Vivienda con el cartel de se alquila
La dura advertencia de Gonzalo Bernardos sobre el alquiler: «Es una trampa mortal»
El economista asegura que los precios disparados y los bajos salarios convierten el alquiler en una opción cada vez más inviable para los jóvenes
El mercado de la vivienda sigue siendo uno de los grandes quebraderos de cabeza en España. Mientras los precios de los pisos suben sin freno y la oferta se reduce, muchos jóvenes se ven obligados a retrasar su independencia. Por ello, el economista y profesor Gonzalo Bernardos ha lanzado un contundente aviso a aquellos interesados en arrendar.
«Vivir de alquiler es una trampa mortal», ha señalado. Asegura que los inquilinos se enfrentan a un problema estructural con precios demasiado altos para sueldos demasiado bajos. Según sus palabras, la mayoría de jóvenes necesita ayuda de sus padres para emanciparse o, directamente, comprar una vivienda. «El banco presta un 70 % del precio de la casa, pero el 30% restante lo tienen que poner las familias. Quien no tiene padres con dinero, no puede comprar», resume.
El acceso al alquiler tampoco se libra de trabas. Los precios se han disparado en los últimos años, con subidas de entre un 12 % y un 14 % interanual en 2025, lo que obliga a muchos jóvenes a destinar gran parte de su salario mensual a pagar el piso. «Aquí en Barcelona es difícil encontrar una vivienda por menos de 1.000 euros, pero en gran parte de España aún es posible», puntualiza el economista.
El problema, en su opinión, no es solo el coste de la vivienda, sino también los sueldos. «Son bajísimos en comparación con otros países», afirma. Y aunque destaca que la estabilidad laboral ha mejorado tras la reforma, con más contratos indefinidos que antes, eso no basta para compensar la diferencia.
Casas pequeñas, precios altos
Bernardos también ha desmontado el mito acerca de que los jóvenes necesitan grandes viviendas para independizarse. «No necesitan un piso de 80 metros. Muchos me dicen que con 40 o 50 metros les basta», asegura. El reto no es el tamaño, sino poder pagar la renta sin que se lleve la mayor parte de los ingresos.
La conclusión de Bernardos es que el alquiler, lejos de ser una solución, se ha convertido en un callejón sin salida para muchos jóvenes. Entre sueldos bajos, precios al alza y la falta de oferta, la emancipación se convierte en un lujo reservado para quienes cuentan con respaldo familiar.