

Pero para llegar al 5 % que ahora pide la OTAN Sánchez va a tener que invertir más de 80.000 millones y eso no sale de quitar de aquí y de allí. Tampoco del Congreso, donde sus socios –que ya le ven venir desde lejos– han puesto pie en pared con la nueva inversión en Defensa. Podemos no traga porque intuye –y lo dice– que las elecciones están al caer y saben que su batalla particular es con Sumar, Yolanda Díaz incluida.

Los Presupuestos son un brindis al Sol, por mucho que María Jesús Montero proclame «rotundamente» que «por supuesto» se presentarán

Tampoco puede aceptar Sánchez otra de las condiciones de la formación morada: la ruptura de relaciones con Israel. Y no puede, entre otras razones, porque sus empresarios favoritos, Javier y Ángel Escribano de EM&E (Mechanical & Engineering S.L.) tienen abiertos varios negocios armamentísticos con empresas israelís y no es cuestión de cargárselos precisamente en este momento en que Indra quiere jugar su papel en el rearme europeo con la venta y fabricación de armas. Así las cosas, los Presupuestos son un brindis al Sol, por mucho que María Jesús Montero proclame «rotundamente» que «por supuesto» se presentarán. Otra mentira más. ¿Y entonces por qué lo dicen? Pues para entretener el otoño en los tribunales que se les avecina y, en última instancia, para justificar un adelanto electoral.

A las dos condiciones de Ione Belarra para apoyar los Presupuestos añade una tercera, también de impacto en el mundo económico. La portavoz de Podemos exige rebajar por ley un 40 % el precio del alquiler y prohibir la compra de la vivienda en España «que no sea para residir». No es, aunque lo parezca, una justificación para votar en contra de los Presupuestos. En octubre del año pasado la formación morada realizó una consulta a sus bases sobre este punto que recibió el apoyo del 89,8 de sus inscritos. Belarra tiene las manos atadas, y lo único que podría hacer es convocar una nueva consulta si la alternativa fueran las elecciones generales. Si, a pesar de todo, el Gobierno decide jugársela y presenta los Presupuestos, sería el tercer intento fallido de aprobar unas cuentas públicas durante la legislatura en vigor, pues actualmente están gobernando con los de 2023, es decir, los de la anterior legislatura.

Pero los apoyos parlamentarios no es lo único que le falla al Gobierno. El incremento hasta el 2,1 % del gasto en defensa, implicaría recortar otros gastos de carácter social, tema decisivo en sus políticas. Y si a eso le sumamos que el gasto en pensiones –que superará los 200.000 millones en 2026–; los 40.000 millones de intereses de la deuda y otros 25.000 por los pagos a los desempleados, las cuentas no le salen ni a María Jesús Montero.

Francia y el Reino Unido ya han anunciado recortes sociales, pero aquí seguimos a por uvas: negociando la quita de la deuda autonómica y el modelo de «financiación singular» para Cataluña; es decir, el cupo catalán. Y es que no se puede sobrevivir tanto tiempo a base de ingeniera financiera, trasladando gastos de un ministerio a otro, para cumplir con la OTAN o intentando aprobar leyes que son un cajón de sastre donde se intentan colar medidas económicas junto a otras que no tienen nada que ver.

La última humorada del Ejecutivo ha sido anunciar que estudian presentar en el Parlamento el techo de gasto a la vez que los Presupuestos para no tener que «pagar» dos veces a sus socios. Pero la chistera del Presidente parece agotada. A los 26 proyectos de ley que están paralizados desde 2024 hay que añadir 17 de este año. 43 proyectos que duermen el sueño de una minoría parlamentaria. Y no duermen por casualidad, sino porque no hay números para sacarlos adelante. «Ni tan mal» que diría Pedro Sánchez.

Pero aquí seguimos con el reparto de los inmigrantes. Castilla La Mancha también va recurrir el reparto por la «escasa» financiación del Gobierno. También eso es cuestión de dinero, pero nadie en Gobierno quiere decir que ese es problema real. Es muy fácil enredarse en la política y en enfrentamiento cuando no hay dinero para los menores, ni para los incendios, ni para la dana en Valencia y ni siquiera para los afectados por el volcán de La Palma en 2021.

Donde parece que sobra el dinero es el Banco de España. Desde la llegada de Escrivá la espantada de personal está batiendo récords. Ahora acaban de abrir un proceso de selección para elegir al director adjunto de Economía que quedará vacante a partir del próximo 30 de septiembre. Dicen que el proceso de selección está abierto a todo el mundo y que así seleccionaron a David López Salido como jefe de Economía en julio. Una filfa más. O eres amigo del Gobernador o ya puedes desfilar. Como dice uno del resistiré que tiene mucho que contar: «Se tienen que colocar todos antes de las elecciones». ¡O de los Presupuestos!